Es un revestimiento formado por capas de diferentes materiales y que se presenta en formato de lamas. De mayor resistencia que la madera, está formado por materiales sintéticos, hidrófugos y algunos con tratamiento ignífugo. 

Sirve para revestir el suelo de cualquier estancia. No necesita el mantenimiento de los suelos de madera y resulta, por lo general, más económico.

Sus 4 capas son: una capa de resina transparente que aporta resistencia al desgaste; una capa que aporta el diseño; seguida por el interior compuesto por HDF o MDF; y por último, una capa equilibrante, resistente a la humedad, que evita que las piezas se arqueen y se puedan instalar y limpiar correctamente.

Su clasificación de uso y aplicación se divide en dos: uso residencial (AC1, AC2 y AC3) y uso comercial (AC4, AC5 y AC6). Van desde un tránsito ligero, como el de un dormitorio, hasta un tráfico muy intenso, como el que puede tener un supermercado.

Existen modelos de suelo laminado en diferentes acabados que emulan materiales como la madera, el mármol o la cerámica, incluso con relieves.

Suelo laminado