A tu jardín le toca en mayo

Por Leroy Merlin

En el mes de mayo los jardines ya lucen su grandiosidad y las plantas de exterior con flor aportan su punto de color. Los días, cada vez más calurosos, obligan a cuidar los riegos y evitar que las plantas se sequen o marchiten. Siguiendo unos consejos sencillos conseguirás tener un jardín siempre a punto.

Días soleados y cálidos y alguna que otra helada nocturna: es el tiempo que caracteriza al mes de mayo. Esto condiciona las tareas de mantenimiento que se deben realizar en el jardín para cuidar las plantas y para prepararlas para resistir el duro verano. Las flores cobran su mayor protagonismo en el mes álgido de la primavera, y podrás dar rienda suelta a la vena de jardinería que hay dentro de ti.

A tu jardín le toca en mayo

Cuida el riego

El aumento de las temperaturas propio de la primavera supone que nuestras plantas inicien la fase de crecimiento. Por eso, conviene aumentar la frecuencia del riego, mantenerlo constante y adecuarlo a cada una de las plantas. Lo habitual es que riegues una vez al día o en días alternos (dependiendo de la temperatura) y, sobre todo, que no encharques la planta para evitar que enferme y que pierda nutrientes. En general, procura que la tierra nunca esté seca del todo. Ajustar el riego a las necesidades de cada planta es muy importante para prevenir la aparición de plagas y enfermedades.

En esta estación es conveniente regar al atardecer, para evitar pérdidas de agua por evaporación a consecuencia del sol. Descubre en este vídeo el paso a paso de cómo instalar el riego por aspersión:

Llega la hora del abonado

Abona las plantas y el césped desde el momento en que empiecen a crecer. Esta tarea la habrás comenzado en los meses de marzo-abril y debes repetirla cada 15 días hasta mayo-junio. En el caso de las plantas que estén en tiestos el abonado se hace aún más esencial porque en esta época pierden nutrientes con gran facilidad. Es recomendable que uses abonos de primavera, es decir, abonos de liberación lenta, que irán liberando gradualmente los nutrientes que tus plantas necesitan para crecer fuertes y sanas.

Además, esparce el mantillo en el césped, huerto y parterres.

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Por otra parte, alarga las flores de primavera y prepara las de verano abonando las hortensias y los bulbos que han dado flor en primavera (como los tulipanes, narcisos o jacintos, entre otros). Y no olvides que mayo es el último mes para plantar bulbos de verano disfrutar de sus flores en los próximos meses.

Aplica un tratamiento adecuado contra plagas y enfermedades

En lo que a plagas y enfermedades se refiere siempre es mejor prevenir que curar, ya que cuando hay evidencias del mal estado de la planta puede ser demasiado tarde para recuperarla. Por eso, durante los meses de abril y mayo debes aplicar tratamientos insecticidas contra el pulgón, la cochinilla y otros insectos cada 15 días en función de su desarrollo. La cochinilla es una plaga que ataca a plantas arbustivas, frutales, palmeras, hortalizas, olivos, higueras, laurel, etc. La mejor forma de prevenir su aparición es mejorar la calidad del suelo mediante un correcto abonado y adecuar el riego a las necesidades de la planta. Si se trata adecuadamente terminarás con la cochinilla para todo el año.

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Asimismo, a partir de mayo también puedes comenzar los tratamientos anti-hongos con fungicidas.

También es momento de controlar las avispas y las hormigas con productos específicos, sobre todo, en los meses de más calor, desde mayo hasta agosto.

¿Qué labores de poda y siega se pueden llevar a cabo?

Mayo es el mes por excelencia de los setos perennes y si los podas en este momento los brotes jóvenes crecerán mejor. Asimismo, a partir de ahora puedes comenzar a segar el césped y aumentar la frecuencia de las siegas.

Por otra parte, puedes podar los arbustos que ya florecieron, así como eliminar las ramas secas y enfermas, al igual que los chupones de arbustos y rosales, que quitan la savia y la fuerza a las plantas.

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Si tienes cítricos, termina de podarlos durante el mes. Retira la fruta que haya quedado más pequeña en cada frutal, con este aclarado conseguirás que la fruta que quede sea la de mayor calidad.

Dedícate a plantar árboles y arbustos

Es momento de que plantes arbustos, plantas aromáticas, árboles en cepellón (cuyas raíces están envueltas en tierra) o en maceta (ya no es tiempo de plantar árboles a raíz desnuda) y de que podes las trepadoras y los arbustos que florecerán en verano, como las camelias. Es el último momento que te queda para trasplantar tus cultivos y, si lo haces, recuerda que debes regar copiosamente después de la plantación. Procura hacerlo en días en los que no haga mucho calor. Si ya han subido mucho las temperaturas, es mejor que esperes al otoño para plantar.

Si tienes árboles frutales, es importante que retires los frutos que se vayan estropeando y los sobrantes. De esta forma, favorecerás que los que crezcan sanos lo hagan con mayor calidad. Las plantas florales, sobre todo si se encuentran en macetas, necesitan riego en dosis moderadas prácticamente a diario. Es conveniente también que les proporciones un abono suave cada 10 o 15 días para que mantengan el vigor necesario para resistir a las enfermedades y plagas.

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Mayo es también el mes en el que puedes retirar la protección contra las heladas que habías puesto a tus rosales. Ellos reclamarán ahora toda tu atención: necesitan abono, riego moderado y control de las plagas, sobre todo, la del hongo oídio.

Pon a punto el huerto

Mayo es un mes muy tardío para sembrar semillas, pero puedes optar por sembrar plantones, ya que, además, si siembras desde cero haciendo calor, correrás el riesgo de que tus plantas no crezcan.

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Puedes enterrar los bulbos de verano, como las dalias o los gladiolos, en un lugar soleado y regarlos sin encharcarlos para que en unos meses veas los resultados en tu huerto.

Para disfrutar del sabor de tus propias cosechas debes conocer el calendario de siembra y recolección de las frutas y verduras de temporada que corresponde al mes de mayo. Algunas propuestas son acelga, calabacín, cebolla, col, guisantes, judías verdes, pepio, lechuga, patata, tomate, rábano o zanahoria.

Tutorar las plantas para que crezcan correctamente

Tutorar es la medida que se adopta con el objetivo de dirigir y guiar las plantas y permitir que crezcan rectas hacia arriba. Se usa en plantas trepadoras o de tallo largo y quebradizo.

Para esta tarea usa ataduras que no sean agresivas para la planta y deja el nudo ligeramente suelto para evitar que se "estrangule" con el mismo, a medida que vaya creciendo. También puedes usar ataduras regulables que se pueden abrir al crecer.

  • Tutores para hortícolas. Esta medida permite que las plantas crezcan erguidas y mantengan el peso de sus frutos. Además de ponerlos clavados rectos, puedes generar estructuras que aumenten su estabilidad dependiendo del tipo de cultivo: en forma de V invertida para las judías, estructuras rectangulares para los tomates, etc. Elige la longitud y el tipo de tutor en función de la planta que vayas a tutorar.
  • Tutores plastificados. Son de gran resistencia puesto que su interior es metálico y la plastificación exterior hace que el metal no esté en contacto directo con la planta, evitando que, con el calor del verano, sufra quemaduras.
  • Tutores de bambú natural. Muy resistente y de aspecto natural, se integran de forma más decorativa en el paisaje al ser de origen vegetal.
  • Mallas de entutorado. Son estructuras en forma de "parrilla" o V invertida donde se entrecruzan varios tutores y favorecen el entutoramiento o crecimiento plantas como las trepadoras.
  • Tutores para árboles. Suelen ser de madera y de un grosor y medidas superiores. Se las anuda al árbol con ataduras regulables de mayor resistencia y grosor para poder ser adaptadas al crecimiento del tronco y retiradas posteriormente cuando este ya crezca de forma recta.
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Elige el mejor césped natural para tu jardín

Cualquier espacio exterior que se precie resulta muy atractivo si cuenta con un césped natural de calidad y bien cuidado. Para disfrutar de él con las mayores garantías es importantísimo que, entre la amplia variedad de especies existentes, elijas la más adecuada para tu zona.

  • Ray-grass inglés. Por su alta resistencia al pisoteo y a las altas temperaturas es la especie más utilizada. Casi todas las mezclas lo incluyen. Necesita sol y riego, así como siega y abonado constantes para mantenerse verde. Puedes usarlo en todo tipo de climas. Además, es de fácil implantación y rápido crecimiento (bastan 7 días para ver los resultados).
  • Festuca. Es poco denso pero muy resistente al pisoteo, las condiciones climáticas adversas y las enfermedades. Es ideal como césped rústico con poco mantenimiento. Puedes plantarlo en taludes y zonas de sombra, aunque no es adecuado para las regiones de clima muy cálido. Suele mezclarse con otras especies.
  • Poa. Comprende especies muy habituales en la mayoría de céspedes y se caracteriza por un verdor con matices azulados. Es muy resistente al pisoteo y la sequía y apto para todo tipo de climas, incluso los fríos. Necesita tiempo para crecer y consolidarse. La poa pratensis es ideal para la práctica deportiva.
  • Agrostis. Resiste los cortes muy bajos, por lo que su uso está muy extendido en los campos de golf. Prefiere los climas templados o fríos. Tolera el exceso de humedad y sale adelante en terrenos pobres o ácidos. Crece lentamente y requiere tiempo para implantarse. Ofrece un aspecto denso y un tono verde azulado muy decorativo. Exige mucho riego, siegas continuas y soporta poco la sombra.
  • Grama o bermuda. Césped duro, de hojas finas y densas, muy adecuado para zonas de clima cálido, como el Mediterráneo y el sur de España y los terrenos secos. Demanda sol abundante y no tolera la sombra. Resiste bien el pisoteo y las temperaturas extremas, pero amarillea en invierno. Es la especie que exige menos riego y cuidados.
  • Dichonda repens. Es una de las pocas especies utilizadas para césped que no es una gramínea por lo que su aspecto, con hojas redondeadas, es peculiar. Crece entre 5 y 10 cm. Es muy adecuada para regiones templadas y cálidas, áreas resguardadas y, sobre todo, húmedas. Resiste bien la sombra, pero es delicada y sensible al pisoteo. Se riega poco y consume mucha menos agua que la mayoría de céspedes.
  • Trébol enano. Trébol tapizante apto para todo tipo de climas y suelos. Ofrece máxima resistencia al pisoteo, crece rápidamente y puede alcanzar los 20 cm. Da flores blancas. Es muy duradero y fácil de mantener. No resiste las heladas, la sequía ni los encharcamientos.
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En este mes de mayo debes aumentar la frecuencia de las siegas del césped y cuidar su saneamiento.

Decora con grava o corteza de pino

Las gravas y piedras son una solución de paisajismo muy vistosa para decorar el espacio exterior y delimitar ambientes. Además de la función estética, los áridos decorativos y la corteza de pino protegen la tierra de los cambios bruscos de temperatura y te ayudan a ahorrar agua porque mantienen la humedad del suelo. Para colocarlo solo necesitarás una pala, azada, rastrillo, rodillo de jardín, tijeras o cúter y tendrás que seguir el siguiente proceso:

  • Si vas a instalar los áridos o la corteza sobre una superficie solada, solo deberás barrerla previamente. Si es sobre tierra, riega el terreno para que la humedad alcance unos 10 cm de profundidad y retira la capa vegetal con una pala. Si la vegetación es abundante, aplica un herbicida total y déjalo actuar una semana. Arranca las raíces profundas y gruesas de las plantas muy arraigadas con una azada. Elimina las piedras y los terrones.
  • Pasa un rastrillo para conseguir una perfecta nivelación; si no lo haces, la lluvia arrastrará los materiales. Después, compacta el terreno con el rodillo o rulo de jardín.
  • Cubre la superficie con una malla antihierbas permeable al agua de lluvia, así evitarás que en el futuro surjan malas hierbas y que la grava o la corteza se mezcle con la hierba. Fíjala con grapas que se clavan con un martillo para evitar que se muevan los extremos.
  • Por último, extiende la capa de grava o cortezas de la forma más homogénea posible con la ayuda de un rastrillo. Si el árido es fino, puedes estabilizar la superficie con polipropileno o fijarla con resina, así no se moverán las piedras.
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Recurre a los setos vivos en el jardín

Las plantas pueden servir para ganar intimidad en tu jardín. Es una opción clásica y de gran valor decorativo. Los setos aportan beneficios en forma de frescor, color o aroma, además de producir oxígeno y consumir dióxido de carbono. Para elegir la especie adecuada tendrás que tener en cuenta la zona y orientación, el tipo de suelo y la función requerida. ¿Qué tipo de seto escoges?

  • Setos guiados de trepadoras. Las trepadoras se aprovechan para cubrir una valla o celosía. Las más comunes son madreselvas, hiedras, parras vírgenes, jazmín chino, etc. Otras deberás amarrarlas mediante sujeciones para evitar que se caigan por el peso o el viento. Algunas de estas especies son rosales trepadores, buganvillas o el falso jazmín. La mayoría son de follaje denso y casi todas tienen flores.
  • Setos de arbustos. Se valen de alineaciones de plantas para cercar y preservar el jardín. También sirven para delimitar zonas dentro de él como elementos estructurales. Pueden ser geométricos (exigen poda de forma habitual) o libres e informales que no se recortan. Es preferible elegir especies de follaje perenne denso y de hoja pequeña.
  • Setos formales o geométricos. Las especies más clásicas para estas estructuras son aligustre, tejo, boj, mirto, pitosporo, acebo, bambú, coníferas como la arizónica, el ciprés de Leyland o la thuja e, incluso, especies de flor como las camelias o los hibiscus.
  • Setos formales o geométricos. En estas formaciones funcionan muy bien algunos arbustos de flor como las adelfas, lantanas, loropétalos y ciertos rosales arbustivos. También las pyracanthas y algunos cotoneáster, además de dar flores en primavera exhiben bayas de color en otoño y, algunas especies, también aportan follaje de color, como las fotinias y agracejos.

Si ya tienes tus crecidos tus setos y arbustos, la primavera es el momento para recortarlos y darlos forma.

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¿Cuáles son las flores más características del mes de mayo?

Las principales plantas que caracterizan el mes de mayo son las begonias, que se usan como planta de interior por ser muy sensibles al frío; y las gardenias, una planta perenne de exterior en zonas de climas suaves y que se puede tener en interior en climas más extremos. Las gardenias requieren suelos ácidos y abonados ricos en hierro para evitar que sus hojas amarilleen, así como un ambiente de semi-sombra sin que le dé el sol directo.

Otras plantas que pueden tener su lugar en mayo son geranios, azaleas, hortensias, dalias, jazmines, orquídeas, bouganinvillea o petunias.

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Durante este mes se pueden plantar los últimos bulbos de floración otoñal, como gladiolos o begonias.

Planta bulbos de verano ¡y espera sus flores!

Durante el mes de mayo, los bulbos que plantaste en otoño te regalarán sus flores más bonita: tulipanes, narcisos... No dejes que tu jardín pierda ese toque de color en los próximos meses: si plantas bulbos de verano (el mes de mayo es el último para hacerlo), conservarás el despliegue multicolor durante los meses de calor. Las especies más habituales son la begonia, la dalia, las anémonas, la cala, el gladiolo y el lilium. Las dalias y begonias se dividen en distintas especies, cada una con sus características.

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Agrupa y vencerás

Para obtener un efecto fantástico, planta bulbos de verano de distintas especies en la misma jardinera o parterre. Por ejemplo, puedes plantar un macizo de anémonas y alegrarlo con dalias y begonias.

Recuerda: es importante mantener un equilibrio de alturas. Las flores más altas son las calas, los gladiolos y los agapantos, que lucen más en solitario. Otras flores nacidas de bulbos de verano, como las begonias y las anémonas, quedarán mejor en maceta o como tapizantes.

Otras tareas de mantenimiento

  • En líneas generales, con el buen tiempo también debes realizar unas sencillas tareas de renovación del jardín y unos cuidados básicos que pasan por las siguientes labores:
  • Limpia de malas hierbas el jardín: escarda las zonas exteriores y retira cualquier hoja o flor marchita que pueden dañar la planta entera.
  • Airea el suelo: cava ligeramente para oxigenar la tierra.
  • Cambia las plantas de interior a una maceta un poco más grande, ya que en primavera aumentará su crecimiento.
  • Protege el suelo de madera: recupera el aspecto original de tu madera de exterior con tratamientos específicos. Lo mismo ocurre con el mobiliario de exterior si es de madera.
  • Siembra en semilleros y prepáralos para el final del verano.
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