Es una estructura a modo de depósito que se realiza en el terreno como parte de la recogida de aguas en las canalizaciones de la casa. Aunque existen arquetas de polipropileno prefabricadas, las arquetas de obra son necesarias muchas veces según sean las condiciones de inclinación o de desnivel del lugar. Se llaman de obra porque se realizan con una estructura de ladrillo tosco y las paredes se rematan con mortero fratasado.

Este es el proceso de realización: primero se excava el terreno en el punto exacto en el que se quieren recoger las aguas de una canalización, por ejemplo las de las bajantes del tejado. A continuación, se hace una base de mortero de limpieza de unos 10 cm. Sobre ella se levantan las paredes perimetrales con ladrillo tosco. Al mismo tiempo se van encajando en las paredes los tubos de entrada de las canalizaciones, uno o varios, con la correspondiente caída. También hay que insertar el tubo de evacuación de la arqueta, que siempre debe ser de diámetro superior al de los tubos de entrada. Una vez levantadas todas las paredes a la altura necesaria, se coloca recibido con mortero sobre ellas el bastidor para la tapa. En el fondo de la arqueta se hace una base de hormigón y mortero alisado con el correspondiente desnivel hacia el tubo de desagüe. Finalmente se revisten todas las paredes con mortero fratasado y se deja secar al menos 48 horas antes de su uso.

Arqueta de obra