Lo primero, tu seguridad

Por Leroy Merlin

¿Sabes cuál es la herramienta más importante a la hora de abordar cualquier proyecto de construcción o reforma? Muy sencillo: ¡tu cuerpo! Ten en cuenta que, aunque parezca que solo estás usando las manos, en realidad es todo el cuerpo el que trabaja. Por eso es tan importante protegerlo en función de la tarea que vayas a realizar. Aquí te contamos las normas básicas de seguridad y te ayudamos a elegir los equipamientos de protección individual (EPIS) más adecuados. No lo dudes nunca: antes de ponerte a trabajar, protégete.  

Lo primero la seguridad

   

Para proteger los pies: el calzado

El calzado es imprescindible para trabajar con seguridad. Es fundamental que sea cómodo: existen distintos modelos en calzado para mujer y en calzado para hombre.

¿Cuándo usarlo? Utiliza calzado impermeable cuando trabajes con líquidos, soleras o en zonas muy húmedas. Si empleas máquinas o material pesado debes utilizar calzado con la suela y la punta reforzadas. Cuando trabajes en altura, en zonas resbaladizas o en una escalera, lleva calzado antideslizante para evitar caídas.

calzado de seguridad

Encuentra tu zapato o bota para trabajar con comodidad

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Escoge el calzado más apropiado según el tipo de trabajo y los riesgos a los que te enfrentas. El calzado homologado garantiza que la zapatilla o bota cumple con unos requisitos básicos de resistencia. Y que, además, incluye puntera contra el impacto y la compresión.

Si necesitas protección extra, como una suela resistente a la perforación o un agarre mayor frente a superficies resbaladizas, busca estas características en la ficha informativa del zapato o la bota.

Lo primero la seguridad

Es esencial que te pruebes el calzado y compruebes que te resulta cómodo y ligero. Y que se sujeta bien a tu pie, sobre todo en la zona del tobillo. Además, fíjate en detalles que ofrecen grandes ventajas:

  • Cierre rápido. Con el sistema Freelock puedes abrir y cerrar tu calzado fácilmente, incluso con los guantes puestos.
  • Plantilla interior acolchada. Notarás las piernas menos cansadas cuando termines de trabajar.
  • Suela shock absorber. Absorben la energía del tacón y así te protegen de pequeños traumatismos en caso de caída.
  • Puntera de plástico. Más ligera que la metálica, pero muy resistente.
  • Tejidos transpirables. Mantienen el pie ventilado y previenen la aparición de hongos.
  • Diseño deportivo. Así puedes llevarlo puesto incluso cuando no estás trabajando.

Descubre aquí más claves del calzado de seguridad.

 

Vestuario de trabajo: ropa cómoda y de protección

Es muy recomendable tener un equipo básico, resistente y cómodo para trabajar con más seguridad y mejor protección. En época de calor, usa ropa ligera pero resistente y, cuando haga frío, ropa de abrigo que te permita trabajar con comodidad y sin peligro. Puedes completar el equipo con un chaleco, gorro, braga polar o calcetines que respondan bien al esfuerzo y que abriguen. Cuando trabajes en el exterior y en zonas de tránsito, usa siempre un chaleco reflectante.

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Un portaherramientas es un elemento fundamental para tu seguridad, ya que te permite tener tus herramientas siempre a mano y evitar distracciones que puedan provocar un accidente.

Si buscas ropa resistente y cómoda para tu día a día, no te pierdas este consejo.

Protección respiratoria y facial

En el equipo básico de trabajo siempre hay que tener mascarillas. Es un elemento imprescindible para proteger los pulmones de partículas en suspensión. ¡Una buena respiración es básica para trabajar con comodidad!

Mascarillas

Protege tus vías respiratorias

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¿Cuándo usarlas? La mascarilla normal de papel debe usarse casi siempre que se manipulen productos volátiles. También en tareas de albañilería que levanten polvo y partículas, como cuando lijas paredes. O en las labores de desescombro y limpieza. Además, como norma general, en todos los trabajos de carpintería, debido al serrín.

¿Qué tipo de mascarilla usar? Las de papel son útiles para infinidad de tareas sencillas. Para trabajos que requieren mayor protección, como el decapado, están las mascarillas filtrantes con válvula respiratoria. Estos modelos se sujetan a la cabeza con cinta sencilla de goma. También los hay con sujeción mediante arnés, indicados para partículas químicas más peligrosas. Suelen tener filtros recambiables.

No todas las mascarillas y filtros sirven para todo, los envases incluyen información sobre la protección que brindan. Las mascarillas más habituales (también llamadas medias máscaras) cubren nariz, boca y mentón. Las que solo protegen nariz y boca se suelen llamar cuartos de máscara.

Para proteger el rostro entero, existen las caretas para soldar y los protectores faciales.

La careta de soldadura está formada por un protector de fibra de vidrio –para que sea más ligera– y una mirilla de dos vidrios. El polarizado protege los ojos de las radiaciones de la soldadura. El otro, de chispas y escoria.

Los protectores faciales se emplean para trabajar con máquinas potentes de corte, como amoladoras grandes. También en algunos trabajos de jardinería, por ejemplo, al utilizar desbrozadoras.

Para proteger la cabeza: el casco

Herramientas que caen, materiales que se desprenden… ¿Cómo puedes protegerte en tus trabajos de albañilería? La clave es utilizar un casco de protección frente a objetos que caen o son lanzados y cargas en movimiento o suspendidas. Para asegurar su eficacia, comprueba que el casco tiene el etiquetado CE y que cumple con la norma EN 397.

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Estos cascos están fabricados con materiales ligeros pero resistentes, como el polietileno de alta densidad (HDPE) o el ABS. Tienen un arnés interior con varios puntos de anclaje que se ajusta a la cabeza. El sistema puede ser manual o con rueda dentada. Suelen incluir una banda anti sudor. El diseño con visera y recoge aguas en todo el perímetro es muy útil cuando hay sol o llueve.

Si, además, necesitas aislarte frente a pequeñas descargas eléctricas (hasta  una tensión de 1.000 V en corriente alterna o 1.500 V en corriente continua), escoge un casco que también cumpla la norma EN 50365.

Para proteger los ojos: las gafas

Las gafas de seguridad anti-impacto son un elemento básico para proteger la vista (y tus propias gafas de ver, si las llevas) de cualquier cuerpo extraño, líquido o sólido. Están fabricadas en materiales plásticos duros y son muy ligeras.

Además, puedes encontrar modelos con luces incorporadas, para facilitar el trabajo. Es fundamental que las gafas no se desprenden mientras trabajas. Quizás te convengan los modelos de cinta. Lo ideal es elegir diseños envolventes, que protegen también los laterales. Como mínimo, te recomendamos unas panorámicas. ¡Pruébatelas y asegúrate de que son las perfectas para ti!

¿Cuándo usarlas? En la mayoría de los trabajos de bricolaje, por ligeros y sencillos que sean: trabajos en madera, albañilería, al taladrar, en trabajos con pintura, cuando haces soldadura en tuberías de cobre…

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Si, además, estás expuesto a radiaciones (ultravioletas, solares o infrarrojas), necesitarás una protección tintada. Y si se tratan de trabajos de soldadura, elige una protección específica.

Para proteger los oídos: tapones y cascos

La exposición a niveles elevados de decibelios provoca pérdida de audición, por lo que será bueno que te protejas cuando utilices máquinas. Existen muchos modelos de orejeras (también llamadas auriculares o, incluso, cascos) y tapones para los oídos.

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¿Cuándo usarlos? En cada tarea que provoque ruido continuado tienes que proteger tus oídos. Es decir: cuando trabajes con percusión o hagas continuados usos del taladro, la caladora o máquinas más potentes, como ingletadoras, sierras circulares, amoladoras, rozadoras, compresores y maquinaria de jardín.

En ambientes con altas temperaturas y gran acumulación de polvos son recomendables los tapones. Si la exposición al ruido es de corta duración, conviene utilizar orejeras o tapones con arnés. Así puedes ponértelos o quitarlos de forma más rápida.   

Para proteger las manos: los guantes

Al igual que las gafas o mascarillas, son imprescindibles. Se trata del equipamiento de protección más común para los trabajos de bricolaje.

¿Cuándo usarlos? Prácticamente cada tarea que realices necesita unos guantes. Las manos casi siempre deben estar protegidas, ya que son la zona más expuesta del cuerpo. Elige entre la gran variedad de modelos disponibles el que mejor se ajuste al trabajo que vas a realizar.

En LEROY MERLIN disponemos de una amplia gama de guantes para cada necesidad:

  1. Guantes de elastano y poliuretano, flexibles. Son perfectos para trabajos pequeños y para pintar.
  2. Guantes térmicos para trabajarlos de soldadura.
  3. Guantes aislantes para trabajos de electricidad.
  4. Guantes de cuero de protección general.
  5. Guantes de goma dura para trabajos de albañilería.
  6. Guantes antideslizantes para trabajos de carpintería, mecánica...
  7. Guantes de neopreno para trabajar con sustancias químicas.
  8. Guantes de precisión que se adaptan perfectamente a la mano y ayudan a manipular objetos pequeños.
  9. Guantes de un solo uso para trabajos con líquidos, pintura o barnices.

Para asegurarte de que el guante ofrece el nivel de protección adecuado al trabajo que realizas, comprueba que tiene el etiquetado CE y que se ajusta a la norma. También es muy importante elegir la talla adecuada. Un buen ajuste te permite mayor precisión y más seguridad.

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Si estás expuesto a riesgos intermedios o graves (sean mecánicos, eléctricos o por soldadura), necesitas protección extra. En el etiquetado del guante verás un pictograma que hace referencia a esta protección. Los detalles se explican en un manual informativo que conviene leer.  

Para proteger las articulaciones: rodilleras y fajas

Hay zonas del cuerpo que sufren más las consecuencias del esfuerzo físico, como las zonas lumbares, rodillas, codos y muñecas. Para protegerlas se utilizan fajas o cinturones lumbares, rodilleras o muñequeras.

¿Cuándo usarlas? Las fajas y los cinturones te serán útiles cuando levantes peso o tengas que trabajar en posturas forzadas. Las rodilleras son necesarias cuando se ponen suelos de cerámica, laminados o de madera. Los acolchados que incorporan amortiguan y así reducen la fatiga y el dolor.

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Importante: el uso de una faja o cinturón puede dar una falsa sensación de seguridad, que incita a hacer sobresfuerzos. No cargues con más peso del habitual y respeta siempre la postura ergonómica.

Protección anticaídas: arneses

Hay que usar algún sistema de protección anticaídas cuando se trabaja a más de dos metros de altura. Los conjuntos anticaída y los arneses son la mejor prevención. 

¿Cuándo usarlos? Cuando trabajes en andamios, arregles tejados o remates pérgolas, especialmente en zonas de mucha pendiente. Ten en cuenta que muchos de los accidentes se producen cuando se cree que hay menos peligro. No te descuides: las caídas son más frecuentes en alturas pequeñas.

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Sigue siempre las recomendaciones del fabricante a la hora de hacer los anclajes. Si utilizas andamios, estos tienen que tener barandas para anclar el sistema anticaídas.

Fíjate que el elemento de seguridad que escojas cumpla con la normativa europea.

Señalización

¿Trabajas en espacios públicos, junto a la calle, o en zonas peligrosas, como zanjas, tejados, terrazas o balcones? Recuerda que debes señalizar el área con sistemas reflectantes. Así proteges a los demás y a ti mismo.

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