Recipiente de cristal con una tapa de plástico adecuada para el uso alimenticio. Contiene un filtro interno que depura el agua y mejora su calidad. En función del modelo, incluye un sistema electrónico que recuerda el cambio de filtro, recomendado cada cuatro semanas.

El agua filtrada queda contenida en el interior de la jarra, lista para ser consumida. Se utiliza para beber y cocinar, y es apta para ser limpiada en el lavavajillas, excepto la tapa.

Jarra con filtro