Todo sobre los rosales

Por Leroy Merlin

Los rosales son un clásico del jardín y la terraza. Los hay de varios tipos y tamaños para encajar en cualquier rincón. Te damos las claves para elegirlos y cuidarlos.  

Los rosales son plantas leñosas, generalmente con ramas espinosas y follaje caduco o semicaduco, según el clima. Se calcula que existen 30.000 variedades, desde vigorosas trepadoras hasta cubresuelos; pequeños arbustos de 20 centímetros como los mini y las más diversas formas arbustivas erectas de distintas alturas, ya sean de pie, con forma de mata o porte llorón. Este abanico de opciones permite cultivar rosales en toda clase de espacios verdes, incluso en interiores muy luminosos.

Los rosales suelen ofrecer una generosa floración, ya sea por la cantidad de flores que producen o por su tamaño. En algunos casos son perfumadas. En cuanto al color, existen rosas de las tonalidades más variadas, desde el blanco a un púrpura casi negro, pasando por todos los matices de los lilas, amarillos, anaranjados y rojos. La flor puede lucir un único tono; uno en la parte más profunda y otro en el borde del pétalo, uno en la cara exterior del pétalo y otro en la interior, o ser multicolor, variegada, o incluso mutar desde el momento en que se abre el capullo hasta marchitarse, como la Rosa mutabilis. Algunos rosales producen escaramujos, frutos rojos o anaranjados que resultan muy decorativos en otoño e invierno.

Todo sobre los rosales

Los rosales silvestres son los rosales originarios, muchos de los cuales aún crecen de forma espontánea en la naturaleza, como la Rosa canina, una especie muy dura y rústica, nativa de Europa y el norte de África, al igual que la R. moschata; la R. gallica, llamada rosa de Francia o de Castilla, y la R. rugosa, oriunda del Lejano Oriente; estas dos últimas muy perfumadas. Suelen ser arbustos muy espinosos, en ocasiones de tipo trepador, y de espeso follaje, ideales para conformar setos defensivos; en otoño las hojas se vuelven de un bonito tono rojizo. Florecen de mayo a julio y producen escaramujos. Estas especies han dado lugar a innumerables mutaciones e híbridos.

Los rosales antiguos son los híbridos más antiguos, del 2000 a.C. al 1860, y producen rosas tanto solitarias como agrupadas en ramilletes, siempre de un exquisito perfume. Entre ellos hay arbustos densos y algunas trepadoras. En general, demandan pocas labores de mantenimiento, ya que se suelen dejar crecer libremente y son resistentes a las enfermedades y plagas. Una vez que han arraigado viven bien con poco riego. En otoño lucen escaramujos. Entre los rosales antiguos más conocidos se cuentan las innumerables variedades de Rosa damascena, R. centifolia, rosas de té, Bourbon, Alba, híbridos de R. gallica, etcétera. Muchos de ellos son "remontantes". Las English Roses, creadas por el célebre obtentor británico David Austin, conservan las características de los rosales antiguos del grupo Bourbon, de corolas dobles densas, muy perfumadas y forma arbustiva, pero con el plus de una larga floración.

Todo sobre los rosales

Los rosales modernos abarcan las múltiples variedades que se desarrollaron a partir de 1860 por hibridaciones con rosales originarios de China. Ofrecen una copiosa y larga floración, a partir de mayo, a lo largo de todo el verano e incluso el otoño, ya sea en forma de grandes corolas o abundantes ramilletes, aunque en general sin perfume. Estos nuevos híbridos introdujeron en Europa las rosas amarillas y las variedades más espectaculares de rosales trepadores. Entre los rosales modernos se cuentan: los populares híbridos de té, de grandes flores solitarias formadas por múltiples pétalos, algunas veces perfumadas; los rosales floribunda y polyantha, arbustos compactos y densos que se caracterizan por sus poblados ramilletes de flores simples o dobles, de colores intensos; y los rosales miniatura, formas enanas de híbridos de té, polyantha y floribunda, ideales para tiestos y jardineras, patios y pequeños jardines.

Los rosales tapizantes o cubresuelos se extienden sobre el terreno formando espesas matas de follaje pequeño que no superan los 50 centímetros de altura. Son ideales para taludes. No se podan, de modo que resultan perfectos para zonas de difícil acceso. Entre ellos destacan el "Fairy", también para cultivar en recipientes, "Snow Carpet", "Austriana", de flor roja, o "Alpha Meidland", magenta, de una alta resistencia a las plagas. Los rosales trepadores son ideales para pérgolas, celosías, vallas, columnas o arcos, ya que florecen desde la base, y sin apoyo se convierten en tapizantes. Y los climbers, que se desarrollan en vertical a partir de un pie que los sostiene; tienden a despoblarse en la base, de modo que resultan más adecuados para cubrir paredes soleadas.

Todo sobre los rosales

Los rosales pueden llegar desde los viveros con dos formas de presentación distintas. En contenedor es la más adecuada para escoger sin temor a equivocarse, ya que la planta se presenta con hojas e incluso flores. Se puede plantar en cualquier época del año. Debes comprobar que el follaje se vea brillante y sano; si presenta manchas negras, polvillo blanco u hojas decoloradas no lo compres, ya que son síntomas de hongos. Con cepellón o a raíz desnuda. El cepellón del rosal se presenta recubierto de un material capaz de retener la humedad, o directamente al aire, a raíz desnuda. Estos rosales suelen ser más asequibles y deben plantarse desde finales de octubre a finales de febrero, cuando la planta está sin hojas, es decir, en reposo.

Para que tus rosales florezcan en abundancia y resistan con éxito el ataque de las plagas y enfermedades por hongos debes brindarles unas determinadas condiciones de cultivo. Búscales un lugar en el jardín o la terraza, donde reciban mucho sol y disfruten de una buena ventilación. Recién plantados deben recibir agua de forma generosa y, una vez que hayan arraigado, muchos de ellos precisarán poco riego. Toma nota de los principales cuidados de los rosales en la Comunidad .