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Tu huerto en la terraza

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Tu huerto en la terraza

¿Qué necesitas?

Materiales

  • Arlita o grava para drenaje
  • Sustrato especial para huerto
  • Semillas
  • Plantones

Herramientas de mano

  • Azadilla de horquilla o escardillo (para cavar, romper los terrones y escardar las malas hierbas y raíces)
  • Trasplantador o palita (para abrir agujeros para plantar)
  • Rastrillo pequeño (para retirar malas hierbas y alisar el sustrato)

¿Dónde instalar el huerto?

• Asegúrales sol a tus hortalizas

Si quieres cultivar un huerto en una terraza, patio o balcón es indispensable conseguir la mayor cantidad de luz posible para tus hortalizas.
Lo ideal sería una exposición continua al sol, pero como eso no siempre es posible en los espacios al aire libre de una vivienda urbana, busca un lugar que reciba al menos 5-6 horas de sol directo al día.
Una orientación sur o suroeste es lo ideal.
Ten en cuenta, no obstante, que algunas verduras de hoja, como la lechuga, espinaca, acelga, escarola, berro y rúcula y numerosas aromáticas, se adaptan, e incluso prefieren, la semisombra y tienen suficiente con 3-4 horas de sol. Las fresas y fresones viven mejor en sombra, con solo 2 o 3 horas de sol matutino.

Sabías que...

Si pintas de blanco las paredes del espacio al aire libre donde tienes tu huerto urbano conseguirás acrecentar la cantidad de luz.

• Ten agua a mano

Contar con un grifo próximo a los recipientes donde cultivarás tu huerto es clave para que te resulte fácil regar. Si no cuentas con un grifo en la terraza o balcón puedes recurrir a un depósito de agua con programador, al que se le acoplan mangueras con goteros.
Recuerda que las plantas que se cultivan en contenedor necesitan más agua que las que viven en el suelo. Deberás realizar riegos frecuentes pero en menor cantidad para evitar el encharcamiento. Como norma general, tendrás que empezar a regar una vez al día a partir de la primavera, pero ten en cuenta que la frecuencia debe variar según la época del año, el tamaño y el tipo de plantas, la meteorología y la densidad de plantación en cada contenedor.
- Riego manual. Si el huerto es pequeño puedes utilizar una regadera de florón, que arroja una lluvia suave y fina, o bien una manguera con pistola.
- Riego automático. Si tu idea es instalar varios recipientes y quieres ahorrarte la tarea de regar, lo mejor es instalar un sistema de riego automático por goteo, controlado con un programador. Son asequibles, sencillos de montar y muy útiles cuando te ausentas por vacaciones en plena época de calor. Además, permiten aprovechar mejor el agua, ya que el suministro se hace gota a gota y de forma localizada en la zona de las raíces. Las tuberías pueden llevar goteros integrados (repartidos cada 33-40 cm). Sin embargo, en los huertos urbanos resultan más convenientes las tuberías sin perforar, en las que se insertan los emisores de riego a la medida de la plantación, es decir, situados en cada planta. Es preferible que los emisores sean de caudal regulable para darle a cada hortaliza la cantidad de agua que necesita.

Pon el agua necesaria: ni más ni menos

Si riegas las hortalizas más de lo necesario puedes provocar un lavado del sustrato, con pérdida de nutrientes esenciales para su desarrollo. Si el agua se encharca, las plantas pueden morir por asfixia de las raíces o sufrir enfermedades de pudrición por hongos del suelo.
Si, por el contrario, la cantidad de agua es insuficiente, pueden marchitarse y secarse. Asegúrate de que el recipiente cuente con buen drenaje, y en la medida de lo posible evita mojar el follaje y las flores para impedir el ataque de hongos.

Escoge los recipientes o contenedores adecuados

Según el espacio disponible en la terraza o el balcón deberás escoger un tipo determinado de recipiente o contenedor para tu huerto.

• Macetas sin y con reserva de agua.

Las macetas que usas habitualmente para tus plantas ornamentales sirven también para cultivar hortalizas. Si cuentan con reserva de agua, mucho mejor, ya que el riego está siempre asegurado, un aspecto clave sobre todo cuando te ausentas por vacaciones, y se sumistra por capilaridad. Los tiestos de autorriego son ideales para cultivar pequeños árboles frutales.

• Sacos de rafia.

Son muy ligeros y llevan asas para poderlos transportar fácilmente de un sitio a otro en busca del lugar más apropiado. Están fabricados en un geotextil permeable al agua y resistente a la intemperie y a los rayos ultravioletas. Tienen suficiente profundidad como para plantar tomateras o judías verdes que crecen en altura. Se pueden cubrir con decorativos embellecedores de mimbre.

• Cajones de cultivo.

Son de madera tratada en autoclave para soportar las condiciones climáticas típicas del aire libre y llevan un recubrimiento de geotextil en el interior para contener la tierra y preservar la madera. Son ideales para cultivar aromáticas, berenjenas, tomates Cherry, pimientos y la mayoría de las verduras de hoja.

• Mesas de cultivo con patas.

Son recipientes óptimos porque albergan un buen volumen de sustrato y además muy cómodos para atender las plantas de pie, sin necesidad de inclinarse. Resultan perfectas para cultivar especies que no crecen en altura, como las verduras de hoja en general, los pimientos y berenjenas. Suelen estar fabricadas en madera tratada en autoclave y protegidas por dentro con un geotexil; en PVC de colores muy actuales, resistente a los rayos UV y con doble cámara de aire para soportar los cambios de temperatura, o en metal inoxidable. Suelen incluir un estante inferior, muy útil para colocar herramientas para el cultivo. Algunas están incluso provistas de un par de ruedas para facilitar la movilidad.

• Mesas de plantación para suelo.

Si la terraza o el patio son amplios puedes utilizar para tu huerto una mesa de plantación para suelo. Son los contenedores más grandes, con un tamaño y capacidad suficientes para cultivar una buena variedad de hortalizas. Tienen fondo para que el sustrato no ensucie el suelo. Suelen ser de madera tratada en autoclave y revestidas por dentro con un geotextil protector. Las hay incluso en escalera para plantar a distintos niveles. En estos soportes se pueden cultivar especies que crecen hacia lo alto como tomateras, guisantes y judías, con la ayuda de tutores.

Sabías que...

Los distintos recipientes para el huerto urbano pueden incluir separadores para agrupar los distintos cultivos de acuerdo a sus necesidades de agua o abono, o aislar los que tienen un sistema radicular invasivo.
Algunas mesas de cultivo para suelo cuentan con compartimentos para separar los cultivos en tres, cuatro o nueve espacios.

Aprovecha las paredes para instalar un minihuerto vertical

Para sacar todo el partido al espacio disponible en tu balcón, patio o terraza puedes recurrir a los minigardens verticales que se instalan en las paredes.
Consisten en módulos autoportantes y autodrenantes de polipropileno de gran resistencia a la intemperie. Las piezas se pueden acoplar fácilmente de forma vertical u horizontal, lo que permite desplegar huertos del tamaño y formato precisos en función del espacio disponible.
En ellos puedes cultivar pequeñas plantas aromáticas, fresas, e incluso pequeñas hortalizas como lechugas. Darás un toque distinto a tu terraza, aunando estética y funcionalidad.

Prepara el contenedor y siembra o planta los plantones

Nivel de dificultad: Inicial
Paso 1.Coloca una capa de gravilla en el fondo del contenedor para asegurar un buen drenaje y evitar el encharcamiento.
Paso 2. Rellénalo con sustrato especial para huerto, procurando que quede suelto y sin grumos. Estos sustratos ya incluyen abono orgánico (no necesitarás mantillo). Deja dos dedos entre la superficie del sustrato y el borde del soporte.
Paso 3. Alisa el sustrato con el rastrillo.
Paso 4. Puedes sembrar las semillas o plantar los plantones inmediatamente si ya ha pasado el riesgo de heladas.
Paso 5. Riega generosamente para que las semillas o plantones se asienten bien en el sustrato.
Paso 6. Te recomendamos cubrir el sustrato con una capa de corteza de pino o paja limpia para que la humedad del suelo se conserve, optimices el riego y protejas las raíces.

Obtén tus hortalizas por semillas o plantones

Las hortalizas se pueden obtener por semillas o por plantones.

• Semillas.

En muchos casos las semillas necesitan germinar en un semillero antes de ser llevadas a su lugar definitivo en el huerto. En otros casos la siembra se hace directamente en los tiestos y contenedores con el sustrato preparado.
- La siembra. Debe hacerse a una profundidad que represente unas tres veces el tamaño de las semillas. Las grandes se siembran por golpes, en grupos de dos o tres; las muy pequeñas, a voleo, es decir, lanzando puñados sobre el sustrato. Para que no se las lleve el viento y facilitar la germinación, apisonar la tierra con la palma de la mano después de sembrar.
- El aclareo.Una de las consecuencias de la siembra a voleo es la brotación de plántulas muy próximas entre sí. Para que dispongan de espacio suficiente para desarrollarse, tendrás que arrancar algunas: es lo que se llama aclareo. Debes descartar las más débiles y malformadas y dejar las más fuertes.

• Plantones.

Son plantitas que puedes adquirir con el tamaño adecuado para llevarlas al huerto. Con ello ahorras tiempo y trabajo. La distancia de plantación debe ser acorde al tamaño que alcanzarán cuando se desarrollen; es distinto para cada hortaliza.

Sabías que...

Recuerda complementar tu huerto con frutales que puedes cultivar en tiestos, como manzanos, naranjos, limoneros, melocotoneros, ciruelos, cerezos, o arbustos como frambuesos, groselleros, arándanos, moras...

Inicia tu huerto con cultivos sencillos

Entre las numerosas especies de hortalizas que existen, hay muchas cuya sencillez de cultivo las hace más apropiadas para iniciar el cultivo de un huerto. Te recomendamos empezar por pocas especies e ir incorporando otras nuevas a medida que vayas ganando experiencia.

• Judía verde.

En primavera, cuando haya pasado el riesgo de heladas, siembra directamente en el recipiente 4-5 semillas por golpe. Cuando nazcan aclarea eligiendo las más vigorosas. Las judías verdes necesitan riegos frecuentes sobre todo en época de producción, pero evitando que se encharque el suelo. Cosecha las vainas de manera continuada antes de que se endurezcan; serán más tiernas y la planta seguirá produciendo. Existen variedades de judías verdes que, por su hábito de crecimiento, se deben entutorar, y otras de mata baja que mantienen el aspecto de un pequeño arbusto.

• Tomate.

Es uno de los productos de la huerta más apreciados. Recuerda que necesita mucho sol y calor para que sus frutos maduren, así como agua de forma regular. Es muy importante que no se moje la planta al regar para evitar problemas de hongos. La mayoría de las variedades de tomates necesitan un soporte al que puedas atarlas para desarrollarse bien; puedes utilizar una sencilla estructura en forma de tipi u obelisco, o guiarlos sobre un tutor central. Selecciona la rama principal alrededor del tutor y elimina los brotes secundarios que salen en las axilas de las hojas. Hay variedades de mata baja, como los ‘Cherry’, que no necesitan tutores, ideales para cultivar en macetas y contenedores pequeños.

• Lechuga.

Es una de las verduras más sencillas de cultivar, crecen deprisa y puedes plantarlas en todas las temporadas del año. Existen numerosas variedades. Los mayores peligros para la lechuga son las heladas fuertes, que queman sus hojas, y el espigado que se produce cuando sufren estrés o las afectan calores repentinos. Para proteger los cultivos contra las heladas puedes recurrir a los velos térmicos en los meses más fríos. Para prevenir espigados prematuros riégalas con frecuencia para que no pasen sed y coséchalas al primer síntoma de subida a flor.

• Fresa.

Necesitan poco espacio y pueden cultivarse en semisombra. Existen numerosas variedades. No solo son ricas, sino que las matas exhiben un bello efecto colgante; sus pequeñas flores van surgiendo a la vez que maduran los frutos. Son perfectas para cultivar en un huerto urbano, ya sea en tiestos (existen recipientes específicos para sacar partido de su carácter ornamental) o en jardines verticales.

• Calabacín.

El productivo calabacín se siembra directamente en el recipiente de cultivo a partir de abril. Riégalo con frecuencia pero sin encharcar ni mojar la planta. Los sabrosos frutos estarán listos para ser cosechados en verano. Recoléctalos con regularidad para evitar que se pasen e incentivar la producción de frutos nuevos.

• Pimiento.

Se plantan en mayo y empiezan a dar frutos en verano. Hay cientos de variedades de diferentes tamaños, dulces y picantes. Si los cosechas en verde, las plantas seguirán produciendo de manera continuada hasta la llegada del frío. Si decides esperar a que enrojezcan producirán menos cantidad de frutos. Puedes reservar algunas plantas para recoger en rojo y otras para cosechar en verde. Por el tamaño de los ejemplares es una hortaliza ideal para el huerto urbano.

• Zanahoria.

Se puede cultivar todo el año. Estas raíces tardan entre tres y cuatro meses en estar listas para comer (no deben madurar). Necesitan un suelo profundo para desarrollarse bien.

• Rabanito.

Son hortalizas de ciclo corto, es decir que entre la siembra y la cosecha solo tienes que esperar un mes. Su rapidez de desarrollo exige riego frecuente y una tierra fértil y con buen drenaje.

• Repollo.

Es una de las hortalizas más duras y resistentes al frío. Si los plantas en verano, podrás cosecharlos a lo largo del invierno. Riégalos bien en sus primeras semanas; cuando hayan crecido puedes espaciar más los riegos.

• Acelga.

Es una hortaliza resistente que puede ser cultivada a lo largo de todo el año. Puedes cosecharla por hojas, alargando así su temporada de producción. Cosecha las exteriores retirándolas enteras, con toda la penca. La planta seguirá creciendo y emitiendo follaje nuevo.

• Aromáticas y culinarias.

Macetas, jardines verticales y recipientes específicos para el huerto urbano son ideales para cultivar todo tipo de hierbas aromáticas y culinarias, desde perejil, albahaca y orégano hasta tomillo, cilantro y cebollino, entre tantas otras. Si cultivas menta o hierbabuena, procúrales un tiesto en exclusiva, ya que son plantas muy expansivas.

         

Alimenta tus plantas con abono

Los sustratos en saco contienen nutrientes para las primeras semanas de desarrollo de los cultivos, pero transcurridos unos 45 días ya se habrán agotado y tendrás que empezar a abonar. Según el fertilizante que utilices y el tipo de cultivo (hay algunos que son muy demandantes de alimento, como los tomates, pimientos, berenjenas, repollos y coliflores), deberás hacerlo en períodos que van de un mes a un año.

• Fertilizantes específicos para huerto.

Están formulados para favorecer una fructificación abundante e intensificar el sabor de los frutos y verduras. Muchos de ellos llevan una etiqueta que garantiza su compatibildad con la agricultura ecológica. Aplícalos en la dosis que indica el envase.
- Granulados: Se esparcen directamente sobre la superficie de la tierra de cultivo o se entrecavan ligeramente con la ayuda de una azadilla, regando a continuación. Los hay de liberación lenta o rápida, que actúan durante cuatro a seis semanas.
- Líquidos: Se diluyen en el agua de riego en la dosis recomendada. Suelen ser de efecto rápido.

• Abonos orgánicos de liberación lenta.

También puedes recurrir al mantillo, compost o humus de lombriz, que aportan nutrientes a la vez que mejoran las condiciones físico-químicas del sustrato. Basta esparcir una pequeña cantidad sobre el sustrato. Tienen la ventaja de que un exceso no resulta perjudicial para las plantas. El guano, un abono 100% orgánico especialmente apto para el huerto urbano, suele presentarse en forma líquida; resulta muy fácil de dosificar y aplicar disuelto en el agua de riego.

Entutora las hortalizas trepadoras y de tallos largos

Contar con tutores es fundamental para los cultivos trepadores, los de tallos largos y delicados y los frutales. Su finalidad es ayudar a la planta a crecer erguida y a soportar el peso de los frutos. Existen tutores metálicos, plastificados, de bambú natural, y estructuras en forma de obelisco con varios soportes que se unen en la parte superior.

No dañes tus plantas

Para atar los ejemplares a los soportes y tutores lo mejor es emplear alambre para plantas revestido de plástico, que te permitirá sujetarlos sin dañar los tallos ni estrangularlos. Emplea tiras de goma o tela engomada en el caso de los árboles.

Protege tus cultivos

A lo largo de su desarrollo las hortalizas pueden sufrir una serie de amenazas. Toma nota de cómo protegerlas.

• Fitosanitarios para prevenir y controlar plagas y hongos.

Si observas plantas afectadas por una plaga o enfermedad por hongos intenta identificarlas cuanto antes para iniciar el tratamiento de inmediato. Para controlarlas de forma segura, existen productos específicos para determinadas plagas y hongos, y otros polivalentes, muy útiles ya que sirven para controlar varios al mismo tiempo.
También puedes utilizarlos de forma preventiva para evitar futuros ataques. Los hay listos para usar, ideales para huertos pequeños, o para diluir y aplicar con pulverizador en los grandes. Aplica exactamente la dosis de fitosanitario que indique el fabricante.

• Escardas y acolchados para evitar las malas hierbas.

Las malas hierbas compiten con tus cultivos por el agua y los nutrientes. Para evitarlo debes escardarlas a medida que vayan surgiendo.
También puedes acolchar el huerto con corteza de pino o paja limpia alrededor de las plantas. El acolchado contribuye, además, a mantener la humedad y la temperatura del sustrato, y a preservar los frutos y hojas comestibles del contacto con la tierra.

• Velos, campanas e invernaderos para el frío.

Durante los meses más fríos del año estas protecciones te ayudarán a salvaguardar tus cultivos de las heladas y las bajas temperaturas.
- Velos y mantos de hibernación: Son textiles que permiten que entren la luz, el aire y el agua sin dejar de abrigar las plantas. Favorecen un incremento de la temperatura del suelo que acelera la germinación y el crecimiento de las plantas.
- Campanas: También puedes proteger tus plantas, sobre todo cuando son pequeñas, con campanas transparentes que se colocan encima, apoyadas sobre la tierra.
- Invernaderos: Existen modelos de invernaderos de un tamaño adecuado para terrazas o patios. Durante los días más fríos del año puedes guardar en ellos las macetas y recipientes de cultivo pequeños. Cuando haya llegado el buen tiempo puedes desmontarlos y guardarlos hasta la siguiente temporada.

Evita las enfermedades a tus plantas

Los velos, mantos de hibernación, campanas e invernaderos deben ventilarse de vez en cuando para evitar que la humedad que se concentra en su interior favorezca el desarrollo de enfermedades por hongos. Hazlo un día soleado y seco.

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