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Instalar suelo laminado

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Instalar suelo laminado


¿Qué necesitas?

Materiales

  • Suelo laminado
  • Aislante y capa antihumedad
  • Rodapié (disponible en muchos colores)
  • Perfiles de transición o remate
  • Adhesivo de montaje

Herramientas

  • Banco de trabajo
  • Flexómetro
  • Caja de ingletes
  • Serrucho
  • Sierra calar
  • Ingletadora
  • Escuadra metálica
  • Martillo o maza
  • Lápiz
  • Pistola de silicona
  • Kit de instalación con cuñas, taco plástico y tiralama metálica
  • Tensor de lamas

Planifica el trabajo y calcula el material

En esta tarea lo fundamental es elegir bien un modelo que no solo se adapte a tu gusto personal sino que ofrezca la resistencia al tránsito que necesitas. Hay tanto donde elegir que será bueno que te dejes asesorar en la tienda.

No todos los suelos se recomiendan para un mismo uso, y conocer las texturas y acabados de los laminados te ayudará a escoger tu propia solución. El cambio en habitaciones, salón o pasillo puede ser radical. Mide bien las habitaciones y calcula el material que necesitas, comprando siempre un paquete de más.

¿Qué tipo de suelo elijo?

Además de tu gusto personal, hay un factor fundamental a la hora de elegir el suelo: la resistencia. Esta se mide con un código que va de menor a mayor, del AC1 al AC6. Los dos primeros niveles no son recomendables en ningún caso, elige siempre a partir de AC3. Tampoco es necesario que elijas el nivel más alto de resistencia (que se verá reflejado en el precio) si vas a instalarlo en una zona de poco uso del hogar.

AC3: Nivel de resistencia medio. Uso doméstico indicado para lugares de poco tránsito, como dormitorios.

AC4: Nivel de resistencia alto. Uso doméstico en lugares transitados, como recibidores, pasillos, salones. Algunos modelos también pueden usarse en baño y cocina (hechos en PVC).

AC5: Nivel de resitencia muy alto. Uso doméstico intenso en lugares muy transitados y en pequeños comercios.

AC6: Nivel de resitencia extremo. Uso comercial en salas de reuniones, oficinas, restaurantes, tiendas.

Ten en cuenta:

La habitación o habitaciones en las que vayas a trabajar tendrán que estar libres de muebles y enseres para poder completar cómodamente todo el trabajo. Si vas a poner nuevo suelo en varias habitaciones, puedes colocar primero el suelo de una y pasar los enseres a ella, para continuar en la siguiente, sin olvidarte de si el suelo tiene o no continuación en el siguiente espacio. Quita también las puertas, que habrá que rebajarlas, serrando o cepillando, antes de volverlas a poner, pues el suelo quedará más elevado, según el modelo de tarima y aislante que pongas.

En el caso de querer colocar suelo laminado en la cocina y en el baño, en Leroy Merlin encontrarás modelos en PVC que aguantan perfectamente la humedad y que se limpian perfectamente, de la misma manera que otros tipos de suelos.

Aclimatar el material

Es conveniente que las cajas sin abrir estén colocadas y apiladas en la habitación donde las vas a instalar para que se aclimaten. Sigue los consejos del fabricante, pero lo normal es que permanezcan en el lugar al menos 48 horas antes de su instalación.

1. Prepara la superficie

1.1 Retira los rodapiés antiguos

Si son de madera o similar estarán probablemente clavados o encolados. Sólo tienes que hacer palanca y tirar de ellos. Si son de obra, tendrás que picar con la maceta y el cortafríos. Pasa previamente una cuchilla o espátula por la junta del rodapié con la pared para intentar que no salte el yeso o la pintura.

1.2 Repara los posibles desconchones, grietas...

Que te encuentres en la zona del rodapié. Utiliza pasta para juntas. Así el nuevo rodapié encontrará una superficie completamente arreglada y plana.

1.3. Asegúrate de que el suelo está perfectamente plano

Como mucho con variaciones de menos de 2 mm. Comprueba con un listón los posibles desniveles para hacer los arreglos correspondientes.

1.4. Nivela el suelo

En todo momento debes seguir las recomendaciones del fabricante en este aspecto. Si el suelo no está plano aplica una capa de pasta autonivelante y deja secar antes de comenzar a trabajar.

Pasta autonivelante

La pasta autonivelante es muy sencilla de aplicar. Su propia consistencia y la gravedad hacen que rellene los desniveles. Prepárala según las instrucciones del fabricante y vuélcala sobre el suelo. Ayúdate con una llana para extenderla bien y deja secar.

1.5. Quita la moqueta o baldosas que haya

Quita también la moqueta que no esté en perfecto estado; si está bien, déjala, pues completará el aislamiento. Si el suelo es de baldosas y hay alguna que no está fija, quítala con cortafríos y maceta y rellena y alisa con pasta de mortero. Antes de comenzar barre o aspira para dejar el suelo completamente limpio.

2. Coloca el aislamiento

2.1 Cómo colocamos la fibra

Si colocas fibra en rollo, mide y empieza a colocar por un extremo, desde una pared. Deja que sobresalga sobre la pared unos 10 o 15 cm, que cortarás justo antes de colocar el rodapié. Ten en cuenta que la dirección del aislante debe ser perpendicular a las lamas del suelo que vas a colocar.

Pon a continuación la siguiente tira, acercando las juntas para que no quede ningún hueco. Pero que no monten una sobre la otra en ningún momento.

Aislamiento de base

Existen varios tipos de aislante para colocar bajo el laminado. Lo encontrarás, entre otros materiales, en espuma de polietileno extruido, láminas de polietileno, polietileno con aluminio (indicado cuando se necesita aislamiento térmico) o polietileno expandido (indicado para conseguir mayor aislamiento acústico), corcho, látex…

También existen específicos para zonas con mayor humedad ambiente. Las propias tarimas llevan normalmente incorporado un aislamiento en la base, que complementa al que tú pongas. Escoge el modelo de tarima con el tipo de aislamiento que necesites.

2.2 Coloca el aislamiento

Si el aislamiento es rígido tienes que pensar también que las juntas no deben coincidir con la alineación de la tarima. Un buen truco es colocar las piezas a cartabón. Mide el ancho de la pieza del aislante y corta un cuadrado. Corta a la mitad y te quedarán dos triángulos iguales.

Vete colocando uno de los triángulos en una esquina de la habitación y a partir de ahí coloca todas las piezas, alineándolas unas a otras según la posición que pida la junta y haciendo los recortes necesarios junto a las paredes. Corta las piezas con un cúter.

3. Instala la tarima

3.1 Plantea el comienzo del trabajo.

Recuerda que, por lo general, las piezas del suelo laminado deben colocarse en perpendicular a las juntas del aislante que acabas de poner.

3.2 Pon las primeras cuñas

Con esto te aseguras que la tabla quede separada al menos 8 mm de las distintas paredes. Es muy importante que dejes este espacio para que la madera pueda dilatar. Pequeño hueco quedará luego tapado con el rodapié.

Consigue sensación de amplitud

Si colocas las tablas en la misma dirección que las fuentes importantes de luz natural conseguirás un resultado más apropiado, añadiendo sensación de amplitud a las habitaciones. En un pasillo conviene respetar el sentido del paso.

3.3. Coloca la primera tabla

Con la lengüeta hacia la pared. No te olvides de dejar la separación con las cuñas.

3.4. Ve uniendo las lamas del suelo

Así se unen unas piezas a otras con el sistema clic: Levanta la pieza que quieres acoplar a la anterior de tal manera que la lengüeta encaje en la ranura. Déjala caer y la pieza quedará completamente plana.

3.5. Completa la primera fila

Ahora mide la distancia a la pared para completar la primera fila. Aproxima una tabla entera y marca el corte, sin olvidarte de que debes descontar también los 8 o 10 milímetros de la cuña para la junta de dilatación. Marca la línea del corte con una escuadra.

Consejo

Para que la solidez del suelo laminado sea perfecta es recomendable que la última tabla no sea inferior a 20 centímetros, o lo aconsejado por el fabricante.

En caso de que te quede un corte inferior, la solución es cortar lo necesario la primera tabla entera que pusiste para iniciar el trabajo.

3.6. Corta la pieza

Con serrucho de mano o sierra de calar. Sierra sobre un banco de trabajo, con la pieza bien sujeta con mordazas.

3.7. Continúa con la segunda fila

Que puede ser con el corte sobrante de completar la primera. Recuerda de nuevo que el tamaño no debe ser inferior a lo recomendable por el fabricante o a 20 cm. Mete la lengüeta en la ranura de la tarima anterior formando ángulo de 45 grados y baja hasta que haga clic al conseguir la posición completamente horizontal.

3.8. Ve colocando las lamas

Sigue ahora poniendo una nueva tabla, introduciendo primero la lengüeta lateral en la ranura de la pieza anterior. Presiona a continuación con la pieza en 45 grados para que encaje igualmente la parte más larga de la tabla en la ranura correspondiente.

Si es necesario, levanta ligeramente todas las tablas de la fila que estas colocando (te puedes ayudar con cuñas si es muy larga) y presiona ligeramente sobre la ranura de la fila ya puesta. Baja la fila de tablas hasta que haga clic y quede totalmente plana.

3.9. Completa todo el suelo

Trabaja de la misma manera hasta completar todo el suelo. Si hace falta, utiliza el taco de plástico del kit para rematar el machihembrado perfecto. Si es por un lateral, ayúdate con el tiralama, golpeando ligeramente con el martillo hasta que las piezas queden completamente encajadas. Así no se deteriora la tarima

Recortes en la última fila

Al terminar de colocar puede ocurrir que el hueco que quede para la última fila no sea del ancho completo de una tabla. Un truco sencillo para que puedas hacer los cortes. Pon la tabla que tienes que colocar exactamente sobre la fila colocada, comprobando que la posición de lengüeta y ranura coinciden. A continuación pon otra tabla, pero esta aproximándola hacia la pared, sin olvidarte de tener colocados los tacos para la junta de dilatación. Marca ahora con un lápiz a lo largo de la pieza que tienes que cortar (la que está entre medias). Te quedará justo del ancho que necesitas. Si el hueco no fuera el mismo a lo largo de la línea de la pared, puedes utilizar un ajustador para marcar exactamente las deformidades.

4. Salva las esquinas y rincones

4.1 Salva las esquinas

Las que se forman habitualmente en las casas en las zonas donde van las vigas o columnas de la estructura, actúa así: aproxima una pieza hasta el rincón y marca el punto de la perpendicular de la pared.

4.2 Continúa en todas las paredes

Pon ahora la misma pieza hasta el siguiente rincón, pegada en la pared contraria. Marca igualmente la perpendicular de la pared.

4.3. Marca los cortes

Traza con la escuadra las dos líneas que te darán la esquina exacta del corte. Marca con el lápiz el sobrante del corte para que no tengas errores.

4.4. Ayúdate de las herramientas adecuadas

Corta con la sierra de calar. Coloca la pieza en L que te ha resultado, sin olvidarte de colocar las cuñas para el hueco de dilatación.

5. Transición entre suelos

5.1 Salvar las formas y alturas del cerco

Si colocas suelo laminado en varias habitaciones, tendrás que salvar las formas y la altura del cerco. Para conseguir el corte exacto coloca un resto de tabla sin olvidarte de tener debajo también el aislante y sierra con el serrucho puesto casi plano. Haz el corte en todos los lados.

5.2 Rebaja los restos del corte

Rebaja con un formón los restos del corte, golpeándolo con martillo. Utiliza guantes para no dañarte la mano.

5.3. Encaja bien la tarima

Comprueba que la tarima queda remetida lo suficiente. Así no se notará ningún hueco de separación, pues el suelo queda oculto en el marco de la puerta.

5.4. Deja juntas de dilatación

Cada ciertos metros hay que dejar juntas de dilatación, sobre todo en la zona de los pasillos, porque, de lo contrario, el suelo se puede levantar. Un buen sitio para hacerlo es justo debajo de las puertas de paso, quedarán disimulados. Puedes unir los huecos con la moldura de transición que consta de un perfil plástico en U y el embellecedor en T que se encaja a presión en el perfil. Compra la que mejor combine con el color de tu suelo.

5.5. Pon los perfiles

Hay diferentes perfiles para los remates del suelo. Otro imprescindible será el escalonado, para cuando hagas coincidir tus pisos con el cuarto de baño, por ejemplo, que quedan a diferente altura.

6. Fija el rodapié

5.1 Poner los nuevos rodapiés

Una vez colocado todo el suelo, queda colocar el rodapié nuevo. No tiene secretos. Mide y corta a medida, empezando por un rincón, o junto a la jamba de una puerta. Las uniones de rincones y esquinas hay que hacerlas con cortes a inglete, para que formen ángulos de 90 grados. Los ingletes quedan perfectos si utilizas una ingleteadora eléctrica.

6.2 Haz la continuidad de los rodapiés con ingletes

Si a lo largo de una pared hay que poner más de una tira de rodapié, el corte también ha de hacerse a inglete. Apenas se notará la continuidad y será más resistente la unión. Utiliza, como en el caso anterior, la ingletadora. Asegúrate siempre de que el grosor del rodapié es el apropiado para tapar todas las juntas.

6.3 Encola los rodapiés

Encola con adhesivo de montaje o silicona del mismo color y pistola todas las piezas del rodapié. La silicona coloreada hace que no se aprecien los posibles defectos en la pared y no se vean huecos (encuéntrala en Leroy Merlin en la sección de pintura). Presiona unos segundos. Si lo crees necesario puedes también clavar con clavos finos de cabeza perdida metidos con martillo o con grapadora.

Limpieza del suelo laminado

El suelo laminado es resistente y su limpieza muy sencilla. Pasa el aspirador y después una mopa ligeramente humedecida con agua y un producto de limpieza neutro, especial para madera.

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