Combustibles: fuente de calor

Por Leroy Merlin

La elección del combustible es fundamental para asegurar un buen rendimiento de tu chimenea o estufa. Comprueba el tipo de combustible que necesitas
 y elige uno de calidad para sacar el máximo partido a tu aparato. Te explicamos las diferencias entre unos y otros.

La biomasa es una fuente de energía renovable, procedente de la naturaleza, que se utiliza para alimentar algunos sistemas de calefacción. Los tipos de biomasa más frecuentes y extendidos son los pellets, la leña, las astillas de madera o los huesos de aceituna. Los pellets se obtienen de los restos que generan la industria maderera y la limpieza de bosques sostenibles. Tienen muchas ventajas: son bastante más baratos que los combustibles fósiles, permiten amortizar la inversión rápidamente, son muy seguros y fáciles de encontrar, transportar y almacenar. Además, su uso contribuye a reducir la emisión de gases de efecto invernadero y la lluvia ácida. También fomenta la limpieza de los bosques, mejorando los ecosistemas y minimizando el riesgo de incendios.

Si tienes chimenea o estufa de leña, ten en cuenta que la calidad de la madera afecta al calor que produce, a la duración de la combustión y al funcionamiento del aparato. Las maderas duras, altas en calorías, queman durante más tiempo y producen más calorías, por eso son las más recomendables para mantener el fuego encendido y proporcionar calor. Son normalmente las de árboles de hoja caduca como el abedul, el fresno, el olmo… Las maderas blandas son bajas en calorías, generan combustiones altas y rápidas, idóneas para encender la chimenea y para avivar el fuego. Son, por ejemplo, de pino o de abeto.

Combustibles: fuente de calor

Una alternativa a la leña tradicional son las briquetas. Se trata de leños cilíndricos de biomasa compactada procedente de residuos forestales y desechos vegetales. Se pueden utilizar en cualquier chimenea o estufa y entre sus ventajas destacan la facilidad de transporte y almacenamiento, limpieza y uso. La clave es la densificación, que permite obtener un producto con una concentración de energía equivalente a cuatro veces el combustible de madera. La briqueta puede seccionarse fácilmente sin necesidad de herramientas para poder ser utilizada en chimeneas de menos tamaño o controlar la potencia de la combustión.

Existen algunos productos que pueden optimizar el rendimiento de la leña o las briquetas. Algunos ayudan a que la llama se prenda de forma inmediata y otros sirven para que el calor se mantenga más tiempo. Las pastillas de encendido están fabricadas principalmente de parafina y basta con introducirlas en tu chimenea junto a la leña o las briquetas y prenderla con una cerilla o mechero. Ayudan a que el combustible prenda con más rapidez ya que la llama se enciende de inmediato. Con el enciende fuegos ocurre lo mismo que con las pastillas. Se trata de un combustible de alto rendimiento que acelera el proceso de encendido de las llamas combinándolo con las maderas o briquetas que utilices en tu chimenea.

Combustibles: fuente de calor

Si tu vivienda tiene conexión al gas natural, una opción cómoda y confortable para tu sistema de calefacción es instalar una caldera que alimente radiadores de agua a través del circuito de calefacción. Si prefieres disfrutar del calor del fuego, también puedes instalar una chimenea de gas. Otra opción es el gas butano, que sirve como combustible a las estufas de gas. El precio de la bombona de gas butano, que contiene 12,5 kg, es el más barato dentro del gas no canalizado y su consumo, dependiendo del tipo de estufa, oscila entre los 140 y los 300 gr/h.

El alcohol biológico o bioalcohol se utiliza para alimentar pequeñas estufas decorativas. Entre sus ventajas destacan que no contamina, no genera humos ni olores ni partículas de hollín y lleva a cabo una combustión completamente limpia. De hecho, las emisiones de un quemador de bioalcohol equivalen aproximadamente a las de dos velas encendidas. El bioetanol es un alcohol producido a partir de productos agrícolas como el maíz, las patatas o trigo. Aunque reduce la dependencia de los combustibles fósiles, es cierto que los gastos de producción necesarios son más elevados que los carburantes convencionales.

Combustibles: fuente de calor

La parafina es un producto desaromatizado de alto rendimiento y prácticamente inodoro, que se utiliza como combustible en las estufas de parafina. Suele venderse en bidones de 20 litros con un precio de entre 40 y 50 euros. Dependiendo del modelo de estufa que elijas el consumo de parafina puede situarse entre los 0,13 y los 0,30 l/h.