Cómo elegir cocinas de leña y bilbaínas

Las cocinas de leña domésticas, también conocidas como bilbaínas, ofrecen una doble prestación, ya que no solo están pensadas para cocinar, también sirven para mantener caliente el espacio en el que se colocan.

Son decorativas, funcionales y ponen un toque muy atractivo en las casas de campo. En el norte de España han sido siempre muy habituales estas cocinas. Aunque se fabrican como antaño, en hierro fundido, y muchas de ellas imitan el aspecto rústico de las de las viviendas de nuestras abuelas, los diseños más modernos pueden integrarse a la perfección en espacios contemporáneos. Además, los modelos actuales han evolucionado hacia una mayor seguridad y el uso del aparato, así como su control, suele ser mucho más fácil.

Por otro lado están las versiones que disponen de opción calefactora. Estas precisan de mucha más potencia y van dotadas de un calderín con agua, que una vez caliente, la envían a la red de radiadores y al termo de agua sanitaria de la casa. El primer tipo de cocinas son mucho más habituales que las segundas y también mucho más económicas.

Cómo elegir cocinas de leña y bilbaínas

Cómo funcionan las cocinas de leña y bilbaínas

El modo de funcionamiento, sin embargo, no ha variado mucho a lo largo de los años. Disponen de una zona inferior cerrada, de hierro y ladrillos refractarios, el hogar, donde se coloca y prende la leña. La encimera sobre la que se cocina puede ser de chapa o de vitrocerámica. La mayoría de los modelos incluye también un horno, elemento básico para realizar asados con ese sabor tan especial que da la leña. El horno está bajo la zona de cocina y dispone de una bandeja en la que se coloca la comida para su preparación. La rejilla sirve para controlar la potencia térmica mediante una manivela, y por último, las cocinas de leña disponen de un cenicero donde cae la ceniza generada por la combustión, que debe extraerse y limpiarse a menudo. También pueden llevar un cajón inferior para mantener la comida caliente. El cristal del horno permite ver el interior y la magia de las llamas.

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Cocinar y calentar, dos funciones prácticas

Hay dos tipos de cocinas de leña, las simples y las calefactoras. La función de las primeras es la de cocinar -en ellas se puede preparar cualquier plato, especialmente asados y guisos-, y además se usan para calentar superficies no muy grandes, de hasta unos 30 m2. La potencia de este tipo de cocinas está entre 4 y 12 kW. Un modelo de 6 kW es más que suficiente para cumplir eficazmente ambos cometidos.

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¿Dónde y cómo se instalan?

Ya se trate de una casa urbana o de campo, es imprescindible que el espacio en cuestión esté bien ventilado y sea amplio, ya que las cocinas de leña suelen tener mayores dimensiones que los modelos de cocinas convencionales, de gas o eléctricos. Pero lo que resulta fundamental es que el aparato esté conectado a una salida de humos al exterior. Si no la dispone, debe ser instalado un sistema de evacuación adecuado: el tubo ha de ser inoxidable y de la mejor calidad, además de ir pegado a la pared en un trazado recto, evitando codos de 90º.
Aunque los modelos de cocinas de leña actuales son mucho más seguros y cómodos que los antiguos, es muy importante minimizar riesgos, así que a la hora de instalar una de ellas, lo más recomendable es consultar con un instalador o contratar sus servicios.

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El combustible y el mantenimiento

Estas cocinas y hornos se alimentan de leña. No se pueden utilizar pellets ni otro tipo de combustible. Está indicada la madera de haya, fresno o roble, que no presente demasiada humedad y esté cortada en pequeños troncos. No así las coníferas, ni aquellas maderas tratadas químicamente. Las astillas y el papel se utilizan para encender el fuego. A medida que la carga de leña es mayor, se consigue una temperatura más elevada.

En cuanto a la limpieza, hay que hacerla de forma habitual retirando las cenizas y deshollinando el conducto de humos al principio y al final de temporada. Para limpiar la encimera o el horno se puede emplear un limpiador no abrasivo y una esponja o trapo húmedo. Asimismo es importante la limpieza del cristal del horno, mejor en caliente y con un papel humedecido e impregnado de las mismas cenizas. Hay modelos de cocinas de leña en los que el cristal cerámico se mantiene limpio gracias a un avanzado sistema de limpieza de aire, lo que permite una visión continua de las llamas.

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Tecnología de doble combustión

Las cocinas de leña dotadas con esta tecnología están muy indicadas por su seguridad, pero también por su gran eficiencia. No solo aprovechan al máximo la energía, también permiten un mejor control de la temperatura y reducen el consumo de combustible. La doble combustión se realiza a dos niveles en una cámara especialmente diseñada para ello: en una primera combustión se quema la leña y en este proceso se liberan gases. Después esos gases calientes se queman antes de salir por la chimenea al exterior mediante una aportación de oxígeno. Esto da por resultado la generación de muchos menos residuos y la emisón menor de partículas a la atmósfera. En resumen, el proceso es mucho más eficiente,  limpio y menos contaminante. Además, se logra una mayor temperatura con la misma cantidad de leña: el rendimiento es elevado, así como la autonomía o tiempo que dura el combustible.

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La normativa

Las cocinas de leña actuales cumplen con las correspondientes certificaciones internacionales y el sello CE de garantía de conformidad europea. A partir del año 2022, la Unión Europea solo aceptará estufas, cocinas y chimeneas que respeten la nueva normativa ECODESIGN 2022, lo que tiene como objetivo una mayor sostenibilidad: menor consumo de leña, mayor autonomía de las cargas de leña, mayor control de la combustión y menor contaminación.

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