Cómo debe ser la maceta para tu planta de interior 

Por Leroy Merlin

Las macetas son uno de los elementos más importantes para el crecimiento y desarrollo perfecto de tus plantas de interior. A la hora de elegir la adecuada, ten en cuenta el tipo de planta, el estilo decorativo, el tamaño y el material para el perfecto desarrollo de tus plantas.

Cómo debe ser la maceta para tu planta de interior

¿Cuál es el mejor material para macetas de interior?

Puedes elegir entre macetas de barro, metal, plástico (PVC), fibra de vidrio, madera y muchos más materiales. Como norma general, cualquier maceta de exterior resulta válida para interior, pero no a la inversa. Descubre todos los materiales y las características que más convienen para tus plantas.

Por su resistencia, ligereza y buen precio, las de plástico son especialmente recomendables para interiores. Las encontrarás en multitud de tamaños, colores y formas; también las hay que imitan otros materiales. Las macetas en plástico son no porosas  lo que hace que retengan muy bien la humedad y requieran menos riego. Cuando elijas la tuya, comprueba que tiene los agujeros necesarios en su base para ayudar al correcto drenaje y evitar el estancamiento.

  • Las macetas de barro, aunque abundan en terrazas y jardines, también pueden utilizarse en interiores, sobre todo, si con ellas pretendes decorar una estancia de aires rústicos, por ejemplo, una cocina con macetas de barro donde crecen plantas aromáticas o un bonito patio cubierto. El barro tiene el inconveniente de resultar un material algo pesado, si lo eliges para macetas grandes, no podrás moverlas con facilidad, y a la vez frágil, son más vulnerables a los golpes. Además, al ser un material poroso, necesitará mayor frecuencia de riego para mantener el interior de la maceta húmedo. Si quieres una opción que conserve mejor la humedad, elige macetas en cerámica o barro cocido y esmaltado.
  • Las macetas de cristal o metacrilato resultan perfectas para aportar un toque especial y elegante a los ambientes más cuidados y modernos. Son recipientes delicados y de uso exclusivo para interior porque no resistirían los cambios bruscos de temperatura del exterior. Son ideales para cultivar determinadas especies como las orquídeas que requieren que la luz llegue no solo a las hojas y al tallo de la planta sino también a sus raíces.
  • Puedes encontrar maceteros de interior fabricados en otros materiales como la madera o el metal, aunque en la mayoría de los casos se trata, en realidad, de cubremacetas que “esconden” una maceta de plástico en su interior.

Las dimensiones de la maceta, su anchura (mayor o menor diámetro) y su altura (profundidad) serán las que determinen que tu planta se sienta más o menos cómoda y se desarrolle correctamente.

Cómo debe ser la maceta para tu planta de interior

Si es demasiado pequeña, puede que las raíces no crezcan convenientemente, se peguen a las paredes, taponen los orificios de drenaje o simplemente queden atrofiadas. Si es excesivamente grande, puede ocurrir que el riego resulte insuficiente y que el exceso de sustrato hace que el agua no llegue bien a toda la planta.

Tres elementos de la planta determinan cuál es la maceta idónea para ella:

  • Su altura.
  • Su mayor o menor frondosidad.
  • Su tipo de sistema radicular, es decir, cómo crecen sus raíces.

La maceta es la base de la planta y debe soportar su peso y altura sin problemas. La desproporción entre el recipiente y la planta provoca problemas en el crecimiento y resulta poco estético.

Cómo debe ser la maceta para tu planta de interior

Una planta grande, por ejemplo, una palmera de interior como la popular kentia, en una maceta excesivamente pequeña y poco profunda, no estará bien anclada a la tierra y crecerá torcida.

Cómo debe ser la maceta para tu planta de interior

También hay que tener en cuenta la frondosidad de la planta, piensa por ejemplo, en una espectacular Monstera o costilla de Adán: a mayor cantidad y tamaño de las hojas, mayor peso y volumen, por lo que, la necesidad de una maceta mayor resulta evidente para mantener su equilibrio.

Elige la maceta siempre teniendo en cuenta las medidas actuales de la planta. Aunque sepas que va a crecer, no adquieras un recipiente muy grande pensando que le valdrá más adelante. Solo una maceta con las dimensiones adecuadas favorece el desarrollo adecuado. A medida que la planta crezca, tendrás que trasplantarla calculando que, en cada cambio, el nuevo recipiente tendrá que medir, al menos, 2 cm más que el anterior.

Cómo debe ser la maceta para tu planta de interior

Por último, a la hora de elegir el tamaño de la maceta, ten en cuenta el sistema radicular de tu planta, es decir, qué espacio y profundidad necesitan las raíces para crecer correctamente.

Por ejemplo, teniendo en cuenta sus raíces, los cactus pequeños, las plantas crasas y la mayoría de los bonsáis necesitan macetas especiales, tipo bandeja, con poca profundidad para que sus raíces puedan extenderse; mientras que plantas como la resistente sansevieria o la bonita clivia requieren recipientes profundos y no muy anchos.

  • Macetas con autorriego. Te resultarán especialmente útiles si dispones de poco tiempo para cuidar tus plantas o pasas temporadas fuera de casa.
Cómo debe ser la maceta para tu planta de interior

Son macetas, generalmente de plástico, que incorporan en su base un pequeño depósito estanco que permite a la planta autoabastecerse gracias a unos tubos de absorción por los que la planta succiona el agua.

  • Platos para retener la humedad. Algunas plantas de interior (especialmente las tropicales) requieren un alto grado de humedad ambiental. Para ayudar a mantenerlo, prueba a colocar un plato de barro o plástico como complemento de la maceta.

En este recipiente puedes poner agua cada cierto tiempo, separando la maceta de su contacto directo con algún elemento elevador o bien piedras mojadas, que ayudan al drenaje y aportan humedad.

  • Macetas para plantas colgantes y/o trepadoras. Potos, helechos, cintas, hiedras de interior… por su particular desarrollo, necesitan macetas específicas y otros elementos como guías y soportes.
Cómo debe ser la maceta para tu planta de interior

Por ejemplo, cuerdas, alambres y ganchos para adherir la maceta al techo o las paredes, soportes rígidos para permitir que asciendan las trepadoras, como el poto, o guías flexibles, para dirigir sutilmente a una hiedra en su camino.