Es un cilindro de acero cincado con exterior en forma de hélice y una cabeza que facilita enroscarlo. Se caracteriza por tener en la punta unas aristas o cuchillas verticales y opuestas que permiten que, al girarlo sobre la superficie, cree un orificio sin necesidad de realizar un agujero previo.

Está indicado para fijar objetos en metal. Se emplea en cubiertas de tejado si incluye una arandela de goma estanca, ya que evita el paso del agua a través del agujero.

Tornillo autotaladrante