Plantas de interior: la naturaleza entra en tu casa

Por Leroy Merlin

Ficus, cintas, kentias, lirios, orquídeas, yerberas, troncos de Brasil, potos… Existen multitud de plantas de interior que puedes cuidar en casa porque bajo techo es donde se dan las mejores condiciones para su correcto desarrollo y crecimiento.

Plantas de interior son, por ejemplo, muchas de las que proceden de climas cálidos y que no soportarían las heladas, la incidencia del sol directo o los cambios bruscos de temperatura. Las hay de infinidad de formas, tamaños y colores. Antes de decidirte por alguna infórmate de sus cuidados en la tienda.

Características principales de toda planta

  • La temperatura. La mayoría de estas plantas se aclimata perfectamente a la temperatura media de un hogar (entre los 15ºC y los 25ºC). En casa, vigila la temperatura que hay en el punto donde la sitúes. Asegúrate de que no está junto a una fuente directa de calor o de frío (calefacción - aire acondicionado) y procura no dejarla donde haya corrientes de aire.
  • La luz. Es fundamental para el desarrollo saludable de la planta. No obstante,  hay plantas que necesitan luz en abundancia (las cuales deberían estar cerca de un buen ventanal) y otras, en cambio, que se encontrarán mucho mejor en un lugar algo más sombrío. 
  • La humedad de la tierra y del ambiente. El riego es básico para la vida de la planta, pero también el nivel de humedad que ha de mantener el sustrato y el ambiente. Ten en cuenta que algunas de estas plantas requerirán riego y cuidados extra como, por ejemplo, pulverizar agua para aumentar la humedad ambiental o humidificar la estancia donde se encuentran.
La naturaleza entra en tu casa

¿En qué debes fijarte cuando adquieres una planta de interior?

Tienes claro que un frondoso ficus quedaría genial es esa esquina del salón, ese poto colgaría perfectamente desde la estantería o esas yerberas pondrían una nota de alegría en la mesa del despacho. Ahora llega el momento de ir a comprarlas y debes observar varios detalles que te hablarán del estado general de la planta y te ayudarán a elegir la más saludable:

  • Comprueba que no hay hojas o ramas deterioradas. Observa que no haya manchas o puntos también en el envés de las hojas, podrían ser un síntoma de enfermedad o plaga.
  • Observa que las raíces están bien encajadas y totalmente tapadas; en el caso de los bulbos fíjate que sobresalgan lo justo (un tercio aproximadamente).
  • Toca el sustrato para ver su grado de humedad y comprueba que no tiene musgo ni líquenes, a excepción de los bonsáis.
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Cuídalas con mimo

Que las plantas sean un elemento más de tu hogar y formen parte de tu entorno y de tu vida cotidiana es algo que te dará muchas satisfacciones y muy poco trabajo. La mayoría de este tipo de plantas es resistente y se adapta con facilidad a las condiciones de cualquier casa, pero el hecho de que no pidan demasiado, no quiere decir que te olvides de ellas. Son seres vivos, necesitan luz, agua y nutrientes para crecer y reproducirse. Los cuidados básicos de cualquier planta de interior que debes atender son:

  1. El riego. Es indispensable para que tu planta viva y aunque cada una tiene sus necesidades específicas, como norma general podría establecerse el riego una vez por semana en invierno (siempre con calefacción moderada) y cada 2-3 días en verano. Es preferible pecar por defecto que por exceso, es decir, evita siempre el encharcamiento: si das a la planta más agua de la que pueda absorber, lo más probable es que la raíz acabe pudriéndose. Por el contrario, la flacidez en las hojas es el primer síntoma de que tu planta tiene sed. Ante la duda de si debes regar o no, algo tan simple como tocar con la palma de tu mano el sustrato y comprobar su grado de sequedad/humedad.
  2. Los nutrientes necesarios. Nitrógeno, potasio, fósforo, calcio, hierro… Tu planta necesita para su supervivencia los elementos minerales que contiene la tierra. Al estar en el interior de casa, la tierra se sustituye por un sustrato específico, pero el contenido de ese sustrato va empobreciéndose a medida que pasa el tiempo. Utiliza abonos y fertilizantes para enriquecerlo especialmente al inicio de la primavera y en los periodos previos a la floración.
  3. El espacio y la ubicación. Tu planta necesita un espacio que, además de cumplir con sus necesidades respecto a luz, se encuentre a salvo de corrientes de aire y fuentes de frío o de calor. Elegir el lugar es importante ya que la planta necesita un lugar estable y no conviene cambiarla de sitio con frecuencia. En función de la planta y de su rapidez de crecimiento necesitarás cambiarla de maceta para favorecer el desarrollo radicular y el drenaje. 
  4. Retira las hojas secas. Con este sencillo gesto ayudarás a su buen crecimiento. Recuerda eliminar también las flores que puedan haberse marchitado y no olvides retirar el polvo que pueda haberse depositado en las hojas. Tu planta te lo agradecerá.