Es un producto que tiene efecto brillante y soporta temperaturas de más de 100 grados y el frío, así como el agua caliente y productos de limpieza. Además, se seca con rapidez. Se presenta en color blanco y pergamón, aunque puede mezclarse con tinte universal si se necesita otro tono.

Se utiliza para la reparación de pequeñas rayaduras, golpes y desconchados. Se emplea en lavabos, bañeras, duchas, electrodomésticos, cerámicas, porcelanas y armarios esmaltados. Para su aplicación, debe limpiarse y secarse la superficie, aplicarse una capa fina y uniforme con un pincel y dejarse secar un mínimo de 4 horas. En el caso de restauraciones profundas, se extiende una segunda capa. El disolvente elimina el exceso de producto y la resistencia máxima se consigue después de 24 horas.

Esmalte restaurador cerámico