Es un líquido denso y concentrado, disponible en diferentes tonos que pueden mezclarse entre sí para obtener mayor variedad de colores.

Se utiliza para añadirlo a diferentes pinturas y darle color o cambiar el existente. Se puede aplicar sobre cualquier tipo de pintura, pudiendo elegir entre acrílicos o universales, siendo estos últimos más concentrados y teniendo la capacidad de teñir tanto productos al agua como al disolvente.

Para su uso es aconsejable agitarlo enérgicamente e incorporarlo poco a poco y así controlar la intensidad del color deseado, aunque si la base es blanca se obtendrán únicamente colores pastel. Es necesario batir y mezclar hasta su total integración, para evitar ráfagas de color. Se puede utilizar para teñir pinturas plásticas, revestimientos de fachadas, esmaltes sintéticos, pinturas de suelos y cualquier otra pintura.

Colorante para pintura