¿Conoces el roble blanco?

Por Leroy Merlin

Este tipo de roble es similar al roble común y destaca por su tronco de color gris.

El roble es un árbol de porte majestuoso muy común en Europa, sobre todo en la zona norte, que puede superar los 40 metros de altura y vivir durante 200 años. Es un árbol de hojas caducifolias, muy características, que nacen en primavera y se tornan color verde oscuro. Antes de su caída, en otoño, se vuelven marrones.

El tronco del roble, en su etapa adulta, suele ser escamoso. También tiene un fruto, las bellotas, que maduran a finales de verano y caen, junto a las hojas, a principios de otoño. Su madera es muy apreciada para la realización de muebles y sus frutos son aprovechados para la alimentación animal.

El roble se encuentra, sobre todo, en Europa y en Asia occidental. Se pueden ver ejemplares desde el nivel del mar hasta los mil metros de altitud en suelos profundos y húmedos. Los robles crecen, sobre todo, en climas húmedos y donde no falten las lluvias. 

¿Conoces el roble blanco?

 

Características del roble blanco

El roble blanco es nativo del oeste, centro y sur de Europa, así como de Asia occidental.

La corteza de esta especie posee un color grisáceo similar a la ceniza y se encuentra agrietada en los ejemplares viejos. Posee unos pecíolos que son cortos y sus hojas, lobuladas y velludas, por lo general se encuentran agrupadas en unos racimos bastante cercanos a los extremos. Las bellotas de este tipo de roble tienen un sabor dulce con matices amargos.

En los bosques, el roble blanco puede llegar a contar con una enorme altura y con ramas muy frondosas. Logra alcanzar una medida de entre unos 24 a unos 30 metros de altura, y puede llegar a tener una enorme anchura, ya que sus ramas crecen paralelas al suelo.

¿Conoces el roble blanco?

 

Cuidados del roble blanco

Esta es una especie de roble que posee un excelente desarrollo en suelos que cuentan con un pH neutro, ácido o también alcalino. En cuanto a las necesidades de luz, se puede sembrar en sitios que sean de semisombra o que cuenten con una exposición directa a la luz del sol.

Para su reproducción se usan semillas que  se encuentran en el interior de las bellotas. Lo recomendable es usarlas cuando se encuentran frescas, puesto que si se secan pueden perder la capacidad para germinar.

Para que su germinación sea mucho más sencilla se puede usar la técnica conocida como escarificación, que se basa en realizar una incisión en la semilla usando una hoja de afeitar, para favorecer que la humedad penetre.

Los robles, por lo general, prefieren los suelos con suficiente humedad, pero no en zonas en las que el agua se encuentra acumulada. Lo más conveniente es que haya humedad producida por el ambiente.

Por otro lado, los veranos de clima seco provocan daños bastante graves a estos árboles, por lo que es importante mantenerlos constantemente húmedos.

Son árboles bastante resistentes que pueden soportar hasta unas temperaturas de unos -15°C. Si bien, una temperatura apropiada para que el crecimiento ocurra con mayor facilidad puede encontrarse entre los 18 y los 20 °C.

Los riegos se deben realizar de forma abundante, pero evitando que se produzcan encharcamientos. No necesitan un procedimiento de poda, bastará con retirar aquellas ramas que se observen dañadas.