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Cómo aislar una buhardilla


Tienes que aislar tres puntos: suelo, paredes y cubierta, esta última bien por el interior o por el exterior. Por su parte, las paredes, en muchos puntos, tienen la misma pendiente que la cubierta, por lo que el tratamiento es el mismo. Además, debes elegir ventanas eficientes y cuidar mucho su instalación. Te contamos qué debes hacer.

Cómo aislar el tejado de tu buhardilla

La cubierta es la zona más expuesta, ya que sufre directamente el viento, la lluvia y, en las regiones más frías, la acumulación de nieve sobre ella. Por eso, tan importante como aislarla es impermeabilizarla.

Si la casa ya está construida y el tejado en buenas condiciones, haz la rehabilitación por el interior; si, por el contrario, el tejado tiene filtraciones o está en malas condiciones, puedes levantarlo y aislarlo por el exterior. Aquí tienes las dos opciones.


AÍSLA POR EL EXTERIOR

Es aconsejable que la impermeabilización se haya hecho correctamente por el exterior y que la humedad no toque ninguna parte de la estructura de la cubierta. En el caso del aislamiento, la principal ventaja de colocarlo por el exterior es que ahorras espacio en el interior de la buhardilla, lo cual puede ser importante si los techos son bajos o la cubierta muy inclinada.

¿Cuándo es mejor aislar por el exterior?

• Si el tejado está en mal estado y se producen filtraciones: es mejor rehacerlo con sus correspondientes capas de impermeabilizante y aislante desde el exterior.

• Si quieres mantener a la vista las vigas y la estructura portante de madera: muy interesante en rehabilitaciones de casas de campo o viviendas singulares.

Pero antes, una correcta impermeabilización

Los impermeabilizantes van a evitar la aparición de goteras. Es aconsejable que sean transpirables, para garantizar una correcta regulación de la humedad en el interior; además:

• Es muy importante trabajar en todas las juntas, entre paredes de chimeneas o paredes medianeras con la vecindad, para evitar filtraciones.

• Coloca las tejas de tal manera que el tejado siempre esté ventilado, lo que mejora la regulación de la temperatura interior y evita problemas de condensación.

• Sobre el forjado y bajo la teja debes colocar membranas transpirables solapadas siempre unos 10 cm para que el agua, en caso de filtrarse bajo la teja, corra hacia el alero y caiga al vacío o sobre los canalones.

• Dependiendo del tipo de tejado que se construya también se pueden colocar planchas bituminosas bajo teja. Además de impermeabilizar, regulan la ventilación y permiten una colocación muy sencilla y perfectamente regular de las tejas.

En este dibujo puedes ver cómo sería un aislamiento e impermeabilización perfectos desde el exterior.

Si quieres conocer más sobre impermeabilización para cubiertas, consulta el tema Cómo impermeabilizar correctamente una cubierta.

Después, aislar con planchas rígidas

Es un sistema cómodo y rápido de proporcionar aislamiento al techo de la buhardilla desde el exterior; por debajo de la cubierta. Utiliza planchas de poliestireno extruido (XPS), con superficie lisa o acanalada. Estas planchas son ideales para colocar incluso directamente bajo teja ya que resisten el hielo-deshielo. Las ranuras de las planchas acanaladas, por su parte, son muy útiles tanto para favorecer un mejor agarre del mortero a la hora de cubrir los paneles con tejas, como para permitir cierta ventilación si se sitúa sobre el aislante una membrana impermeabilizante.

Las planchas llevan en todos sus cantos un rebaje escalonado a media madera (a la mitad del grosor) para que encajen bien por el efecto de la inclinación; si llevan acanaladura, ésta va en paralelo al alero del tejado.

• Cómo se colocan: Las placas se colocan atornillándolas al forjado y, si hace falta un aislamiento extraordinario (viviendas en alta montaña), se pueden poner dos planchas, haciendo que no coincidan las juntas de una sobre otra y fijando las dos al forjado, nunca solo la plancha superior a la plancha inferior.

¿Buhardillas con cubierta plana?

La tradicional imagen de la buhardilla es con cubierta inclinada, pero puede ocurrir que viviendas antiguas tengan un espacio inutilizado entre la última planta y una cubierta plana, generalmente no transitable.

También se puede habilitar ese espacio y hacerlo más confortable con un buen aislamiento situado en el exterior. En este caso las planchas de aislamiento de poliestireno extruido (XPS) se deben colocar directamente sobre el forjado, ya que son muy resistentes a la compresión e indeformables. Además son muy resistentes al agua. Se instalan mediante tornillería y tacos específicos o con adhesivo resistente a los cambios de temperatura. Las planchas pueden llevar ranurado machihembrado para unirlas fácilmente unas a otras. Cúbrelas con mortero y, sobre este, coloca tela asfáltica para impermeabilizar la cubierta.


CÓMO AISLAR TU BUHARDILLA POR EL INTERIOR

Si no hay posibilidad de aislar la cubierta por el exterior, tendrás que hacerlo por el interior. El sistema de aislamiento que elijas estará más protegido, pero debes tener en cuenta que perderás espacio, en mayor o menor medida según el aislamiento elegido. Teniendo en cuenta que si la pendiente del tejado es muy pronunciada, los aleros son, a la vez, cubierta y paredes en tu buhardilla, debes valorar si necesitas mayor capacidad aislante o si el espacio es tu prioridad. Aquí tienes algunos de los casos más habituales y su solución, ¿cuál es el tuyo?

Climas muy fríos: el grosor sí importa

Elige planchas de poliestireno expandido de, al menos, 80 mm de grosor (o combina dos para aumentar el grosor). También puedes optar por lana de roca y lana de vidrio, si necesitas también un aislante acústico. Colócalos entre rastreles, sujetos con espigas para aislamiento o pegados directamente en el techo y cubre después con paneles de cartón-yeso o friso de madera.

Poco espacio disponible: láminas y placas finas

Una solución ideal cuando no se dispone de mucho espacio en la buhardilla es ahorrar en el grosor del material aislante, siempre y cuando el clima no sea muy extremo. Elige rollo reflexivo, a base de finas capas de aluminio y de polietileno, con un espesor máximo de 12 mm. Puedes colocarlo grapándolo directamente a rastreles de madera y cubrir después con cartón-yeso o friso.

Ruido exterior: combina aislamiento térmico y acústico

Si el ruido es un problema debes usar un material con propiedades de aislamiento acústico, sin renunciar a proteger térmicamente. La lana de roca es adecuada, pero ocupará más espacio, ya que es aconsejable que no tenga un grosor inferior a 50 mm (lo puedes encontrar hasta de 200 mm). Con algo menos de grosor puedes usar paneles de corcho, de fibras geotextiles.

Carpintería de madera vista: placas entre vigas

Si quieres habilitar una buhardilla en una casa rural y deseas conservar a la vista las vigas que sostienen la cubierta, puedes aislar los espacios que quedan entre ellas con lana de vidrio o poliestireno expandido y cubrirlos después con placas de cartón-yeso o friso de madera. Recuerda que previamente debes colocar listones o perfiles metálicos sobre los que atornillarás las placas.

Poco tiempo para hacer la reforma: paneles sándwich

Los paneles sándwich son perfectos para ahorrar tiempo con el aislamiento, ya que, a la vez que se coloca, se está poniendo la cara vista, el acabado. Estos paneles incorporan tres capas:

• Una vista, de madera o de cartón yeso, ambas de 1 cm aproximadamente.

• Otra de aislamiento de poliestireno extruido de diferente grosor.

• La tercera es de madera de aglomerado antideslizante e hidrófugo que permite una fácil colocación de las planchas.

Las planchas de colocan atornilladas a las vigas y siempre hay que sellar las juntas entre las planchas con masilla de poliuretano flexible que se aplica fácilmente con pistola y cánula.

Bajo el forjado plano: aislantes rígidos o semirrígidos

Córtalos a medida y fíjalos al forjado mediante espigas y tacos plásticos que sujeten el aislante o mediante la instalación previa de rastreles.

Cúbrelos con paneles de cartón-yeso, friso o madera. En este caso tendrás que colocar rastreles metálicos, de PCV o de madera fijados mediante tornillería al forjado. Sobre ellos se colocarán las distintas planchas o lamas.

Protege el aislamiento con una barrera de vapor

Lo ideal es que las paredes y techos puedan transpirar; es decir, que el vapor del aire puede atravesarlas y no se quede detenido en los materiales, lo que podría producir condensación.

Pero si se produce abundantemente vapor, bien porque hay muchas personas en la habitación o sus actividades producen mucho calor y humedad (salas de juegos, gimnasios), bien porque hay mucha diferencia térmica entre el exterior y el interior, puede dar lugar a condensaciones sobre el aislamiento y deteriorarlo, especialmente en el caso de las lanas minerales.

Entonces sí es aconsejable colocar una barrera de vapor sobre el panel aislante, siempre por el lado más cálido; es decir, en climas fríos por el lado de la habitación y en climas muy cálidos, en habitaciones refrigeradas por el lado contrario del panel aislante.

Ventanas: bien instaladas y mejor con persiana

Las buhardillas se convierten en espacios más habitables cuando tienen ventanas en el tejado: aportan luz natural, ventilación y agradables vistas. Las ventanas para tejado tienen siempre doble cristal aislante. Existen modelos con diferentes grados de resistencia a los rayos solares y también al ruido ambiente, tanto aéreo como de impacto.

Para colocarlas debes abrir huecos a la medida en el forjado de la cubierta, sea de hormigón o de otro material, entre vigas de hierro o de madera, y colocarlas respetando al máximo las instrucciones del fabricante en cuanto a orientación y sellado, tanto por el interior como por el exterior.


El aislamiento se mejora si colocas una persiana exterior, que evita sobrecalentamientos y mejora ante las condiciones adversas climáticas, sea de mucho calor o de mucho frío, que puedes accionar manualmente o con mando a distancia.

Aísla el suelo de tu buhardilla con aislante térmico y acústico

Tanto si la buhardilla va a ser habitable como si no, es importante aislar su suelo. Si se va a habitar, para impedir que haya intercambio tanto térmico como acústico entre las dos plantas de la casa; y, si no se va a habitar, porque estarás reforzando el aislamiento de las plantas inferiores, que actuará como una cámara aislante (y además, la preparas por si en un futuro decides usarla como habitación).

En este dibujo puedes ver las diferentes formas de colocar el material aislante en el suelo de tu buhardilla.

  • 1. Forjado.
  • 2. Barrera de vapor o membrana impermeabilizante.
  • 3. Aislamiento de borra, partículas o fibra echado a mano o insuflado.
  • 4. Combinación de borra o fibras entre la estructura y planchas aislantes apoyadas sobre rastreles. Especialmente aconsejable si la cubierta no está aislada.
  • 5. Combinación de dos planchas aislantes: la inferior entre rastreles, la superior apoyada sobre los rastreles. Especialmente aconsejable si la cubierta no está aislada.
  • 6. Aislamiento desde la planta baja con aislante en falso techo.




El mejor aislante para el suelo de tu buhardilla

En general en el suelo de la buhardilla puedes colocar lana mineral, corcho, panel geotextil, poliestireno extruido (XPS)… Todo depende de la accesibilidad y del uso de la buhardilla. Aquí tienes algunas soluciones para casos concretos que pueden ser similares al tuyo.

Buhardillas con calefacción y uso moderado: geotextil

Si la cubierta y paredes de tu buhardilla están correctamente aisladas, puedes permitirte un aislamiento para la solera más ligero. Las planchas de geotextil son perfectas. Se trata de un material reciclado de fibras textiles, que ocupa poco espacio, se corta fácilmente y tiene buenas propiedades de aislamiento acústico.

Poco espacio: placas de corcho o XPS

Puede ocurrir que la falta de altura de la buhardilla no te permita elevar el suelo con rastreles y colocar el aislante entre ellos. Para este caso puedes optar por colocar placas de corcho o de poliestireno extruido, directamente sobre la solera. En ninguno de los casos es necesario que las protejas con barrera de vapor ya que son materiales que no se alteran con la humedad.

Ruidos aéreos o de impacto: lana mineral

Este material (tanto la lana de roca como la de vidrio) aúna el aislamiento acústico con el térmico y es muy fácil de manipular. La encontrarás en forma de rollo o de panel semirrígido. Este segundo formato tiene un precio algo más elevado y, como al colocarlo en horizontal no necesitas esa rigidez que sí requiere a veces la pared, puedes elegir el rollo.

Lugares de difícil acceso: borra o partículas

Lana de roca o de vidrio, lino, arcilla expandida… son las opciones cuando no puedes entrar en la buhardilla porque el espacio es demasiado pequeño. Se aplica mediante insuflado con una manguera a través de orificios practicados generalmente en el techo de la planta inferior.

También puedes usar este formato para echarlo a mano sobre la solera entre rastreles; es más trabajoso pero tiene un coste menor.

Apuesta por lo ecológico

Para mejorar el comportamiento acústico térmico en una buhardilla puedes emplear perfectamente aislamientos construidos a base de productos naturales, de reciclado o reciclables, como el corcho, la lana, el lino, el geotextil, la pasta de papel o las fibras de madera. Puedes conocer más sobre ellos en Materiales ecológicos para aislar tu casa.

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