Agua saludable para tu piscina: alternativas al cloro 

Por Leroy Merlin

El oxígeno activo y la cloración salina son alternativas más saludables y respetuosas con el medio ambiente para el agua de tu piscina. Conoce todas sus ventajas.

Tener una piscina en casa te ofrece la oportunidad de escoger un método saludable para mantener el agua limpia. Aunque no sea apreciable a simple vista, a la piscina llegan partículas que la ensucian y que hacen necesario depurar el agua para garantizar que no proliferen hongos ni otros microorganismos.

Además del tradicional mantenimiento con cloro, que puede irritar la piel y las mucosas, podemos encontrar alternativas menos agresivas. Se trata del oxígeno activo y de la cloración salina. Ambos son dos métodos de desinfección del agua de la piscina recomendables porque no producen picores ni irritan los ojos y porque son más respetuosos con el medio ambiente.

Oxígeno activo

El oxígeno activo o peróxido de hidrógeno es un oxidante que, en contacto con el agua, libera un oxígeno que se combina con la materia orgánica deteniendo su actividad y destruyéndola sin generar residuos. Este proceso no es irritante para la piel, no hace amarillear el pelo y los ojos no sufren. Además, no huele y mantiene a las avispas alejadas de la piscina.

El momento ideal para aplicarlo en el agua es al final del día, cuando hace menos calor, ya que se evapora fácilmente; de hecho, en días de temperaturas muy altas deberás incrementar la dosis que aportas a tu piscina. El oxígeno activo puede usarse junto a alguicidas y floculantes sin ningún problema.

Agua saludable para tu piscina

Cloración salina 

El proceso de cloración salina transforma la sal disuelta en el agua en cloro orgánico mediante un proceso de corriente eléctrica que se llama electrolisis. Al igual que el oxígeno activo, la sal no es irritante para la piel, no hace amarillear el pelo y los ojos no sufren. Otra ventaja es que no es necesario manipular ningún producto químico. La producción de cloro se hace automáticamente.

Con las piscinas de agua salada, el mantenimiento durante la temporada se hace más sencillo y se reducen los costes. Pero, si quieres que tu clorador salino trabaje en las condiciones ideales, debes revisar los niveles y hacer una buena limpieza periódicamente, como en todas las piscinas.

Para convertir tu piscina al tratamiento de cloración salina solo tienes que conectar el clorador a tu depuradora y añadir 4 o 5 kg de sal pura (sin añadidos) por cada 1.000 l de agua.

Agua saludable para tu piscina

La cloración salina se compone de dos aparatos: la fuente de alimentación (desde donde se programa la desinfección) y la célula (donde se produce la electrólisis). Para que el agua que llegue a la célula sea lo más limpia posible, debes instalarla en el circuito de agua, después del filtro de la depuradora.