Ahorra energía en el jardín 

Por Leroy Merlin

La iluminación del jardín consume energía, por lo que conviene que sea eficiente para ahorrar en la factura. Alumbrar por zonas, utilizar tecnología led y energía solar, y contar con automatismos te ayudará a lograrlo. Y si tienes piscina, caliéntala con energía del solar.

Si divides el espacio exterior en zonas de iluminación, para no tener que encender todas las luces al mismo tiempo, ahorrarás mucha energía. La zona de la barbacoa, la mesa para cenar o reunirte con los tuyos, un espacio chill out donde relajarte… Piensa en los distintos usos que le das al jardín e ilumina cada uno de ellos por separado. 

Con la tecnología led puedes reducir un tercio el gasto de energía eléctrica en el jardín. Este tipo de luminarias son muy útiles para su uso exterior gracias a su alto índice de resistencia. Soportan la humedad, las altas y bajas temperaturas y las vibraciones. Recuerda que debes tener en cuenta el estándar IP (International Protection), que define su grado de protección y estanqueidad para su uso en exterior. Hay gran cantidad de opciones para iluminar tu jardín, desde focos y apliques, a tiras o empotrables, pasando por opciones más decorativas como macetas o bolas flotantes para la piscina.

Ahorra energía en el jardín

Saca partido a la energía solar

Instalar lámparas que funcionan con energía solar se traduce en un gran ahorro en la factura de la luz, ya que la fuente de alimentación es gratuita, no consumen energía eléctrica. Este tipo de soluciones funcionan mediante células fotovoltaicas que convierten la radiación solar en energía, por lo que no precisan ningún tipo de instalación y son completamente autónomas: se recargan durante el día y se encienden automáticamente durante la noche. Una carga ofrece luz durante 6 u 8 horas.

Hay luces solares de todos las tipologías: focos, apliques, balizas y en forma de figuras decorativas como enanitos de jardín, flores o piedras.

Ahorra energía en el jardín

Otra forma de ahorrar energía en el jardín es automatizando el encendido y apagado de las luces, para que permanezcan encendidas sólo cuando sea necesario. Los sensores crepusculares y los detectores de presencia serán tus aliados. Los primeros se encienden automáticamente cuando se pone el sol y los segundos, cuando detectan movimiento.