Es un dispositivo imprescindible para conseguir un ahorro energético ya que su misión es regular y controlar la temperatura en cada habitación de forma automática. Existen dos tipos de termostatos, los analógicos y los digitales. Los analógicos son los tradicionales y están compuestos por una rueda reguladora de temperatura. Moviendo la rueda se sube o se baja la temperatura. Mediante este dispositivo se enciende o se apaga la caldera, dependiendo de si se llega a la temperatura marcada. Son poco precisos y están ya obsoletos. Los digitales tienen mayor precisión, su funcionamiento es por sondas. Disponen de una pantalla donde se marca el valor real de temperatura y el valor que quieres conseguir. Son de fácil instalación pero no son programables. Los programables reciben el nombre de cronotermostatos.

Termostato