La intemperie va deteriorando poco a poco la pintura de las fachadas, que es la cara de tu casa más expuesta a las inclemencias del tiempo. Por eso es necesario renovarla periódicamente por dos razones: por cuestiones estéticas, evitando que luzca un aspecto deteriorado y renovando el color, y por proteger tu casa, ya que los desperfectos en los muros pueden desembocar en filtraciones de agua y humedades en el interior.