Es un material que tiene una granulometría superior a la del yeso fino. Se usa para trabajos de albañilería en general y solo es apto para interior. Hay tres grandes tipos. El controlado se utiliza para tapar rozas o pequeñas cargas. El rápido se usa en la colocación de cajas de luz o premarcos. El de proyectar es ideal para cargar paredes.

Tras realizar la mezcla con agua en las proporciones indicadas por el fabricante, puede amasarse de forma manual o mecánica con un batidor eléctrico hasta conseguir una masa homogénea. Para su aplicación, es posible ayudarse de una llana o talocha y, en el caso del yeso proyectado, una manguera.

Yeso basto