Es un abono orgánico compuesto por restos de vegetales y estiércoles que se utiliza para enriquecer y mejorar la estructura de los suelos de cultivo. Se puede usar tanto en huertos como en jardines, aportando nutrientes a las plantas y evitando el crecimiento de malas hierbas.

Una capa de mantillo permite que el suelo retenga más humedad disminuyendo la tasa de pérdida de agua. Por eso, es importante utilizarlo en verano para ayudar a mantener el suelo más fresco y en invierno para aportar calor protegiendo a la plantas de las heladas.

El mantillo debe aplicarse en suelos recién trabajados y libres de maleza. Es recomendable ayudarse de un rastrillo y extender una capa lo suficientemente gruesa para que, al compactarse, tenga unos 4 cm de cobertura.

Mantillo