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Depuración de la piscina mediante cloración salina

Los sistemas de cloración a través de sal te permiten desinfectar tu piscina de una manera cómoda y segura evitando el tratamiento con cloro.

Las claves

  • Los cloradores salinos valen para todo tipo de piscinas (privadas, públicas, spas...)
  • Este sistema de depuración evita los ojos rojos, la sequedad de la piel y el olor a cloro en tu piscina.

¿En qué consiste la cloración salina?

El tratamiento mediante cloración salina mantiene limpia la piscina a través de un proceso de electrólisis (descomposición de una sustancia mediante corriente eléctrica) que convierte la sal común (cloruro sódico), previamente añadida al agua, en un desinfectante activo (hipoclorito sódico). Es decir, conseguir producir cloro en la mínima proporción adecuada para tu piscina y de una manera más ecológica y asequible.

Este proceso genera una fuente de cloro debido a la presencia de sal en el agua y actúa como un desinfectante muy potente, eliminando sustancias contaminantes del agua: todas las bacterias, algas y cloraminas desaparecen, sin dejar residuos ni contaminación. Y es que, incorporando sal al agua y sometiéndola a un proceso de electrólisis, se forman iones de cloruro, muy eficaces para desinfectar.

¿Cómo puedo instalar un clorador salino?

Para pasarte al tratamiento con sal solo tienes que conectar el tubo del clorador después de tu filtro, en serie con tu circuito de depuración. Te sirve tu sistema de filtrado (así que no necesitas cambiar la bomba, ni el filtro).

Así, primero se filtra el agua y luego, al pasar por el proceso de electrólisis, se genera el cloro que llegará inmediatamente a tu piscina.

El funcionamiento de este sistema es muy simple: la primera vez debes añadir 4 o 5 kilos de sal pura (sin añadidos) por cada 1.000 litros de agua (o lo que es lo mismo, por cada metro cúbico) y conectar el clorador a la depuradora.

Ventajas del tratamiento con sal

Es un sistema muy sencillo que evita el tratamiento químico del agua de tu piscina y los riesgos que este conlleva, evita los ojos rojos, la sequedad de la piel y el olor a cloro.

Con este sistema puedes prescindir del uso del cloro y otros productos, ya que mantiene la piscina en óptimas condicionas al ser tratada permanentemente. Solo debes controlar los niveles de cloro y de pH (basta con que lo hagas 2 o 3 veces al mes).

Otra de sus ventajas es que este sistema de depuración es válido para todo tipo de piscinas (privadas, públicas, centros de spa, balnearios, etc.); puedes irte de vacaciones sin temor a que el agua se eche a perder; y puedes conservarla de un año a otro. El pequeño tamaño del clorador salino hace que se adapte a la caseta de depuración de cualquier piscina.

Piscinas con invernaje

Si realizas el mantenimiento de tu piscina con sal, debes seguir una serie de pasos para tratar el agua:

1. Añade cloro de disolución rápida: porque es un tratamiento de choque para mantener la limpieza del agua de la piscina. Soluciona los problemas como el agua turbia o verde, aguas contaminadas por bacterias, hongos... Para ello sigue las indicaciones de cantidad que recomienda el fabricante en función del volumen de tu piscina. La recomendación es aplicar una pastilla de 20 gr por cada 10 m3 de agua.

2. Comprueba el nivel de sal de tu piscina: Usa un medidor específico para esta labor. Existen tiras de reactivos para comprobar la cantidad de sal que contiene el agua. En el caso en el que sea necesario añade 5 kg de sal por cada m3 de agua.

3. Enciende y regula el clorador salino siguiendo las instrucciones del fabricante.

4. Pon en marcha tu depuradora: Mantenla encendida unas 10-12 horas diarias.

Piscinas sin invernaje

Si no has mantenido el agua de tu piscina durante el invierno sigue estos pasos para recuperar las mejores condiciones para poder disfrutar del verano:

1. Limpia las paredes y el fondo: Vacía la piscina y aplica un limpiador desincrustante adecuado, usando un cepillo, sobre las paredes y el fondo. Déjalo actuar durante unos minutos y después enjuaga con agua (evita los limpiadores a presión si es de gresite porque podías dañarla).

2. Lava el sistema de filtrado y cada elemento de la depuradora: Los filtros, las boquillas de impulsión y los skimmers que recogen el agua para su filtrado.

3. Llena la piscina, una vez que hayas comprobado que la válvula de fondo está cerrada.

4. Aplica un tratamiento para el agua. Si mantienes tu piscina con sal, aplica cloro de disolución rápida según la dosis recomendada y añade 5 kg de sal por cada m3 de agua. Después, enciende el clorador salino y el equipo de filtración y regula el pH del agua hasta que tenga un valor de 7.

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