Cómo elegir remaches

Los remaches son elementos de fijación para unir piezas delgadas de distinto material. A diferencia de las uniones hechas con tornillos y tuercas, las realizadas con remaches son permanentes; es decir, no puedes separar las piezas unidas sin estropearlas. Especialmente útiles para ensamblar chapas y materiales plásticos.

Sus usos se extienden desde la mecánica hasta la artesanía. Los más sencillos y cómodos de usar son los remaches llamados POP. Te contamos cómo son, qué variedad puedes encontrar y cómo utilizarlos.

Cómo elegir remaches

¿Cuándo usar remaches?

Hay uniones que puedes hacer con remache o tornillo y tuerca, pero otras, que solo podrás llevar a cabo con una remachadora. En estos casos, debes elegir usar remaches:

  • Para unir planchas delgadas del mismo o distinto material.
  • Cuando solo tienes acceso a uno de los lados de la unión que necesitas hacer.
  • En trabajos que te requieran mucha rapidez.
  • Si tienes claro que no necesitarás deshacer la unión.
  • En trabajos de artesanía y marroquinería donde es frecuente la unión de piezas delgadas.

Aquí te dejamos un consejo para que conozcas el paso a paso para usar una remachadora.

Cómo elegir remaches

¿Sabes cómo funciona un remache?

Los remaches se aplican con una herramienta de mano llamada remachadora, y han salido del taller profesional para tener un papel protagonista en el bricolaje del hogar, gracias a su facilidad de uso y a lo prácticos que resultan.

Si conoces cómo es un remache y la manera en que este pequeño herraje realiza su función, tendrás más claro cuál elegir y sus aplicaciones. El herraje consta de un vástago y una cabeza, más ancha, que es la que se introduce en las piezas a unir. El vástago se introduce en la boca de la remachadora que, al accionarla, hace tres funciones:

  1. empuja la cabeza del remache.
  2. tira del vástago arrugando el remache.
  3. corta el vástago quedando el remache dentro de la unión de las dos piezas.

En resumen, así puedes hacer una unión con remaches:

  • Perfora las dos piezas a unir con una broca adecuada al material y del grosor del remache.
  • Introduce la cabeza del remache a través de los orificios de las piezas que vas a unir.
  • Coloca la boca de la remachadora en el vástago. La remachadora viene con varias bocas intercambiables, para elegir la adecuada al grosos del remache.
  • Presiona con fuerza el mango de la remachadora, para que la cizalla corte el vástago. Y ya tienes el remache colocado.
Cómo elegir remaches

¿Qué tipos de remache hay?

Ahora que sabes cómo funciona un remache, solo tienes que elegir el que mejor se adapte al trabajo que vas a hacer. Para ello debes fijarte en los siguientes aspectos:

  • El tamaño: tanto su grosor como su longitud deben ir acordes con la unión que necesitas. Hay remaches de 1,2 hasta 8 mm de diámetro. Los más usados para trabajos de bricolaje son los de entre 3 y 5 mm. 
  • La forma de la cabeza: el borde de la cabeza es la parte que va a quedar vista después de hacer la unión, por lo que si en el trabajo que estás haciendo es importante la estética, elige la que pueda quedar mejor. Puede ser plana, de ala ancha (muy útil si se ha hecho el taladro demasiado grande), redondeada, avellanada (cuando el remache debe quedar al ras de la superficie)...
  • El material: tienes remaches de aluminio, para uniones en materiales blandos o quebradizos; aleaciones de aluminio y magnesio en distinta proporción, para unir materiales algo más resistentes (a más magnesio, más resistencia); acero, para todo tipo de material y acero inoxidable, para trabajos exteriores; de aleación de níquel y cobre para materiales sometidos a altas temperaturas; de cobre, donde se necesita conductividad, y de latón, para usos decorativos.
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Los ojetes, remaches especiales

Son un tipo de remache que se coloca con una herramienta específica, llamada ojetero y se usan mucho en confección (para realizar cortinas) o en artesanía (bolsos, cinturones). Generalmente debe tenerse acceso por los dos lados a las piezas que se van a unir, ya que hay que introducir una parte del ojete por cada lado.

El ojetero puede ser tipo grapadora o alicates, para hacer presión con una mano, o un cilindro metálico que se golpea con un martillo para fijar el ojete. 

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