Cómo reciclar en la cocina

Por Leroy Merlin

La cocina es el espacio de la casa en el que se genera más basura: envases, orgánicos, vidrio, papel, aceite usado… Y cada tipo de residuo debe depositarse en un contenedor determinado para colaborar en el proceso de reciclado. Para que esta tarea sea más sencilla, es muy importante contar con el espacio necesario para colocar los diferentes cubos.

¿Sabías que cada español genera una media de 443 kilos de basura al año? Según datos de la Oficina de Estadística Europea (Eurostat) de 2016, de los 443 kilos de media que genera cada español al año, solo el 29,7% son reciclados. Un 57,6% acaba en vertederos y el 13,6% restante se incinera. 

Una de las principales acciones para contribuir en el cuidado del medio ambiente es reduciendo el número de residuos que se producen en casa: esta es la mejor manera de no contaminar. La clave es reducir, reutilizar y reciclar.

Sea como sea tu cocina, los cubos de la basura son un elemento indispensable para reciclar correctamente. Separar los residuos no tiene por qué ser una tarea complicada si cuentas con los recipientes necesarios para cada tipo de basura. Algunos modelos quedan totalmente integrados dentro del mueble y otros a la vista. También los hay con distintas capacidades y pueden tener divisiones en los que depositar los residuos y facilitar el reciclaje.

Reciclar en la cocina

Residuos orgánicos, perfectos para compost

La basura orgánica se compone de peladuras de frutas y verduras, sobras de comida, desperdicios de pescado, huesos y restos de carne, servilletas o manteles de papel con restos de materia orgánica, restos de café, huesos de animales, restos de poda pequeña, tapones de corcho natural, palillos, cáscaras o bolsitas de infusiones. 

Los residuos orgánicos son todos los que tienen que ver con los alimentos y restos de comida. Alrededor de un 35% de la basura que se produce en los hogares es orgánica. Una opción muy práctica es tener un cubo encastrado en la encimera, junto a la zona de preparación de alimentos. Estos cubos suelen tener una capacidad de unos 10 l, por lo que necesitarás otros más grandes para el resto de residuos. Con un recipiente a mano donde depositar los residuos, la tarea de separar lo orgánico del resto de residuos será mucho más sencilla.

Si no puedes colocar un cubo encastrado en tu encimera, utiliza un recipiente más pequeño para desechar los residuos orgánicos mientras estás cocinando. Al terminar, deposítalos en tu cubo de basura o en el compartimento del mismo. Este tampoco necesita ser muy grande, ya que lo recomendable es tirar los restos orgánicos en el contenedor todos los días para evitar olores.

Muchos ayuntamientos han habilitado contenedores marrones para el reciclaje de estos residuos orgánicos, que después se convertirán en compost y podrán ser utilizados de nuevo como abono o enmienda orgánica para cultivos y jardines. Si tienes un compostador en casa, puedes conseguir un abono de calidad y completamente ecológico con los residuos orgánicos que se generan en tu hogar.

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Envases, lo que más ocupa

En España, según datos de Ecoembes, cada español recicló, en 2018, 15,7 kilos de envases de plástico, latas y bricks, un 12,3% más que el año anterior. Estos residuos, que se depositan en el contenedor amarillo, son los más voluminosos, los que más espacio necesitan en casa y los que más han proliferado en los últimos años. Tienes varias opciones para colocar el cubo de los envases de tu cocina:  

  • Módulos extraíbles. Se fijan en el interior del mueble y se extraen como si fueran un cajón. Pueden tener uno o más compartimentos para separar la basura, por ejemplo los orgánicos y los envases. 
  • Cubos que se fijan a la puerta del mueble. Algunos llevan un sistema muy práctico que levanta la tapa cuando se abre la puerta del mueble. Hay modelos muy sencillos: una simple estructura que permite fijar la bolsa de residuos.
  • En un cubo exterior, con distintos compartimentos para depositar los distintos residuos. 

Sea como sea el cubo en el que desechas los envases, para aprovechar al máximo el espacio, pliégalos bien después de escurrirlos y vaciar su contenido. Para estos residuos son recomendables cubos de entre 15 y 25 l, en los que se pueda colocar la bolsa cómodamente.

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Papel y cartón, en el contenedor azul

Papel y cartón son los residuos que menos se generan en los hogares, ya que el uso de periódicos y revistas en formato digital ha reducido el consumo de papel en los hogares. Además, como su almacenamiento no produce olores ni manchas, se tarda más tiempo en llevarlo al contenedor azul. 

Una manera cómoda de reciclar el papel y el cartón (sin manchas de comida o grasa) es con un cubo de varios compartimentos: deposita estos residuos en el compartimento azul, así recordarás más fácilmente a qué cubo debes llevar cada tipo de basura. También puedes colocar una caja en un lugar que no utilices mucho, como en la despensa o la terraza, e ir depositando ahí los papeles para reciclar.

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Vidrio: el residuo doméstico más delicado

Los frascos y botellas de vidrio son el residuo que más cuesta almacenar, no solo por su volumen, sino también por su delicadeza, ya que pueden romperse. Si consumes muchos productos en recipientes de vidrio, lo mejor es que cuentes con un cubo específico para depositar estos residuos: así, cuando lo vacíes, no tendrás peligro de cortarte. El vidrio se deposita en el contenedor verde.

Al reciclar, recuerda que el vidrio y el cristal no son lo mismo: el cristal (vasos, jarras, táperes, copas...) contiene metales pesados, que dan sonoridad y brillo, pero que perjudican el proceso de reciclaje y pueden añadir impurezas a los nuevos envases. Los objetos de porcelana y barro tampoco se depositan en el contenedor verde: deberás llevarlos a un punto limpio.

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¿Qué hago con el resto de residuos?

Con la implementación de contenedores marrones para residuos orgánicos en muchos municipios, necesitarás un nuevo cubo para lo que se denomina “resto”. Ubícalo junto con el resto de recipientes que tienes para el resto de residuos y vacíalo frecuentemente para evitar olores. Estos residuos son todos aquellos que no encajan en ninguno de los anteriores: polvo de barrer, arena de mascotas, compresas, pañales, colillas, cerámica, etc. Es decir, objetos que no se pueden reutilizar. El contenedor en el que se depositan puede ser gris o naranja, dependiendo el municipio.  

Otros residuos como el aceite de cocinar o las cápsulas de café requieren de un tratamiento especial para su reciclado, por lo que deberás llevarlas a un punto limpio. El aceite usado puedes meterlo en una botella de plástico que vayas a tirar; y las cápsulas, guárdalas donde no molesten hasta que las lleves a reciclar.

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