Es un elemento del depósito, fabricado del mismo material que este, que sirve para cerrar su parte abierta. Su forma es circular, cuadrada o rectangular, dependiendo de la forma que tenga la parte abierta del depósito, ya que se debe adaptar completamente al mismo.

El material en que esté fabricado depende del uso que vaya a tener el depósito, ya sea alimentario, combustible o recogida de aguas.

La tapa puede ser completamente cerrada o contener un orificio, a su vez con un tapón, destinado a introducir o extraer por él el contenido del deposito. Dicho contenido puede ser líquido, como agua o combustible, o sólido, como grano o fertilizante.

Tapa para depósito