Es un fluido con textura de gel. Al combinarse químicamente con el óxido del hierro o del acero, lo convierte en un material inocuo y crea una capa protectora que evita la formación del óxido. El resultado de la aplicación es que la superficie adquiere un color negro y la corrosión queda neutralizada, de modo que evita que se extienda.

Para su aplicación debe lijarse la superficie para dejarla lisa y que no desprenda partículas ni escamas. Se extienden una o dos capas generosas con brocha o paletina y, a continuación, se esperan una o dos horas de secado hasta que el óxido se haya vuelto negro. Por último, se lija el resto del gel hasta dejar una capa transparente y se cubre con pintura adecuada, como son las antioxidantes.

Transformador de óxido