Es una rejilla soportada por un par de patas y fabricada en acero. Se coloca frente a la llama de la chimenea como medida de protección y se fabrica con diferentes formas, acabados y dimensiones.

Su función es detener las partículas que pueden salir despedidas del fuego, de modo que se reduce el riesgo de que provoquen daños al caer sobre alfombras o suelos de madera. También es un elemento decorativo que adorna la estancia cuando la chimenea está apagada.

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