Aparato compuesto por un tamiz poroso de carbón activo y una carcasa de plástico que lo protege, incorporando los acoples necesarios para su instalación. Se coloca en la entrada de agua de una ducha.

Su función es purificar el agua de las tuberías, por lo que para su correcto mantenimiento, hay que cambiar el cartucho interior cada 5 meses aproximadamente.  Atrapa las partículas perjudiciales del agua, como pueden ser barro, óxido, arena, bacterias o un elevado nivel de cloro, de forma que mejora su calidad. 

Filtro de ducha