Consiste en alisar una superficie para darle lustre y que quede suave y brillante. Se puede pulir a mano si se trata de una pequeña superficie o utilizar una pulidora en trabajos de mayor envergadura y precisión.

Para los trabajos de pulido se utiliza también un producto químico llamado pulimento que se puede encontrar en pasta o líquido. Es un compuesto que contiene microabrasivos para acabar con marcas, poros o pequeños arañazos en pinturas, metales, maderas, plásticos, etc. y que quede una superficie homogénea.

El proceso se realiza en tres pasos y con tres tipos de pulimento: primero se pasa una esponja dura, a continuación se pasa la esponja de pulido y finalmente se da el acabado con una esponja fina. Es importante utilizar guantes, gafas y mascarilla para pulir piezas, ya que se pueden proyectar gotas de pulimento a mucha velocidad y son abrasivas.

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