Protege y mantén tus muebles de exterior sean del material que sean

Por Leroy Merlin

Alarga la vida y el atractivo de tus muebles de exterior realizando el mantenimiento adecuado de cada material. Así te ahorrarás tener que reemplazar mobiliario o reparaciones más costosas a largo plazo, debido a la humedad, el sol, los insectos…, y prolongarás la vida útil de los elementos de tu jardín.

Los muebles de exterior están especialmente fabricados para que resistan las inclemencias meteorológicas y estar al aire libre sin problemas. Sin embargo, es mejor que los mantengas lo más protegidos posible del sol directo, la lluvia y las temperaturas extremas. Además, si les proporcionas unos cuidados básicos podrás conservarlos en buenas condiciones durante mucho más tiempo. Para ello, debes limpiarlos y tratarlos con productos adecuados a cada material.

En general, es beneficioso que coloques los muebles sobre pavimento, ya que sobre el césped o la tierra están más expuestos a la humedad, y que una vez al año lubriques las bisagras y mecanismos metálicos de los muebles extensibles o plegables.

Puedes mejorar la impermeabilidad de las telas de toldos, sombrillas, sillas o tumbonas con un apresto en spray.

Prevención

En las épocas del año en las que no usas el mobiliario de exterior conviene que los cubras con fundas protectoras especiales que disponen de cuerdas, ojales e incluso tiras de velcro, con los que se consigue fácilmente una correcta sujeción. Así queda resguardado del polvo, la lluvia y otras inclemencias meteorológicas.

Existen protectores para los diferentes elementos del jardín, de todos los tamaños y formatos: para sillas apiladas, tumbonas, mesas, juegos completos de sillas y mesa de comedor, ya sea redonda, cuadrada, rectangular u oval...

Protege y mantén tus muebles de exterior sean del material que sean

Los materiales con los que están fabricadas las fundas protectoras permiten mantener los muebles al aire libre, ya que los protegen de la lluvia y son transpirables, es decir, no dejan que se mojen y, a la vez, impiden que se condense la humedad y se forme moho. La transpirabilidad de las fundas también es importante si los muebles se guardan en un cobertizo, trastero o caseta de jardín; es importante que el lugar de almacenaje sea seco. Algunas fundas llevan ribetes en las costuras para asegurar una mayor resistencia y puntos reforzados. Pueden ser de:

  • Poliéster resinado, altamente resistente a las condiciones meteorológicas desfavorables.
  • Poliéster recubierto de poliuretano, un material transpirable, resistente a la lluvia, el sol y el frío.
  • Poliéster transpirable con revestimiento impermeable, de alta resistencia en exteriores.
  • Rafia de polipropileno con revestimiento impermeable y tratamiento anti rayos UV.
  • PVC traslúcido, que protege de la lluvia y del polvo, aunque no es transpirable ni resguarda de los rayos UV del sol. Las fundas más económicas son de este material.

Mantenimiento

Lo más importante es que cuando compres unos muebles de jardín lo hagas teniendo claro los cuidados que necesitan según el material.

1. Para muebles de metal

a) Si son de aluminio:

  • Este material destaca por su funcionalidad y cualidades estéticas. Aúna la rigidez mecánica con un peso muy ligero. Combina a la perfección con textiles de materiales sintéticos resistentes a la intemperie, como el textileno y el poliéster.
  • No se oxida y permanece inalterable a los efectos del clima y el cloro. Por lo tanto, no requiere mantenimiento y se limpia fácilmente con agua y detergente neutro. Eso sí, es sensible a los productos químicos abrasivos y al rayado.
  • Generalmente el aluminio no se pinta, y algunos modelos vienen lacados al polvo en diferentes colores. Si decides pintarlo, deberás aplicar una imprimación para asegurar el agarre de la pintura. Esta precaución también sirve para otros metales como el zinc o el cobre.

b) Si son de acero inoxidable:

  • Es muy resistente al óxido, pero el cloro y otros agentes químicos pueden alterar su aspecto con pequeñas manchas.
  • En las zonas costeras y en las de alto nivel de contaminación ambiental, donde es fácil que agua de lluvia se acidifique, deberás lavarlo periódicamente con agua, limpiarlo con un producto específico y frotarlo con un pulidor que resalte su brillo y repela el agua y la suciedad.
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2. Para muebles de madera

Son un clásico en el mobiliario de jardín y otros elementos exteriores, como pérgolas, vallas o casetas. Para mantener la madera libre del ataque de hongos e insectos xilófagos y con la hidratación necesaria para evitar que se agriete, conviene tratarla periódicamente con dos tipos de productos de efecto preventivo: protectores y barnices.

a) Protectores

No solo protegen la superficie, sino que penetran en la veta, con lo que mejoran la resistencia estructural de la madera a la vez que la defienden del efecto de los rayos ultravioleta del sol. Estos productos pueden ser incoloros o de una amplia variedad de tonos. Los protectores no tapan el poro para que la madera pueda respirar; no obstante, repelen el agua evitando que se empape y se hinche. Para asegurarte de que la protección impermeable es correcta, rocía agua y comprueba que no la absorbe.

Puedes aplicarlos directamente en cualquier tipo de madera. Para ello, limpia bien la superficie de polvo y restos de suciedad y pásale una suave lija si hiciera falta. Una vez limpia y seca, aplícale al menos dos capas con un rodillo, en el sentido de las vetas de la madera, y deja secar el tiempo que indique el fabricante. A continuación puedes pintarla o barnizarla si lo deseas.

Estos productos ofrecen varios niveles de protección adaptados a la dureza natural de cada madera y los diferentes tipos de clima. Los hay con capacidad fungicida y/o insecticida contra el ataque de hongos, termitas e insectos de la madera.

Existen también productos aclaradores/renovadores para devolverle el color natural a la madera que se ha vuelto grisácea.

Usa masillas o ceras especiales para reparar rozaduras y grietas antes de aplicar protectores de madera o barnices.

También puedes optar por aplicar aceite de teca, que es el protector más utilizado por su capacidad para nutrir la madera y evitar que se agriete y se ponga grisácea. Además, mejora la resistencia a los cambios de temperatura, a la exposición al sol, las manchas e incluso al efecto decolorante del cloro. La frecuencia de uso depende de la densidad del material: una vez cada año para maderas duras y dos en las blandas o intermedias.

b) Barnices

Sellan e impermeabilizan la superficie de la madera para protegerla de las agresiones del sol, la humedad, los cambios de temperatura y el roce.

Los barnices de exterior son especialmente resistentes; de hecho algunos son muy parecidos a los que se usan en los barcos por su resistencia al salitre y la humedad.

Sus cualidades decorativas son tan importantes como las preventivas: resaltan la estética natural de la madera o le imprimen diferentes tonos y acabados lisos, satinados o brillantes.

Secan con rapidez y tienen un alto grado de adherencia. Puedes aumentar su capacidad de protección aplicando previamente un protector.

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3. Para muebles de ratán sintético

Es una fibra de polietileno con tacto y aspecto casi idénticos al ratán natural, pero con mayor resistencia al roce, al agrietamiento y a las roturas. Resiste bien la humedad y la exposición al sol. Además, puede fortalecerse con tratamientos contra el moho y los rayos ultravioletas.

Su mantenimiento es muy sencillo basta cepillarlo, lavarlo con una solución de agua y jabón neutro, aclararlo con una manguera y dejar que se seque al aire. Evita siempre el contacto con productos químicos abrasivos.

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4. Para muebles de fibras naturales

Los muebles de mimbre o ratán natural son bastante sensibles a los efectos de la intemperie. Si se mojan conviene secarlos lo antes posible.

El trenzado de fibras puede acumular polvo. Para prevenirlo usa la aspiradora o una brocha de cerdas largas y suaves, y lava con una solución de agua y jabón neutro y unas gotas de amoníaco.

Puedes aplicar barniz para madera en las fibras deterioradas o abiertas. Lo encontrarás de efecto mate, satinado o brillante.

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5. Para muebles de cristal

Muchas mesas de exterior tienen tapa de cristal templado. Límpiala de forma regular con un paño suave humedecido con agua o un producto limpiacristales. El principal enemigo del cristal es el rayado, de modo que debes evitar usar productos abrasivos.

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6. Para mantener los textiles

La mayoría de los cojines para muebles de exterior son desenfundables para facilitar su limpieza. Las fundas pueden lavarse a máquina pero respetando las instrucciones del fabricante en cuanto a temperatura, tipo de jabón, si es neutro acertarás seguro, y ciclo de lavado. Si las fundas son de algodón es recomendable lavarlas a mano, con jabón neutro y agua fría o ligeramente templada para evitar que encojan.

Los tapizados admiten limpieza en seco. Ten cuidado con los quitamanchas, que deben ser específicos para cada tipo de fibra.

Si se derrama algún líquido, absórbelo lo antes posible con papel secante o un paño húmedo, sin frotar.

Cada cierto tiempo pasa el aspirador en ciclo suave o cepilla para retirar el polvo ambiental.

El toldo y las cortinas, mosquiteras o estores que equipan algunas pérgolas y gazebos debes retirarlos, pasarles una aspiradora o lavarlos, y guardarlos hasta la siguiente temporada.

Protege y mantén tus muebles de exterior sean del material que sean

Protección

- Protege tus muebles de exterior de metal

Paso 1. Si el hierro tiene manchas de óxido, límpialas con el cepillo para metal. Si la pintura vieja está en muy mal estado, retírala y suaviza la superficie con una lija de grano medio.

Paso 2. Limpia a fondo y desengrasa la superficie con un limpiador universal. Si se trata de un mueble nuevo, pon especial cuidado en esta tarea porque suelen venir de fábrica con una capa de grasa.

Paso 3. Aplica una capa de imprimación antioxidante para que la pintura agarre mejor.; ayúdate de una brocha de recortar para llegar a los recovecos y zonas difíciles. Espera el tiempo de secado que indique el fabricante.

Paso 4. Aplica dos manos de pintura o esmalte, dejando el tiempo de secado adecuado entre ambas. Aplica una tercera capa en las zonas difíciles como ángulos o esquinas.

- Protege tus muebles de exterior de madera

Paso 1. Si se trata de madera sin tratar pule la superficie con una lija fina. Si tiene pintura en mal estado, pásale la lija para igualarla.

Paso 2. Limpia a fondo la superficie. Si el mueble tiene herrajes o aplicaciones de metal, tápalos con cinta de carrocero.

Paso 3. Con el minirodillo aplica una capa de fondo protector para madera y deja secar, según las indicaciones del fabricante.

Paso 4. Aplica una capa de barniz o protector decorativo y repasa los huecos y ángulos con la brocha de recortar. Deja secar y repite la operación.