Plantas acidófilas: un jardín frondoso todo el año

Por Leroy Merlin

Si quieres un jardín lleno de espectaculares plantas y flores, incluye también especies acidófilas. Hortensias, camelias, rododendros, brezo...  Para un correcto desarrollo presta atención a la alcalinidad del suelo y provéelas de unos cuidados especiales.

Las plantas acidófilas son las que necesitan suelos ácidos (de ahí su nombre) para un correcto desarrollo y floración. Hortensias, gardenias, camelias, rododendros o azaleas son algunas de las especies que llenarán tu jardín de vida y color siempre que les proporciones los cuidados que necesitan. Este tipo de plantas son originarias del continente asiático, en concreto de China y Japón, donde el clima de sus estaciones está muy diferenciado: con un verano más bien templado y un invierno con algunas heladas suaves, y donde las precipitaciones son frecuentes, dando lugar a un ambiente muy húmedo durante todo el año.

Cuidados y necesidades de las acidófilas

  • Suelo ácido: son característicos en zonas en las que las lluvias son frecuentes. El agua, al caer sobre el terreno, se lleva consigo todos los compuestos calcáreos, dando lugar a un suelo no apto para todas las plantas, pero sí perfecto para cultivar acidófilas. Utiliza un medidor de pH para comprobar la alcalinidad de la tierra de tu jardín: el pH del sustrato de hortensias, camelias, azaleas, gardenias y rododendros debe estar entre 5,5 y 6,5; mientras que el de brezos y callunas puede ser aún más bajo. Elige un sustrato específico para acidófilas o corrige su pH.
  • Si la tierra de tu jardín contiene mucha cal tienes dos opciones: cultivarlas en macetas, utilizando un sustrato específico, o en el suelo, eliminando la primera capa de tierra y sustituyéndolo por uno para plantas acidófilas.
  • Riego: Necesitan mucha humedad en la tierra y en el ambiente, por eso, si el clima de tu zona no es húmedo, debes proporcionarles riego frecuente, especialmente en los meses más calurosos, incluso teniendo que regarlas dos veces al día, por la mañana y a última hora de la tarde. Eso sí, evitando dejar el suelo encharcado. Y en los meses menos calurosos entre 3 y 4 veces por semana, dependiendo de si ha llovido.   
  • Agua sin cal: a las acidófilas no les gusta el agua del grifo (con mucha cal), sino que la prefieren más ácida, como la recogida de la lluvia. Si no dispones de un bidón o depósito donde almacenarla, puedes bajar el pH del agua con ácido cítrico o vinagre (con unas gotas en la regadera es suficiente) o utilizando aguas destiladas o descalcificadas.  
  • Ubicación: si el clima es templado durante todo el año y los veranos son húmedos, puede ubicarse en una zona del jardín donde dé el sol; por el contrario, si los meses más calurosos tienden a ser secos, es preferible plantarlas en zonas de semisombra o bajo un árbol, así evitarás que se quemen.
  • Protección ante las heladas: si están en maceta, resguárdalas de las posibles heladas en un invernadero o en el interior de tu casa, evitando tanto las corrientes de aire como el calor seco de la calefacción.  
  • Buen drenaje: cuando cultives tus acidófilas en macetas necesitan un correcto drenaje para evitar el encharcamientos. De igual modo, si al regar quedara agua en el plato, quítala.
Plantas acidófilas

Consejo

Utilizar acolchado o mulching de corteza de pino en tus plantas contribuye a la acidificación del sustrato.

Problemas más comunes

Como todas las plantas, las acidófilas pueden ser víctima de plagas y enfermedades comunes como pulgón, roya, ácaros, arañas, etc. pero hay otras que las afectan especialmente:

  • Clorosis férrica: consiste en una carencia de hierro que hace que las hojas empiecen a amarillear mientras que los nervios permanecen en color verde. La planta no es capaz de asimilar el hierro de la tierra, por lo que el mejor tratamiento en este caso es quelato de hierro, ya sea en su forma líquida o granulada, y según las instrucciones del fabricante.
  • Hongos: debido a las grandes necesidades de agua que tienen las acidófilas es común la aparición de hongos como negrilla, pudrición en las raíces, manchas en los pétalos o botrytis. Aplica un fungicida siguiendo siempre las recomendaciones del fabricante.
Plantas acidófilas

Tipos de acidófilas

Hortensias

La hortensia (Hydrangea macrophylla) es un arbusto de hoja caduca, muy usado como planta ornamental en exterior, aunque no les gusta un excesivo sol. Su principal atractivo son sus flores, por su larga duración —desde primavera hasta otoño— y por su tamaño, ya que, aunque aisladas son relativamente pequeñas, agrupadas en ramos crean un resultado muy vistoso.

Plantas acidófilas

Los colores pueden ir desde el blanco, al rosa o el azul dependiendo de la acidez del suelo. Cuanto más ácido sea el suelo, las flores serán ser más azules; en cambio, en suelos más alcalinos, serán más bien rosas.

  • Abono específico: puedes probar a “forzar” estos colores con los abonos en el sustrato: convierte la flor de tu hortensia de rosa a azul utilizando abonos ricos en aluminio. Abónalas en primavera y verano con un fertilizante especial para acidófilas.

Camelias

La camelia (Camellia) es un arbusto de hoja perenne y crecimiento lento, cuya flor destaca entre las demás por su hermosura y gran parecido a la rosa. Su follaje es verde oscuro, con las hojas dentadas, y sus flores de brillantes colores como rojos, rosas, blancos y hasta bicolores. Algunas de sus especies comienzan a florecer en diciembre, como la Camellia sasanqua y la Camellia hiemalis, dando lugar a unas espectaculares flores que alegrarán tu jardín durante los meses más fríos del año. Otras florecen entre febrero y abril, como la Camellia japonica, la Camellia reticulada o la Camellia x williamsii.

  • Abono específico: durante la primavera, entre marzo y junio, aplica un fertilizante con más nitrógeno, que favorezca el desarrollo vegetativo, y en verano, de julio a septiembre uno con menos nitrógeno y más fósforo y potasio. No necesita abonado entre septiembre y marzo.
  • Poda: las camelias son de lento crecimiento, por lo que no es necesaria la poda; pero si se hiciera, mejor ha acabado la floración y antes de que surjan los siguientes brotes.
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Rododendros y azaleas

El rododendro (Rhododendron) es una especie arbustiva con más de 800 subespecies. Algunas pueden llegar a medir hasta 3 y 4 m en condiciones óptimas de cultivo y expandirse por el terreno a modo de enredadera. Su periodo de floración es de abril a junio, cuando empiezan a aparecer las yemas que darán lugar a unas espectaculares flores. Se adaptan muy bien a casi cualquier clima, aunque no toleran las heladas, por lo que deberás protegerlas durante los meses más fríos.

Plantas acidófilas

Una de sus subespecies más conocidas es la azalea (Rhododendron indicum) que se distingue por sus hojas verdes de apenas 1 cm de longitud. Puede llegar a alcanzar un tamaño de hasta 2 m si se cultiva en el suelo. Aunque su color más característico es el rosa, también hay azaleas con flores blancas, naranjas y rojas.

  • Abono específico: comienza a abonarlas a mediados de primavera y hazlo hasta el otoño, para que tenga todos los nutrientes para aguantar durante el invierno.
  • Poda: se desaconseja, ya que las ramas que se corten no darán flores en los próximos dos años, aunque pueden eliminarse ramas envejecidas o dañadas según sea necesario. En azaleas de hoja caduca debes podar las ramas de la base para que nazcan nuevas y vaya renovándose.

Brezo

Planta leñosa de hoja perenne que se dispone en matas o arbustos y que se puede cultivar en maceta o en tierra, y preferiblemente en exterior. Es característica por sus llamativas flores, con forma tubular, que brotan durante los meses de verano y otoño y que pueden llegar a cubrir por completo el arbusto de colores como el blanco, el amarillo, el rosa o el violeta. Debido a su pequeño tamaño, es muy utilizado en terrenos con rocalla o irregularidades como planta tapizante.

  • Abono específico: añádelo a principios de primavera, verano y otoño.
  • Poda: para que crezca compacto, pódalo una vez al año, justo después de la floración. Así evitarás también que el centro de la planta se vuelva leñoso y se abra.
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Arce japonés

También Acer palmatum, es un árbol o arbusto de hoja caduca que puede llegar a medir entre 4 y 10 metros. Es muy característico por cómo cambian de color las hojas durante el otoño, creando combinaciones de verdes, rojos, amarillos y púrpuras. Son muy apreciados por su capacidad paisajística y ornamental. Sus hojas tienen forma afilada, la madera dura y su porte en forma de paraguas.

  • Abono específico: desde primavera a finales de verano, y si el clima es aún cálido en otoño, también.
  • Poda: la época recomendada es en otoño o incluso hacia finales del invierno, cuando aún el árbol no está en plena actividad. Al podarlo conseguirás un aspecto más compacto, además algunas especies tienden a crecer mucho.
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