4 aspectos imprescindibles para elegir puertas de interior

Además de tener en cuenta la estética y el tamaño, si vas a cambiar una puerta de interior hay cuatro factores que debes conocer: el grosor del cerco, el ancho de la hoja, el sentido de apertura y la jamba o tapeta. Te enseñamos cómo establecerlos para no equivocarte.

¿Cómo elegir una puerta de interior? Lo normal es que acudas a la tienda con las medidas y con el acabado que quieres (o el que mejor combina con tu decoración). Seguro que también tienes claro si quieres una puerta abatible o corredera, en madera o lacada, de diseño clásico o más moderno… Estos aspectos son muy importantes, pero también lo son los que afectan a la estructura del tabique, el cerco y la hoja. Por eso, si vas a renovar una o más puertas de interior no te pierdas estas claves que te ayudarán a elegir sin temor a equivocarte.

4 aspectos imprescindibles a la hora de elegir una puerta

¿Cuáles son las partes de una puerta de interior?

Antes de empezar, es importante que tengas claras las partes de que consta una puerta de interior o de paso. La hoja es la más visible, pero es solo una de ellas. Una puerta estándar consta de estas partes:

  • PRECERCO. También se le llama premarco, galce o batiente. Es una estructura (normalmente de madera) que se fija al borde del hueco para reforzarlo y poder fijar los pernios. Cuando se cambia una puerta se suele conservar el precerco original. Si está deteriorado, no sirve para la nueva hoja o vamos a modificar el hueco, habrá que sustituirlo por uno nuevo. 
  • CERCO O MARCO. Forma parte de la estructura de la puerta. En las puertas de interior suele ser de madera y se instala fijándolo al precerco. Sirve para soportar la hoja con los pernios y acoger el sistema de cierre. 
  • HOJA. Se conecta al marco mediante los pernios o bisagras. En este tipo de puertas, las hojas son abatibles y pueden tener dos sentidos de apertura según dónde vayan colocados los pernios.
  • BISAGRAS O HERRAJES. Conectan la hoja al marco y facilitan su apertura y cierre.
  • TAPETAS. También se conocen como jambas. Estas piezas conforman un marco que oculta el cerco y sirve como embellecedor.
  • MANILLA Y RESBALÓN. Son las partes de que consta el tirador y el sistema de apertura/cierre de la puerta. Suelen ir incluidos en las hojas, pero se pueden cambiar. 
4 aspectos imprescindibles a la hora de elegir una puerta

Calcula el grosor del cerco de la puerta

A la hora de instalar una puerta de interior nos encontramos con dos posibilidades:

  • El hueco conserva el precerco de la puerta anterior. En este caso, solo tienes que medir su grosor para elegir la puerta adecuada, que llevará el cerco incluido.
  • Hay que instalar un precerco nuevo. Para ello habrá que determinar el grosor del tabique o muro e instalarlo de acuerdo a este dato. Lo habitual es que sean de 7 cm, aunque en algunos baños y cocinas el cerco suele alcanzar los 9 cm de espesor (7 cm del tabique más unos 2 cm del alicatado).  

En esta imagen puedes ver un “corte” o sección del cerco de una puerta y sus partes, con la medida del grosor del muro y del precerco:

4 aspectos imprescindibles a la hora de elegir una puerta

A cada muro, su puerta

Si el tabique tiene 7 cm de espesor tendremos que instalar un premarco de 7 cm, y elegir una puerta con cerco de 7 cm. Lo mismo sucede con los tabiques de 9 cm. Para grosores superiores, la solución pasa por instalar un premarco acorde a la medida del tabique y utilizar molduras extensibles (hasta 11 cm).

Elige el ancho de la hoja

Este dato se calcula en función del hueco donde vayas a colocar la puerta. Las medidas estándar de los huecos para puertas de paso son: 62,5 cm, 72,5 cm, 82 cm, 92,5cm y huecos de puertas dobles. En cuanto a los huecos que suelen corresponder a cada habitación, las medidas más usuales son: 

  • Baños: 62,5 cm
  • Salones: 82,5 cm o puertas dobles
  • Habitaciones para personas con movilidad reducida: 92,5 cm
  • Resto de habitaciones: 72,5 cm
4 aspectos imprescindibles a la hora de elegir una puerta

Determinar el sentido de apertura

Cuando ya tenemos claro la medida del cerco y el ancho de la hoja, hay que establecer en qué sentido queremos que se abra y cierre la puerta. Para ello, colócate en la parte exterior y abre la puerta empujando hacia dentro. Si la mano con la que abres es la mano derecha, el sentido de apertura será hacia ese lado; y lo mismo, para la mano izquierda.

4 aspectos imprescindibles a la hora de elegir una puerta

Escoge las jambas o tapetas embellecedoras

La estructura y la hoja de la puerta están ya determinadas. Pero aún queda un detalle importante: elegir las jambas o tapetas que cubren la unión del cerco y el precerco. Son elementos estéticos que no cumplen una función práctica o estructural, sino que funcionan como embellecedores. Los anchos de las tapetas pueden ser de distintas medidas: 7, 8, 9, 10 y 11 cm; elegir entre unos y otros dependerá de tus gustos y del efecto que busques. Una pista: cuanto más ancha sea la jamba o tapeta, más grande parecerá la puerta.

4 aspectos imprescindibles a la hora de elegir una puerta

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