Es el pequeño accesorio que se emplea para hacer acanalados, perforaciones, ranurados, etc. en la madera maciza, contrachapados o en aglomerados, y que se acopla fundamentalmente a la fresadora (portátil o fija de mesa), aunque también hay fresas especiales para poder colocar en el cabezal de la taladradora. Consta de un vástago o cilindro y de una punta, de muchas y creativas formas.

Las puntas más habituales suelen ser de acero resistente o de carburo de tungsteno, que mantienen su filo en buenas condiciones durante más tiempo. Las fresas más usadas son las de ranurar, con diferentes puntas: en cola de milano, de media caña, en V, rectas, etc.; y las de moldurar, para dar forma en muy diversas formas los extremos de las piezas de madera. Con las fresas se hacen también todo tipo de rebajes para los ensambles en la madera. Es recomendable usar las fresas con la fresadora, que consiguen más precisión que con la taladradora, salvo que esta se utilice sujeta en un soporte vertical de taladro, con lo que se consiguen prestaciones similares a la fresadora.

Fresa