Placas de flexinducción: cocina a tu medida, práctica y eficiente

Por Leroy Merlin

La flexinducción llega a las casas para disfrutar aún más del placer de cocinar. Descubre las ventajas de estas nuevas placas de cocina que llevan la inducción un paso más allá: son seguras, prácticas y eficientes.

Primero descubrimos la vitrocerámica, un tipo de placa que supuso una auténtica revolución en los hogares por su fácil limpieza y bajo consumo. Después llegó la inducción, más práctica y segura. Hoy, la “cocina 2.0” tiene un nombre: flexinducción, el concepto por el que apuestan los mejores fabricantes. Las nuevas placas evolucionan a partir de las cocinas de inducción, conservando todas sus ventajas y añadiendo una mayor versatilidad. Funcionales y prácticas, su consumo energético es menor y permiten combinar distintas zonas entre sí para aprovechar al máximo la superficie de calor. Te contamos por qué la flexinducción es la auténtica “cocina del futuro”, y qué ventajas disfrutarás si decides instalar una placa de flexinducción en tu casa.

De la vitrocerámica a la flexinducción: la evolución de las cocinas

Hasta los años 80, las cocinas de todas las casas funcionaban con gas o electricidad. Los fogones de gas, muy apreciados por los grandes chefs, eran entonces la apuesta habitual: todos recordamos aquellas llamas azules que surgían al acercar una cerilla, un mechero o un encendedor de chispa… El diseño de estas cocinas, lleno de recovecos, propiciaba la acumulación de grasa y la suciedad; para mantenerlas en condiciones había que limpiarlas constantemente. Por otra parte, las placas eléctricas no eran tan eficaces como el gas y su consumo eléctrico era elevado: poco eficientes, hacían que la factura mensual se disparase. La llegada de las placas vitrocerámicas a nuestras vidas fue toda una revolución; los primeros modelos aparecieron en los años 70, pero en nuestro país no se popularizaron hasta finales de los años 80. Sus ventajas: eran fáciles de limpiar, más seguras, consumían mucho menos que las placas eléctricas y se podían combinar con fuegos de gas.

Flexinducción, la cocina a tu medida

A partir de ese momento la tecnología de cocina no deja de evolucionar. Partiendo del principio y el diseño de las placas vitrocerámicas, en pocos años aparecen las cocinas de inducción. Estas placas funcionan mediante campos magnéticos (en lugar de resistencias eléctricas, como las vitrocerámicas) que calientan solo el recipiente que se coloca sobre ellas. Esta innovación supone una gran mejora en seguridad: tras retirar el recipiente, las placas se pueden tocar sin riesgo de quemarse. Como se calientan muy poco, los restos de comida que pudieran caer sobre la placa no se queman ni se pegan, facilitando considerablemente la limpieza. Y su consumo eléctrico es menor, lo que se refleja la factura mensual.

Flexinducción, la cocina a tu medida

Ya en pleno siglo XXI, la evolución de las cocinas de inducción ha llegado para quedarse. La flexinducción, como indica su nombre, aumenta la flexibilidad a la hora de trabajar en la cocina. Estas placas incorporan unos sensores que detectan automáticamente el tamaño y la forma de los recipientes que se colocan sobre ellas. Los sensores están distribuidos por zonas, que se pueden combinar entre sí para funcionar con recipientes de gran tamaño o distintas formas: sartenes circulares, planchas rectangulares... 

Flexinducción, la cocina a tu medida

¿Cuáles son las ventajas de la cocina de flexinducción?

Las placas de flexinducción hacen suyas todas las ventajas de la tecnología de inducción: eficiencia energética, seguridad, rapidez y limpieza. Pero a estos beneficios se les añade un plus que las convierte en cocinas de última generación: la flexibilidad. Los sensores que incluyen las placas reconocen el recipiente y calientan únicamente la zona correspondiente a su tamaño. Además, si queremos usar un utensilio más grande (por ejemplo, una paellera) las zonas se combinan entre sí para calentar la superficie correspondiente. ¿Más ventajas? Imagínate que quieres cocinar con una placa rectangular o una cazuela ovalada: la combinación de zonas que crea la flexinducción lo hace posible, adaptando el calor a la superficie que ocupan estos recipientes. El resto de la placa no se calienta, por lo que el consumo eléctrico se reduce al máximo.

Las placas de flexinducción más evolucionadas cuentan con otras opciones añadidas, como la opción de calentamiento ultra rápido (para hervir agua, por ejemplo), ajuste automático de la potencia de la placa para mantener los alimentos a temperatura constante, división de zonas por temperaturas (alta, media y baja)… Mil posibilidades que convertirán tu cocina en un auténtico “laboratorio culinario”. ¡No te las pierdas y apúntate ya a la flexinducción!

Flexinducción, la cocina a tu medida