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Eliminar las malas hierbas del huerto

Prevención

Trabaja bien la tierra y/o utiliza sustratos de calidad

• En suelo: Si el laboreo de la tierra de cultivo se lleva a cabo adecuadamente antes de sembrar o plantar los plantones de hortícolas, es posible reducir significativamente la aparición de malas hierbas. Para ello:

- Arranca la vegetación existente.

- Labra el terreno hasta una profundidad de 30-40 centímetros con la ayuda de una azada o una pala. Si el terreno es grande te conviene usar una motoazada.

- Remueve y rastrilla cuidadosamente la tierra para retirar todos los restos vegetales.

- Riega el terreno diariamente durante unas dos semanas para provocar la germinación de las semillas y la brotación de los rizomas de malas hierbas presentes en el suelo y aplica un herbicida total de efecto sistémico. Deja que las malezas se sequen y retíralas con una azada o un rastrillo.

- Mulle bien la tierra. Si le aportas sustrato de sacos y/o mantillo, fíjate que sean de origen controlado y con garantía de calidad, para asegurarte de que no contendrán semillas de malas hierbas ni otras sustancias perniciosas.

• En camas, mesas, bolsas de cultivo y tiestos: Utiliza sustratos y mantillos de calidad, que te garantizan que están limpios de semillas de malas hierbas.

Sabías que...

Puedes encontrar sacos de sustratos específicos para huerto, listos para usar. Son productos de calidad, 100% orgánicos, libres de semillas de malas hierbas y metales pesados, y con el grado de porosidad ideal para el cultivo, por lo que se mantiene siempre fresco, es decir, ni muy húmedo ni seco. Incluyen en su composición abono orgánico, por ejemplo guano, un fertilizante de origen natural que potencia el sabor y el aroma de los frutos.

Acolcha para evitar la aparición de malas hierbas

El acolchado o mulching es una técnica eficaz para evitar la proliferación de malas hierbas. Además, reduce la pérdida de agua por evaporación, protege las raíces frenta a las heladas y el exceso de calor, e impide la erosión del suelo por efecto de la lluvia, el riego y el viento. Preserva también las hojas comestibles y frutos del contacto con la tierra.

• Orgánicos: Los acolchados orgánicos tienen la ventaja de que son transpirables y protegen la vida microbiana de la tierra. Son productos que, además de acolchar, se descomponen a lo largo del tiempo proporcionando al suelo nutrientes de liberación lenta y mejorando su estructura. Se deben renovar a medida que se vayan descomponiendo. Son lo más apropiado para las mesas de cultivo y demás contenedores para huertos urbanos. En el suelo resultan menos efectivos. Puedes utilizar turba, compost o mantillo, restos de poda triturada, etc.

• Sintéticos: Son láminas de plástico microperforado o geotextiles que crean una barrera física que impide que irrumpan las malas hierbas, de modo que brindan una protección total contra ellas, además de garantizar una mínima pérdida de agua del sustrato. Son sencillos de instalar, limpios y no necesitan mantenimiento ni recambio. Son generalmente negros u oscuros para aumentar la temperatura del suelo, lo que permite adelantar y acelerar el desarrollo de las plantas cuando las temperaturas son bajas o moderadas.

El acolchado sintético puede ser:

• Film de acolchamiento: Es la opción más económica. Suele ser una lámina de polietileno microperforada de muy poco espesor. El agua de la lluvia o el riego se cuela por los poros y humedece la tierra, que conserva la humedad gracias al efecto impermeable del plástico.

• Tela de acolchamiento: Se trata de un geotextil antihierbas de polipropileno muy resistente y duradero (garantizado hasta 24 meses), con tratamiento anti rayos UV. Está especialmente indicado para cultivos permanentes como aromáticas, árboles frutales, etc. Si por encima esparces corteza de pino, gravilla, grava volcánica o arcilla expandida, el resultado estético resulta inmejorable.

Control

Si las malas hierbas ya han aparecido deberás erradicarlas a mano, con ayuda de medios mecánicos o con herbicida. Cuanto antes las elimines, mejor, ya que:

• Si son plantas de ciclo anual o bianual, es decir las que germinan, se desarrollan, florecen, semillan y mueren a lo largo de un año o dos, impedirás que las semillas se esparzan y se reproduzcan.

• Si son vivaces o herbáceas perennes (capaces de sobrevivir al invierno gracias a su rizoma o raíz) tienes que cavar lo suficiente para extraer todo el rizoma o la raíz o aplicar un herbicida sistémico, capaz de afectar también sus órganos subterráneos.

Arranca las malas hierbas de tu huerto

• A mano: Si las malas hierbas son escasas puedes arrancarlas a mano una por una. No te olvides de protegerte con guantes.

• Con un escardillo o una azada: Para extraer los rizomas o las raíces profundas en un huerto conviene utilizar un escardillo o una azada. Si la tierra está húmeda te resultará más fácil. Evita que el rizoma se rompa, ya que los trozos retoñan.

Aplica un herbicida en caso de infestaciones masivas o rebeldes

Los herbicidas sirven para eliminar las malas hierbas que compiten con tus hortalizas. Deben utilizarse con buen criterio, una vez agotadas las opciones mecánicas, y en caso de gran proliferación o especies pertinaces. Debes utilizar herbicidas autorizados para la jardinería exterior o agricultura doméstica y con riesgo mínimo para el medio ambiente.

Existen varios tipos de herbicidas, según su modo de actuación:

• De contacto: Afectan exclusivamente a la parte aérea de las plantas.

• Sistémicos: La planta absorbe el herbicida a través de la parte aérea, pero los principios activos afectan a la totalidad, incluidos los órganos subterráneos. Esto permite controlar más eficazmente las malas hierbas que rebrotan por la raíz o el rizoma.

• Totales: Los herbicidas totales actúan sobre todas las plantas presentes, tanto las indeseadas como las hortícolas y ornamentales. Por lo tanto se debe tener especial cuidado en proteger los cultivos que se desea conservar.

• Selectivos: Los tratamientos selectivos destruyen determinados tipos de malas hierbas con poco o ningún daño a los cultivos. Para ello tienes que distinguir el tipo de mala hierba:

- De hoja estrecha o monocotiledóneas: Suelen ser gramíneas, es decir, de la misma familia que el césped, por lo tanto, los herbicidas selectivos de hoja estrecha no se pueden aplicar en áreas de césped o donde hay plantados cereales, ya que los afectarían.

- De hoja ancha o dicotiledóneas: Las ortigas, tréboles, cardos, malvas, acederas o cola de caballo, entre otras, son especies de hoja ancha que se eliminan con herbicidas selectivos para este tipo de malas hierbas. Sirven sobre todo para erradicarlas en las áreas de césped. En cambio, podrían afectar a las plantas del huerto; en ese caso deben ser aplicados con sumo cuidado.

• Preemergentes: Actúan sobre las semillas impidiéndoles germinar, de modo que se deben utilizar antes de que las malas hierbas emerjan.

• Postemergentes: Se aplican sobre la maleza que ya ha brotado o se ha desarrollado y no sobre las semillas.

Por la residualidad de su principio activo, los herbicidas se clasifican en:

• Residuales o de larga duración: El principio activo se deposita en el suelo, donde permanece un tiempo determinado, que suele ser de 3 a 6 meses, aunque en algunos casos puede alcanzar un año. De ese modo el control de las malas hierbas persiste. Suelen actuar en postemergencia precoz de las malas hierbas y en preemergencia por su efecto residual.

• No residuales: Es efectivo en el momento de su aplicación y no deja residuos. La plantación se puede hacer a los pocos días de aplicarlo.

Herbicida ecológico

Existe un nuevo herbicida ecológico de efecto sistémico y no selectivo, basado en el extracto de Perlargonium (geranio), que actúa rápidamente sobre todo tipo de malas hierbas y una vez seco se biodegrada por efecto de la luz. No deja residuos y es inocuo para las personas y animales.

Qué herbicida aplicar y cómo

Antes de aplicar un herbicida debes identificar el problema, es decir qué clase de malas hierbas necesitas eliminar y dónde.

• Presta mucha atención a la etiqueta del envase, donde dice claramente para qué sirve exactamente el herbicida, qué hierbas controla, cómo se debe usar, etcétera.

• Antes de aplicarlo lee detenidamente las instrucciones de uso y recomendaciones acerca de la dosis y modo de aplicación para optimizar su eficacia y evitar accidentes.

• Cuándo aplicarlo: Espera un día seco y sin viento para aplicar el herbicida. Si está lloviendo o la vegetación está muy mojada por el rocío se diluiría y su eficacia sería menor; no riegues hasta tres horas después de la aplicación. Evita los días de viento para que el producto no moje otras plantas. Tampoco lo apliques a pleno sol para que las gotas no quemen las hojas por efecto lupa.

• Cómo aplicarlo: La aplicación del herbicida debe ser cuidadosa para no afectar los cultivos.

- Con pistola: Algunos herbicidas se presentan en envase con pistola listos para usar; son muy prácticos e ideales para espacios pequeños o pocas malas hierbas.

- Con pulverizador: El herbicida se presenta en polvo o en líquido y debe disolverse en agua limpia, en las proporciones que indique el fabricante según la extensión de terreno. Se debe aplicar con un pulverizador. Si se trata de un área extensa hay que procurar una aplicación uniforme. Para combatir las malas hierbas de un modo más localizado y evitar que el producto afecte a las hortícolas y frutales es necesario colocar una campana herbicida en la boquilla.

• El equipo de pulverización que utilices debes reservarlo exclusivamente para herbicidas para evitar dañar los cultivos cuando apliques otros productos.

• Debes proteger tus ojos, piel y mucosas del contacto con el producto, por lo tanto utiliza gafas de protección, mascarilla, guantes y ropa que cubra los brazos y piernas.

• Respeta el periodo de seguridad, es decir, el tiempo que está activo el herbicida, antes de plantar o sembrar.

• Los envases se consideran un residuo peligroso y deben ser entregados en un punto limpio específico para agroquímicos.

Consulta ¿Cómo elegir un herbicida? para más información

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