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10 cuidados del jardín en otoño

Estos son nuestros consejos para que no te olvides de nada. ¡Prepara tus útiles de jardinería!


1. Deja espacio libre para cuidar tu jardín


Es mejor no retrasar la recogida de las hojas porque la humedad ambiental hace que se pudran, lo que crea un ambiente favorable para las enfermedades.

En lugar de tirar esta fuente abundante de materia orgánica, puedes usarla como compost (carbono equilibrado con nitrógeno procedente de hojas verdes) o como empajado grueso amontonado alrededor de las plantas para protegerlas del frío y las heladas.



2. Aligera tus plantas


El otoño es también el momento para podar tus arbustos, sobre todo, hay que prestar especial atención a las ramas dañadas y desviadas de los setos y árboles de hoja perenne. El punto de partida comienza cuando las hojas se ponen amarillas. De hecho, es la señal de que la planta se llena de vida y puede aligerar sus hojas o ramas periféricas.

En noviembre es el turno de recortar las ramas malformadas de los frutales, los caducifolios (ya desnudos) y los rosales trepadores, a los que debes revisar sus sujeciones.

Sin embargo, no cortes sistemáticamente ya que no es necesario podar los arbustos para que crezcan bien. Hazlo en función de lo que estés buscando: ya sea darle profundidad, aumentar su potencial de floración o aligerarlo. Es preferible dejar todo el follaje posible para mantener su frondosidad. Diariamente tendrás que eliminar las flores viejas y secas, sobre todo de rosales y dalias. Así favorecerás el crecimiento de flores nuevas.

No te olvides de podar los setos para evitar que acumulen humedad y se pudran. Corta de la manera más precisa posible o aparecerán cavidades que no volverán a cubrirse hasta la primavera.

En los árboles decorativos jóvenes quita los frutos para no desgastar la planta y favorecer su crecimiento de cara al año siguiente.

Con las lluvias de otoño proliferan las malas hierbas. Es momento de eliminarlas.

Después de la poda, recoge los restos para evitar la proliferación de parásitos que generen plagas y enfermedades.



3. Cambia las plantas de sitio y nútrelas


Trasplanta las especies que hayan crecido espontáneamente, las que se hayan vuelto demasiado grandes y necesiten ser traspasadas de una maceta a la tierra para que puedan crecer o las que no estén en el lugar adecuado.


Consejo

Muévelas mejor con su cepellón, cuyo volumen deberá ser igual a la mitad de sus ramas.

Es temporada de abonar las plantas para nutrirlas de cara a pasar el otoño y el invierno, más que para mantener su crecimiento y floración. Estos abonos deben tener menos nitrógeno y más potasio. Pero cada especie es un mundo así que presta atención a estos consejos para las diferentes plantas de tu jardín:

- Todavía es buen momento para abonar los cítricos, tanto naranjos como limoneros, pero usa un abono específico.

- Es preciso limpiar los geranios y quitarles las hojas y tallos que se vayan secando, así como aplicarles un ligero abonado.

- Si tienes alcorques o zonas con plantas tapizantes, acláralas y quita las partes secas. Después, abónalas.

- Trata las acidófilas (hortensias, camelias, etc.) con sulfatos o quelatos de hierro y después riega abundantemente. También se puede añadir un sustrato ácido para reforzarlas.

- Las plantas en macetas o jardineras abónalas con fertilizantes líquidos y riégalas abundantemente para reforzarlas.

4. Mima tu césped


Tras el calor del verano el césped necesita algunos cuidados que le ayuden a reponerse y a mantenerse bonito durante toda la temporada de frío. Lo primero es eliminar las hojas muertas que retienen demasiada humedad y, sobre todo, le impiden absorber la luz.

Otoño es el momento para escarificar el césped (cavar pequeños agujeros para oxigenar la tierra), resembrar las áreas despobladas, donde hayan surgido calvas, mezclar la tierra con un poco de mantillo, pero sin excederse, y abonar el césped con fertilizantes de liberación lenta (este tipo de producto suministra los nutrientes de forma uniforme durante 2 o 3 meses) en septiembre y con fertilizante potásico en octubre. Después, ya no tendrás que volver a abonar hasta febrero.

Recuerda reducir el riego pero mantenlo ligero para combatir la escarcha. Evita el pisoteo del césped mojado e impide que se formen charcos permanentes que favorezcan la proliferación de musgo y líquenes.

Asimismo, es el momento más adecuado para segar el césped, concretamente a primeros de noviembre. Es mejor no cortarlo por debajo de 5 cm para permitir que reciba bien la luz del día. El rebrote también será más largo y, por lo tanto, permitirá espaciar los cortes durante las temporadas de calor.



5. Anticípate al frío


Es hora de proteger tus plantas del frío antes de que llegue la escarcha.

Si puedes, traslada las plantas en macetas cerca de la fachada orientada al sur y lleva las más frágiles a una zona protegida dentro de la terraza o en una habitación bien ventilada.

Envuelve las plantas más delicadas con una tela o velo y protege la tierra con un mantillo espeso o con un montículo de tierra. Esta tarea de acolchado del terreno debes hacerlo correctamente, con cuidado de no tapar el cuello de la planta, ya que podría propiciar la aparición de hongos debido a la concentración de humedad.

Si has plantado rosales, debes acollar el arbusto, es decir, cobijar bien con tierra el pie del rosal. Para proteger la tierra de alrededor de los rosales es aconsejable que lo recubras con paja, estiércol o compost, por ejemplo. Esta protección debes mantenerla hasta que haya pasado la época de las heladas por completo, es decir, abril o mayo.

En el caso del huerto, cúbrelo con una capa de paja de al menos 10 cm de grosor. Hasta la recolección no olvides proteger tus cultivos y planteles de las bajas temperaturas con invernaderos, son tus mejores aliados.

Desentierra los bulbos de verano para mantenerlos en una caja bien ventilada en el sótano o en el garaje.

Recuerda que, al abrigo de la humedad ambiental y las temperaturas suaves, proliferan plagas, enfermedades y hongos como el oídio (también llamado blanquilla o mal blanco). También debes tener precaución con el mildiu (muy típico en los rosales) y la mancha negra (el síntoma que presentarán tus hojas es la aparición de manchas de color oscuro). Deberás evitar todos ellos a toda costa en tus plantas, por ejemplo, con aceite mineral que debes aplicar sobre el tronco y las ramas de los árboles. Si la enfermedad ya ha atacado a tus plantas, lo adecuado es recurrir a un tratamiento con un producto a base de azufre.

Además, instala tutores y guías para que las plantas crezcan erguidas, orientadas a la luz y que soporten el peso de los frutos cuando crezcan.


6. Organiza tu hotel de insectos y animales beneficiosos


Los auxiliares son los insectos y animales que sirven para el control de plagas en los cultivos siendo muy útiles para el jardín, ya que se alimentan de insectos plaga como babosas, pulgones... y permiten limitar el uso de otros tratamientos artificiales o químicos.

Organiza hoteles de insectos y montones de madera para erizos, limpia los nidales e instala comederos que deberás rellenar cuando haga mucho frío.

Consejo: la ubicación ideal para tu nidal es a 2 metros del suelo, lejos de los depredadores (como gatos), al abrigo de corrientes de aire y del mal tiempo y, si es posible, con orientación sureste.



7. Favorece una explosión de colores en primavera


Planta bulbos de otoño (jacinto, narcisos, tulipanes o crocus…) y plantas anuales para que tu jardín se convierta en una explosión de colores con la llegada de la primavera. También puedes optar por plantar las flores de temporada como pensamientos (muy resistentes al frío), crisantemos o brezos o begonias y gardenias. Un plantador simplificará esta tarea si tienes pensado sembrar muchos.

Los bulbos que plantes en otoño necesitan mucha humedad para mantenerse hidratados pero sin llegar a encharcarlos. Antes de enterrarlos prepara la tierra: debes deshacer los terrones y abonarla con mantillo. Deja una distancia entre plantas de aproximadamente dos veces el diámetro del bulbo.


Consejo

La profundidad del agujero debe ser igual a dos veces y media la altura del bulbo.



8. Almacena las cosechas recientes



Si eres de los afortunados que tiene frutales en el jardín, septiembre es el momento de recoger la cosecha y guardar las frutas (como manzanas, uvas y peras) sobrantes del verano en cajas bien ventiladas, en un lugar fresco y bastante seco. Así podrán mantenerse casi hasta el mes de enero.

La calabaza de jardín también se puede conservar durante varios meses en las mismas condiciones, si han tenido tiempo suficiente para secarse al sol.

9. Siembra las exquisiteces de la primavera


¡Qué bueno saborear las verduras y hortalizas recién recolectadas! Es hora de sembrarlas si quieres disfrutar en tu cocina de estos placeres que brinda el jardín. Es conveniente plantar las judías, los guisantes y las espinacas en octubre cuando la tierra está todavía caliente.

Y no olvides recoger los frutos del trabajo del verano y las hortalizas.

10. Regálate un árbol


El otoño también es el mejor momento para plantar árboles.

Si sueñas con tu propio vergel, planta árboles frutales en superficies suficientemente grandes y enriquecidos con estiércol.


Consejo

Es muy importante respetar las distancias entre uno y otro para que puedan alcanzar su tamaño adulto. Como ejemplo, son 12 metros para el nogal, 8 para manzanos y perales y de 5 a 8 metros para ciruelos, cerezos, melocotoneros y albaricoqueros.






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