Compresores: energía para tus herramientas

Por Leroy Merlin

Los compresores de aire son aparatos que proporcionan energía a las herramientas y las máquinas industriales a partir de aire comprimido. Pintar, clavar, grapar, hinchar… son algunas de las tareas que puedes realizar con los diferentes accesorios que puedes acoplar a tu compresor.

¿Cómo funciona un compresor?

El compresor absorbe el aire, lo comprime, lo acumula y luego lo deja salir a presión, de manera controlada, a través de alguna herramienta neumática acoplada. Para realizar estas tareas, la máquina cuenta con un motor que puede ser eléctrico  o de combustión.

El compresor es la pieza fundamental de estos aparatos. Consta de un cilindro con pistón que, impulsado por un motor eléctrico, toma el aire del ambiente y lo comprime. También existen compresores con transmisión por correa que tienen más potencia y permiten realizar trabajos más duros.

El tanque o calderín es el depósito donde se almacena el aire comprimido.

El equipo de control y suministro es el encargado de tomar el aire comprimido y, mediante un presostato controlar la presión a la que saldrá el aire, a través de un tubo flexible con un manómetro en su extremo.

Compresores: energía para tus herramientas

Antes de ponerlo en marcha, realiza las siguientes comprobaciones:

  • Si es la primera vez que lo vas a utilizar, coloca las ruedas y el filtro.
  • Sustituye el tapón de transporte (que es el que no tiene orificio) por el tapón de trabajo (que sí lo tiene).
  • Revisa el nivel de aceite del cárter y, si es la primera vez que lo utilizas, echa aceite hasta el nivel indicado en el visor.
  • Comprueba que el interruptor está en posición de apagado y enchúfalo a la corriente.
  • Coloca el accesorio correspondiente al trabajo que vayas a realizar y ya lo puedes encender para ponerte manos a la obra.

Para qué se usa un compresor

Las aplicaciones de un compresor son múltiples, tanto en casa para realizar tareas de bricolaje, como para profesionales de varios sectores para trabajos que requieren una gran fuerza aplicada de manera continua.

En casa, lo puedes utilizar por un lado para aquellos usos para los que es necesario aplicar aire, desde comprobar y ajustar la presión de los neumáticos, a hinchar un colchón o una piscina. Y por otro lado, para realizar todo tipo de trabajos, acoplando el accesorio correspondiente. Aquí tienes algunos ejemplos:

Clavar y grapar. De manera regular y sin esfuerzo, gracias a la pistola clavadora que se acopla al compresor.

Soplar.  Cualquier ranura o superficie de la casa, las herramientas de bricolaje, los radiadores... quedarán impecables con un ahorro importante de tiempo y energía. Los trabajos de limpieza con aire se resuelven perfectamente con una pistola de soplado acoplada al compresor.

Petrolear. Se pueden limpiar motores con una pistola de petrolear adaptada al compresor. La pistola incorpora una punta regulable, para dejar pasar más o menos petróleo o ceras líquidas, según el caso.

Inflar. Ruedas de bicicletas, balones, camas hinchables, globos… y también mantener las ruedas de los vehículos. Para inflar no se necesita compresor con acumulador. Puede hacerse acoplando una simple pistola de inflado con manómetro.

Lijar. Acoplando una lijadora orbital de uso neumático, puedes lijar, pulir o encerar cualquier superficie. Es necesario que el compresor desarrolle un caudal de unos 300 litros por minuto y unos 6 bares de potencia.

Cincelar. El trabajo de percusión necesario para picar piedra, levantar azulejos o demoler muros se puede realizar perfectamente con una cinceladora neumática acoplada al compresor. Es el mismo principio que para clavar y grapar, pero con mayor velocidad de impacto (unos 4.500 golpes por minuto).

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