Es una protección transparente, a partir de ceras naturales, ideal para aplicar como acabado después de utilizar pinturas a la tiza o incluso en muebles de madera sin tratar o simplemente teñidos. Sirve para proteger la pintura contra las manchas y ralladuras, aportando un leve brillo pero no crea capa como el barniz.

Se puede aplicar con brocha aunque es más recomendable con muñeca de algodón. Aplica una capa, extiende bien por toda la zona y deja secar diez minutos aproximadamente para volver a frotar con muñeca de algodón, esta vez limpia, para ir sacando el brillo que quieras. Si aplicas una segunda capa conseguirás un brillo mayor.

El rendimiento puede variar en función de si lo aplicas con brocha o muñeca de algodón aunque suele ser de unos 12-14 metros cuadrados por litro. La limpieza de manos y útiles debes hacerla siempre con agua y jabón.

Cera incolora