Evita accidentes con detectores de monóxido de carbono, gas y humo

Por Leroy Merlin

La mejor manera de prevenir accidentes fortuitos en casa es la prevención. Mediante detectores se garantiza la seguridad en el hogar en caso de incendio o fugas de gas o monóxido de carbono. Estos dispositivos son la solución perfecta para detectar accidentes a tiempo y proteger a tu familia y tu hogar.

Los detectores para prevenir desastres son dispositivos dotados con sensores de humo y gas muy útiles en la prevención de problemas en el hogar. Su objetivo es avisarte cuando se produce cualquier tipo de escape o fuga de gas o detecta humo, advirtiendo de un posible incendio.

Aunque existen diversos tipos de detectores, hay varias características comunes en su instalación. Siempre deben estar entre 1 y 3 metros del objeto que pueda emitir los gases o humos y nunca deben colocarse cerca de fuentes de calor directo, como una cocina, el horno o una estufa. En relación a su fuente de alimentación: los hay con pilas o batería y otros eléctricos, que van enchufados a la corriente eléctrica. Estos últimos suelen estar dotados también de una batería extra, muy útil en el caso de que haya un corte en la corriente.

Evita desastres en tu hogar con detectores

Qué tipos de detectores contra desastres existen

Dependiendo del tipo de instalaciones que tengas en tu casa, necesitas un tipo de detector. Los hay de monóxido de carbono, de gas y de humo. Te explicamos sus diferencias.

Detectores de humo para prevenir incendios

Estos dispositivos detectan la presencia de humo en el aire y avisan mediante una alarma acústica, previendo de un posible incendio. Los más habituales son los ópticos o fotoeléctricos. Estos incorporan una lente que detecta el humo visible, ya sea por el oscurecimiento del aire o por la dispersión del humo.

Los detectores ópticos o fotoeléctricos están recomendados para uso doméstico y de interior y pueden ser de varios tipos. Los más comunes son:

  • De rayo infrarrojo: se componen de un emisor y un receptor. Cuando hay humo, el espacio entre ambos se oscurece, lo que hace que la alarma acústica se active.
  • De tipo puntual: emisor y receptor se encuentran en la misma cámara, pero están separados por una pantalla y sus ejes forman un ángulo de 90º, lo que provoca que no se “vean”. Cuando el humo entra en la cámara, el haz de luz del emisor se refracta en las partículas de humo. Cuando la luz refractada alcanza al receptor, se enciende la alarma.

En viviendas de varios pisos es recomendable instalar, al menos, un dispositivo para prevenir incendios por planta. Y cada uno de ellos ha de ir colocado en el techo, ya que el humo tiende a subir. Es recomendable evitar su instalación en estancias en las que se genera mucho vapor como la cocina o el baño. El salón, el comedor, los pasillos o rellanos son buenos lugares para colocarlos. Existen también modelos inteligentes que se controlan desde el móvil y envían notificaciones en tiempo real en caso de que se produzca alguna incidencia.

Evita desastres en tu hogar con detectores

 

Evita fugas con detectores de gas

Estos dispositivos detectan gas natural, metano y Gases Licuados del Petróleo (GLP), conocidos como butano y propano, así como emisiones que puedan alcanzar niveles peligrosos. Es la mejor solución para detectar fugas de cualquier gas.

Estos gases más pesados que el aire y, por lo tanto, tienden a bajar. De esta manera, el mejor sitio para instalarlos es cerca del suelo, a 30 cm como máximo, y a otros 30 cm de cualquier pared. Así, si hay una fuga o escape, la alarma se activará antes de que los gases asciendan a la altura de la respiración.

Evita desastres en tu hogar con detectores

 

Para la mala combustión, detectores de monóxido de carbono

El monóxido de carbono (CO) es un gas que resulta de la combustión y que es venenoso tras una exposición prolongada. En hogares con mala ventilación o fugas puede llegar a ser muy peligroso. El monóxido de carbono (CO) no tiene olor, color o sabor y su inhalación puede provocar síntomas parecidos a los de la gripe: nauseas, mareos, dolor de cabeza, aturdimiento, confusión… Esto hace que las primeras etapas de intoxicación por monóxido de carbono puedan confundirse con un resfriado.

El monóxido de carbono puede ser emitido por electrodomésticos como calderas, calentadores de gas, chimeneas, estufas, cocinas u hornos de gas. Un detector de monóxido de carbono te avisará en caso de detectar mucha cantidad de este gas en el ambiente, ya que funciona verificando constantemente la calidad del aire. Cuando detecta que la presencia del monóxido pueda ser peligrosa, dispara una alarma para avisar. 

Según la normativa europea EN50292, los detectores de monóxido de carbono deben colocarse en el techo, a unos 30 cm de cualquier pared. Y, si tuviera que colocarse en la pared, deberá estar a menos de 15 cm del techo y por encima de cualquier puerta o ventana. Asimismo, es recomendable instalarlo en todas las estancias en las que haya un aparato de combustión, como el salón, si en casa tenéis una chimenea o una estufa de butano, o en la cocina si es de gas.       

Evita desastres en tu hogar con detectores