Es un elemento metálico galvanizado o inoxidable que se compone de dos piezas, el marco y la tapa. El marco debe quedar fijado al suelo y es inamovible. La tapa puede estar provista de un tornillo, un tapón u otra pieza para facilitar su extracción cuando haya que acceder a la arqueta.

Se utiliza para tapar una arqueta o un hueco en el suelo en el que haya conductos de fontanería o cables, entre otros. Su tapa está fabricada de modo que en su interior se puede echar mortero o colocar una pieza de gres o cerámica para que guarde una estética similar a la del resto del suelo. Puede rellenarse con otros materiales.

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