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Aprende a combinar bien los textiles de tu casa

Por Leroy Merlin

¿Pegará este color con aquel otro? ¿Puedo colocar en el sofá cojines de cuadros con un modelo de estampado floral? Combinar los textiles y acertar dejará de traerte de cabeza si dominas estos sencillos trucos decorativos.

¿Cuántas veces has sentido dudas acerca de cómo combinar las telas en tu casa? No eres el único. El poder de las telas puede hacer que la decoración de una estancia se transforme, que sea un éxito o un desastre. Y es que son las encargadas, junto a la iluminación y los accesorios, de dar sentido de hogar a una casa.

Por eso, es fundamental conocer una serie de trucos deco para acertar siempre. Con ellos, no volverás a tener dudas acerca de cómo mezclar telas, qué colores escoger, con qué cojines decorar el cojín o la cama o si las cortinas deben ser lisas o estampadas. La clave está en conocer cómo mezclar colores o textiles lisos con estampados.

Aprende a combinar bien las telas

Un poco de teoría: el color y la rueda cromática

El color es fundamental en decoración y hay que saber manejarlo. Para saber combinar los colores y acertar, hay que recurrir a la rueda cromática, que nos da una explicación teórica sobre los colores. Los diferentes colores que forman la luz se distribuyen en un círculo que contiene 12 colores, separados en tres grupos: los tres colores primarios: rojo, amarillo y azul; los tres colores secundarios, creados a partir de la combinación de los anteriores: verde, violeta y naranja; y los seis colores terciarios: creados combinando los seis anteriores.

A cada color se le puede añadir diferente cantidad de blanco o negro y se consigue variar su luminosidad y saturación, es decir, la intensidad del color (más claro o más oscuro, más o menos luminoso). Los colores hacia el centro del círculo son más luminosos porque tienen mayor blanco añadido, mientras que los colores hacia el exterior del círculo tienen más negro y por tanto son más oscuros.

- Los colores que están en la misma línea de dentro hacia fuera combinan bien. Es decir, los colores con más o menos intensidad de un mismo color. Rojo más intenso con rojo más claro.

- Los colores que están ubicados cerca en la rueda cromática se llevan bien. Cada color tiene dos. Elegimos un color de la rueda, en el extremo, y los dos siguientes por arriba y por abajo son los que casan bien. Esta opción, crea un efecto muy armonioso. Es como que los colores se funden entre ellos.

- Los complementarios son los colores opuestos en el círculo cromático. Con esta mezcla, solo apta para atrevidos, se consiguen efectos muy marcados, casi dramáticos. No se puede decir que sean armoniosos o sosegados sino que se usan para crear contraste y efectos muy llamativos. Si te gusta la opción, este es tu truco.

- De hecho, para los más atrevidos y que quieran más contrastes de color, en decoración, es preferible usar la regla de los colores triádicos, tres colores de la rueda que formen un triángulo en posición entre ellos. Esta opción es más equilibrada y aún así crea vistosos contrastes, que resultan agradables a la vista. 

Aprende a combinar bien las telas

La regla del color 60-30-10: ¿qué cantidad de color?

Anota este truco: 60-30-10 para combinar colores en decoración. Es una regla que sirve de orientación, no hace falta aplicarla de manera estricta. Úsala para saber cómo distribuir la cantidad de color. Hace referencia a los colores de una estancia en general, incluyendo la pintura, los muebles y los detalles deco donde entrarían, por ejemplo, los textiles además de otros complementos.

Los números 60-30-10 corresponden al % que hay que utilizar de cada color.

  • 60% para el color dominante o principal
  • 30% para el color secundario
  • 10% para el color que pone acento en pequeños detalles

Trucos para usar el color y conseguir efectos

Se trata de aprender a usar el color para lograr efectos. El color tiene la capacidad de provocar sensaciones e influir en nuestro estado de ánimo. Pero también tiene efectos en la decoración, en lo que percibimos a través de ellos. Por ejemplo, los colores más cálidos de la rueda cromática –rojos, amarillos y anaranjados-, caldean, los sentimos más calientes y, por tanto, aplicado a decoración, podrían servirnos para caldear estancias demasiado frías durante el invierno. Al igual que los colores más fríos –verdes, violetas y azules-, refrescan en verano una casa.

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Básicamente, los tonos claros son más luminosos y con ellos se consigue sensación de amplitud en una habitación, mientras que los oscuros “llenan” más visualmente. Así que los claros siempre son mejores para usarlos en espacios pequeños, aunque luego añadamos pinceladas de otros colores. Pero que predominen. Y si queremos ganar luz, tonos luminosos como los blancos y los amarillos o las versiones más claras de azules, verdes y naranjas. En los espacios más grandes casi todo está permitido. Eso sí, puede que sea amplio y no muy luminoso, con lo que entonces deberían prevalecer los tonos claros y vivos. O puede que sea tan grande, con techos demasiado altos, que el riesgo es que el espacio resulte frío. Entonces los textiles son fundamentales. Con ellos se consigue caldear, con tonos más cálidos y oscuros y con tejidos mezclados, más gruesos y que aporten trama.

En detalle: los colores y lo que nos provocan

Solemos escoger las telas que decorarán nuestro hogar por el color que queremos que queremos que sea protagonista en nuestro salón o dormitorio. El color es un eje fundamental porque está relacionado con lo que nos provoca: nos gusta un determinado color u otro, nos hace sentir, nos llega.

Los colores neutros. Básicos y luminosos.

  • Blancos, grises, cremas, tostados, arenas, empolvados o pasteles son colores perfectos para usar como fondo, porque tienen una alta proporción de blanco y dan color sin “marcar” la decoración. Son la base perfecta, bien para mantenerla muy neutra, o para añadir color sobre ella.
  • Los neutros pueden ser suaves pero también hay algunos que si ganan en intensidad tienen presencia y siguen siendo neutros, como el gris o el arena.
  • Si son claros amplían el espacio porque lo que están recomendados para habitaciones de reducidas dimensiones
  • Y son versátiles: con ellos puedes crear espacios de todos los estilos, desde clásicos a sofisticados.
  • Más fríos los blancos, más calmos los arenas y beis. El blanco es pureza.
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Colores cálidos

¿Necesitas ganar calidez? ¡No tengas dudas! La paleta de los colores cálidos –amarillos, anaranjados, rojizos...– subirá “psicológicamente” la temperatura de tu casa.

  • La gama de los amarillos es la más cercana al color de la luz solar y crea ambientes luminosos.
  • La de los rojos recuerda el atardecer, las paredes parecen “acercarse” y con ello, la sensación de abrigo también aumentan.
  • Provocan pasión y son enérgicos los rojos. Los amarillos son luminosos y se relacionan con la felicidad y la alegría.
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Colores fríos

  • Azules, verdes, morados... Si los combinas con colores con los que contrasten, perderán el halo de “tristeza” que puede envolverlos. Al igual que si introduces amarillo o naranja, más cálidos y que se acoplan bien a ellos.
  • Utilízalos si quieres aportar frescor a una estancia y ampliarla porque los tonos fríos se alejan de la vista, al contrario que los cálidos.
  • Si les añades blanco, les darás un plus de luminosidad y si combinas colores fríos suaves con otros más intensos, conseguirás un espacio discreto y elegante.
  • Suelen relacionarse con sensaciones de frescura y tranquilidad. Los azules, verdes y morados más intensos también resultan elegantes. 
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Aprende a combinar textiles lisos y estampados. Trucos para acertar

¿Lisos o estampados? Siempre genera dudas cómo combinarlos. Los estampados animan, dan dinamismo, pero también a veces miedo porque podemos cansarnos antes de ellos, porque surge la duda: “¿y si elijo estampados que no casan bien?” Hace mucho que ya no se lleva eso de “los estampados no se mezclan”. Ahora sí, pero hay que saber cómo hacerlo.

Como regla: no se debe abusar de los estampados sino que se deben usar para crear un foco de atención en un punto o, dispersos en una misma estancia, para animarla y darle movimiento. Siempre con otros textiles en liso se logra un resultado equilibrado.

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¿Cómo los combino?

Los lisos combinan bien entre ellos, así que sigue las indicaciones que te hemos dado sobre la rueda de color. Puedes mezclar diferentes tipos de fibras y tejidos para que haya texturas entre las telas, a pesar de ser todas lisas.

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Pero para los estampados…

1. Según la paleta de color. Siempre que se escojan los mismo colores da igual el tipo de estampado que sea. Se pueden mezclar flores, rayas y cuadros. O lisos y cualquier motivo, eso sí, no se deben mezclar más de tres colores. Es decir, si hay naranja y amarillo, hay que jugar con las tonalidades e intensidades de los dos colores. Si se añade violeta, lo mismo. Procura que en los estampados de los textiles no haya más colores.

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2. De la misma inspiración. Esto quiere decir que los estampados de un mismo estilo pueden convivir juntos sin problema. Motivos de hojas, animales, todo tipo de rayas…

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3. Ten en cuenta el tamaño del estampado. Es mejor alternar tamaños, es decir, mezclar estampados de motivos grandes con otros pequeños. ¿Pueden ser todos del mismo tamaño aproximadamente? Sí, pero hay más competencia entre ellos por lo que es preferible entonces no abusar del estampado en un mismo lugar.

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4. Reserva los estampados de mayor tamaño para lugares donde se luzcan bien como una cortina, una pared o ropa de cama. Imagina una gran flor en un cojín pequeño. Prácticamente se va a perder el dibujo, no luce igual que si ocupa una cortina, por ejemplo. Piensa en el tamaño del estampado según donde vaya a lucir.