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Eliminar las malas hierbas

Ataja las malas hierbas

Las plantas ornamentales que cultivas en tus macetas y tu jardín suelen sufrir la competencia por el agua de riego, los nutrientes del suelo, la luz y el espacio de las llamadas malas hierbas, plantas intrusas o no deseadas que surgen de forma espontánea. Ortigas, pamplinas, algunos tréboles, bledos, gramas… se cuentan entre ellas. A su efecto perjudicial se suma el aspecto descuidado que dan al jardín, la terraza, los senderos, caminos y linderos. Puedes prevenir su aparición mediante el acolchado del suelo o realizando plantaciones de tapizantes si el espacio es grande. Para erradicar las que ya han brotado o las que ocupan zonas no cultivadas deberás recurrir a la escarda manual, o a la aplicación de herbicidas si son especialmente rebeldes o su presencia es masiva.

Prevención

Trabaja bien la tierra y/o utiliza sustratos de calidad

• En el jardín y el área de césped: Si el laboreo de la tierra de cultivo se lleva a cabo adecuadamente antes de plantar las especies ornamentales o sembrar el césped, es posible reducir la aparición de malas hierbas. Para ello:

- Arranca la vegetación existente.

- Retira una capa de al menos unos 20 centímetros de suelo con una azada o una pala, o una motoazada si el terreno es grande.

- Remuévela y rastríllala cuidadosamente para retirar todos los restos vegetales.

- Riega el terreno diariamente durante unas dos semanas para provocar la germinación de las semillas y la brotación de los rizomas de malas hierbas presentes en el suelo y aplica un herbicida total de efecto sistémico. Deja que las malezas se sequen y retíralas con una azada o un rastrillo.

- Labra la tierra y múllela bien. Si le aportas sustrato de sacos y/o mantillo, fíjate que sean de origen controlado y con garantía de calidad, para asegurarte de que no contendrán semillas de malas hierbas ni otras sustancias perniciosas.

• En las macetas: Utiliza sustratos y mantillos de calidad, como los que encontrarás en en Leroy Merlin, que te garantizan que están libres de semillas de malas hierbas.

Sabías que...

Si el césped está bien nutrido con los fertilizantes adecuados gozará de la fortaleza y vitalidad suficiente para no dar lugar a que las malas hierbas, como el trébol, por ejemplo, puedan brotar.

Acolcha para evitar la aparición de malas hierbas

Para impedir la aparición de malas hierbas conviene acolchar el suelo donde crecen las plantas, ya sea la tierra del jardín o de los tiestos, con una capa de determinados materiales orgánicos o áridos. De paso, contribuirás a que el sustrato se mantenga húmedo, las raíces protegidas de las temperaturas extremas, y evitarás el resecamiento y la erosión del terreno. Además, muchos acolchados cumplen un función estética, ya que uniformizan el aspecto de las superficies, disimulan las irregularidades del terreno y hasta pueden cumplir un papel decorativo.

• Orgánicos: El acolchado o mulching orgánico puede ser de corteza de pino decorativa de distinta granulometría, turba o compost, o mantillo. Son productos que, además de acolchar, se descomponen a lo largo del tiempo proporcionando al suelo nutrientes de liberación lenta y mejorando su estructura.

• Gravas, piedras y arcillas decorativas: La piedra decorativa de pequeño y mediano calibre y la arcilla expandida se pueden utilizar también para acolchar el suelo del jardín y las macetas y jardineras, así como cubrir zonas de paso, senderos y áreas amplias y planas. Existen numerosas opciones: grava o puzolana volcánica, marmolina, bolo de piedra, piedra lunar… que ofrecen gran variedad de tonalidades, texturas y calibres.

Sabías que...

Si quieres reforzar la eficacia del acolchado, antes de extender la capa de corteza de pino o las gravas, puedes cubrir el suelo del jardín con mallas geotextiles o antihierbas como las que se suelen utilizar en los huertos. Son sencillas de instalar, limpias y no necesitan mantenimiento ni recambio. Conviene colocarlas en las zonas donde no haya rotación de plantas; son ideales, por tanto, para el alcorque de los árboles y áreas de arbustos y vivaces, caminos, senderos y grandes superficies del jardín.

Planta especies tapizantes

Para impedir que las malas hierbas colonicen determinadas zonas del jardín puedes recurrir a las plantas tapizantes o cubresuelos, cuya cualidad principal es su capacidad para crear una tupida cubierta vegetal permanente que impide que surjan malas hierbas.

• Gran variedad: Se puede elegir entre una gran diversidad de alturas de desarrollo (desde los 5 cm en adelante) y texturas, tipos y color de follaje. Muchas dan flores e incluso pequeños frutos, y suelen tener unas necesidades de riego y cuidados (siega, abonado) reducidas.

• Para áreas difíciles: Hay tapizantes que viven bien en áreas donde no es fácil cultivar césped ni plantas ornamentales, como debajo de los árboles, zonas orientadas al norte o muy umbrías, terrenos irregulares, pendiente o taludes, a los que contribuyen a afianzar evitando la erosión.

• Especies: Puedes recurrir a las vincas, violetas, numerosas especies del género Geranium (no confundir con los geranios comunes, que son Pelargonium), hiedra (Hedera helix), trébol blanco y césped japonés, que es una mezcla de tapizantes de flor, muy fácil de sembrar.

Control

Si las malas hierbas ya han aparecido deberás erradicarlas a mano, con ayuda de medios mecánicos o con herbicida. Cuanto antes las elimines, mejor, ya que:

• Si son plantas de ciclo anual o bianual, es decir las que germinan, se desarrollan, florecen, semillan y mueren a lo largo de un año o dos, impedirás que las semillas se esparzan y se reproduzcan.

• Si son vivaces o herbáceas perennes quiere decir que son capaces de sobrevivir al invierno gracias a su rizoma o raíz. En este caso tienes que cavar lo suficiente para extraer todo el rizoma o la raíz o aplicar un herbicida sistémico, es decir capaz de afectar también sus órganos subterráneos.

Arranca las malas hierbas de tu jardín y tus tiestos

• A mano: Si las malas hierbas son escasas puedes arrancarlas a mano una por una. No te olvides de protegerte con guantes.

• Con un escardillo o una azada: Para extraer los rizomas o las raíces profundas conviene utilizar un escardillo si se trata de tiestos, o una azada si es en el suelo del jardín. Si la tierra está húmeda te resultará más fácil. Evita que el rizoma se rompa, ya que los trozos retoñan.

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