También denominados polipastos, son mecanismos que permiten elevar cargas pesadas a cierta altura. Para algunos trabajos, debido a su naturaleza, son necesarios, ya que sería imposible que la propia persona los realizara por si sola o le supondría un especial esfuerzo.

Existen dos tipos de elevadores, los manuales, tienen una polea que acciona una cadena con un gancho donde se amarra la carga y, tirando o aflojando de la cadena, se puede subir o bajar. Están concebidos para trabajar en distancias cortas.

Los eléctricos, algo más sofisticados, disponen de un motor que hace girar un eje donde se va enrollando y desenrollando un cable de acero que termina en un gancho donde se amarra la carga. El cable enrollado está envuelto por una carcasa de acero que lo protege. El movimiento del eje se acciona a través de un mando para facilitar la comodidad al usuario. Se clasifican según el peso máximo que son capaces de levantar 250, 500, 1000 kg y la altura o distancia máxima que alcanzan, 10 o 20 metros, por ejemplo. También se pueden clasificar por potencia.

Si se emplea una sola caída de cable el elevador aguanta la mitad del peso especificado pero aprovecha el total de la distancia. Si prefieres que aguante el total del peso especificado, debes hacer una doble caída de cable pero acortarás su distancia máxima a la mitad. Los usos son muy diversos y se utilizan en muchos sectores, principalmente en construcción e industria.

Elevador