Planifica tu jardín 

Por Leroy Merlin

Para asegurar la sostenibilidad y el éxito del jardín debes sentar unas buenas bases a partir de la observación de los factores que condicionarán la vida de las plantas: el clima la orientación y topografía de la parcela, la calidad del suelo y la disponibilidad de agua.

En primer lugar, presta atención a los factores climáticos. El régimen de temperaturas, precipitaciones (lluvias y nieve) y vientos de la zona en la que vives, así como la altitud y la cercanía al mar, tienen una influencia determinante en el tipo de plantaciones que podrás utilizar en tu jardín.

Conocer la orientación y, por lo tanto, las zonas de mayor insolación, sombra y semisombra te ayudará a situar las distintas áreas funcionales y de plantación. Pon atención a cuánto afectan los edificios colindantes y los árboles de la calle y los vecinos a la cantidad de luz que recibirá el jardín. No olvides que levante y sur son las orientaciones más ventajosas para las plantas, ya que se benefician del sol de la mañana y el mediodía; en cambio, si es norte, reciben muy poco sol en invierno, y si es poniente, les afectan los rayos del sol vespertino, los más cálidos del día.

El grado de fertilidad de la tierra presente en el jardín, su textura, es decir su porosidad, y el pH, tienen una enorme influencia en la calidad de vida y supervivencia de las plantas.

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La disponibilidad de agua

A la hora de escoger el tipo de plantación debes tener en cuenta la cantidad de agua disponible en la zona. Existen plantas que, una vez que han arraigado, son capaces de soportar periodos de sequía, y otras que demandan riegos abundantes y constantes, especialmente en verano, como el césped clásico, las acidófilas en general y la mayor parte de las plantas exóticas. Las compañías suministradoras de agua fijan un caudal de consumo máximo al año por metro cuadrado, que debes contemplar, así como su precio.

Analiza el tipo de suelo —los sustratos de tipo arcilloso requieren riegos más espaciados, ya que retienen con facilidad de agua—, los arenosos, de gran capacidad filtrante, exigen una mayor frecuencia. Si riegas por aspersión necesitarás más cantidad de agua que si recurres a los sistemas de riego por goteo, cuyos emisores se localizan en la zona de la raíz de las plantas, y pueden surtir el agua de forma espaciada y profunda, tal como recomienda la jardinería sostenible.

También debes tener en cuenta la calidad del agua de la zona: hay regiones en España de aguas muy duras, cuyas sales se van acumulando con el tiempo en el suelo del jardín. En ese caso puedes recurrir a la ayuda de filtros y correctores. Otra alternativa es utilizar el agua de lluvia, muy beneficiosa para las plantas ya que está libre de cal; puedes recogerla en un aljibe, cisterna o depósito. Si riegas con agua potable ten en cuenta que contiene cloro, lo cual acaba por lixiviar el suelo, es decir, elevar el pH.

Planifica tu jardín

Observa las características de la parcela para sacar partido a las virtudes del espacio disponible y disimular sus inconvenientes. Si la parcela tiene una superficie irregular será más fácil, por ejemplo, crear rincones y senderos serpenteantes. Si es perfectamente rectangular o cuadrada puedes sacarle partido a un diseño muy geométrico o, por el contrario, romper el equilibrio creando caminos sinuosos o en diagonal, arriates o parterres de formas redondeadas, entre otros muchos recursos. Un buen diseño es capaz de potenciar las virtudes de cualquier forma de terreno.

En cuanto al relieve, si el terreno es llano puedes aprovecharlo tal cual o crear ondulaciones o taludes. Si presenta desniveles puedes aterrazarlo, al menos parcialmente, para crear una zona plana donde establecer un parterre, un juego de jardín, la piscina, una barbacoa… Es muy importante también que te fijes si hay áreas donde se producen encharcamientos porque tendrás que aplicar soluciones de drenaje.

Fíjate en el paisaje que rodea la parcela. Una pérgola o un enrejado con una enredadera, una valla, una pantalla vegetal, un seto o un árbol o alineación de árboles situados en el lugar adecuado pueden ayudarte a esconder un elemento que no te guste, pero también proteger tu intimidad en el jardín preservándolo de las miradas ajenas. También puedes incorporar a tu jardín las vistas agradables que se aprecian desde la parcela. Por ejemplo, si hay una arboleda en la casa del vecino puedes plantar un seto contra la pared divisoria, con lo que conseguirás una bonita fusión de verdes y la sensación de que tu jardín es más grande. 

Planifica tu jardín

Una vez tengas claros todos estos aspectos, reflexiona sobre el tipo de jardín que quieres. Es importante tener claras las necesidades y prioridades para planificar el jardín en función de la superficie disponible. Sea cual sea la extensión de terreno puedes crear zonas acordes a los distintos tipos de actividades que se llevarán a cabo en él. Te ayudará concretar sobre un plano tu idea del jardín distribuyendo las distintas zonas funcionales y de plantación, y otros detalles, desde los sistemas de drenaje y de riego hasta la iluminación, la localización de una pérgola, la barbacoa, una fuente, etcétera.

Traza los pasos y senderos que permitirán acceder a ellos desde la casa poniendo énfasis en las que más se utilizarán. Si la parcela es amplia puedes crear senderos que serpenteen entre los diferentes espacios. Señala el área donde necesitarás establecer una pantalla que te proporcione intimidad. Marca dónde dispones o te gustaría disponer de sombra. Elige un lugar al sol para la piscina o el huerto. Si tienes pensada una zona de juegos para tus hijos procura que sea soleada y se vea fácilmente desde la casa.

Las plantas son lo último que se elige a la hora de plantear un jardín. Lo aconsejable es adquirirlas en función de la finalidad que deberán cumplir y teniendo muy en cuenta las condiciones climáticas, de luz y disponibilidad de agua, sin olvidar la estética general que se le pretende dar al espacio. Un jardín sostenible se nutre de plantas nativas o autóctonas, y aquellas que siendo alóctonas, es decir, originarias de otras regiones del mundo, son capaces de adaptarse sin dificultad a la zona. Si tienes predilección por una planta o grupo de plantas exóticas, búscales el lugar ideal para satisfacer sus necesidades.