Un poco de calor extra sin instalación ni mantenimiento

Si necesitas aumentar la temperatura en un pequeño dormitorio o el baño de forma puntual, puedes recurrir a un calefactor o un convector. No requieren de instalación, basta con enchufarlos a la toma de red para que empiecen a expulsar aire caliente y a caldear el ambiente de forma rápida.

La mayoría de modelos son portátiles para trasladarlos fácilmente de una estancia a otra o a una segunda residencia. En este caso nos vamos a centrar en los calefactores.

Cómo elegir calefactores

 

Tipos de calefactores

Los calefactores eléctricos expulsan aire caliente instantáneo, de forma rápida y focalizada aunque este perdura poco tiempo en la estancia. Es por ello por lo que se recomienda su uso como sistema complementario de calefacción.

Son fáciles de instalar, cómodos y seguros. No necesitan salida de humos, mantenimiento ni acopio de combustible, no emiten gases y son fáciles de transportar.

Sin embargo, el gasto energético que conllevan es su principal inconveniente ya que consumen un vatio de energía eléctrica por cada vatio de calefacción que producen.

Cómo elegir calefactores

Dentro de los calefactores distinguimos estos tipos:

  • Calefactor. Caldean de forma rápida una habitación de pequeñas dimensiones como un baño. Funcionan con una placa de resistencia que transmite su calor, por un panel frontal, directamente a las personas, los muebles... Los calefactores cerámicos son más duraderos. Incluyen una resistencia cerámica que retiene mejor el calor, por lo que ayuda a que se consuma menos energía. Otra de sus ventajas es que reseca menos el ambiente, ya que necesitan menos oxígeno para emitir la misma cantidad de calor. Los modelos cerámicos pueden ser de pared, verticales o compactos. Los hay con función oscilante (orientan la salida del aire hacia varios lados para mejorar su distribución por todo el espacio).
  • Calefactor industrial. Son calefactores potentes indicados para espacios externos a la vivienda como talleres, garajes, sótanos o naves industriales. Suelen tener un IP-44, índice que avala su protección frente a las salpicaduras de agua.

Un calefactor para cada estancia

Por sus características y por su consumo te aconsejamos que utilices estos aparatos como calefacción de apoyo o para calentar las siguientes estancias:

  • Habitación. Para una estancia de en torno a los 10 m2, como un dormitorio, podemos optar entre un calefactor compacto o un calefactor cerámico, más resistente, para calentar la estancia una media hora antes de irnos a la cama.
  • Baño o cocina. Para estancias con altos índices de humedad, como el baño o la cocina, lo ideal es un calefactor de aire específico para zonas húmedas, ya que responden a normas muy precisas de seguridad. Comprueba que cuenten con un IP-24 o superior, que certifica su protección al goteo de agua.
  • Sótanos, garajes, naves industriales… Para este tipo de lugares diáfanos necesitarás un calefactor de taller, específico para este tipo de espacios. Cuentan con protección a las salpicaduras y función antihielo (se activa si la temperatura ambiente baja por debajo de los 5 grados).
Cómo elegir calefactores

¿Qué potencia necesita tener tu calefactor?

En general, para una altura de techo de 2,5 m contamos 80 W por metro cuadrado para habitaciones bien aisladas y 100 W si el nivel de aislamiento es medio. Puedes basarte en estos valores aproximados. Para ello, lo primero que debes hacer es estimar la superficie de la habitación en metros cuadrados para saber su potencia equivalente en vatios.

- Para una estancia de entre 12 y 16 metros cuadrados: se recomienda una potencia de entre 1.200 y 1.500 W.

- Para una estancia de entre 24 y 28 metros cuadrados: se recomienda una potencia de entre 2.500 y 3.000 W.

- Para una estancia de entre unos 40 metros cuadrados: se recomienda una potencia de 4.000 W en adelante.

Muchos calefactores incluyen la opción de regular la potencia ya que cuentan con varias posiciones de potencia para adecuarse a las necesidades caloríficas de varias habitaciones, de diferentes épocas del año y zonas geográficas. Ten en cuenta que los valores de la tabla se obtienen tomando como referencia habitaciones perfectamente aisladas. Estas referencias son aproximadas porque la potencia varía también en función de la temperatura exterior de la zona geográfica en la que vivas, la calidad del aislamiento y la superficie acristalada de cada habitación.

Cómo elegir calefactores

Prestaciones adicionales

Además de las funciones de regulador de potencia y calefactores específicos para baños, existen modelos que incorporan unos complementos que facilitan su uso y lo hacen más eficiente, como por ejemplo los siguientes:

  • Resistencia cerámica: soporta mejor el calor, de modo que los calefactores de este tipo ofrecen más calor y lo retienen durante más tiempo, generan menos ruido y son más eficientes y duraderos.
  • Temporizador de apagado: gracias a esta función el calefactor se apaga después de que haya transcurrido el tiempo prefijado.
  • Programación horaria para poder personalizar su uso a las necesidades específicas de la casa por días y franjas horarias.
  • Mando a distancia para un uso más cómodo.
  • Termostato ajustable: permite regular el calefactor automáticamente en función de los cambios de temperatura. De este modo, el termostato enciende el calefactor cuando la estancia se enfríe e igualmente apaga automáticamente el calefactor cuando la habitación alcanza la temperatura deseada.
  • Función de ventilación para extender su uso también a épocas de calor.
  • Pantalla digital que permite una mayor precisión.
Cómo elegir calefactores

 

Consejos de uso de los calefactores

Bajo ningún concepto debes cubrir los calefactores.

Cómo elegir calefactores

En caso de que vayamos a utilizar el calefactor para calentar el baño debemos extremar las precauciones para evitar cualquier accidente. Para garantizar un uso seguro te recomendamos que dejes, al menos, un metro entre el aparato y la zona que rodea la bañera o la ducha. Comprueba que tienes las manos secas y los pies calzados, antes de enchufar y desenchufar el calefactor. Y nunca manipules el calefactor desde dentro de la ducha o bañera.

Cómo elegir calefactores