Ciclamen: cuidados y cultivo de la flor de invierno más bonita

El cyclamen, llamada popularmente ciclamen, artánita o pan de puerco, es una planta muy popular debido a su floración invernal que, además, de llenar el jardín de color y vida cuando hace más frío, también ofrece un agradable aroma. 

El cyclamen es una especie de planta bulbosa, de la familia de las Primuláceas, que procede de las regiones mediterráneas y centrales de Europa (por ejemplo, en España, de forma salvaje solo crecen en Cataluña y Baleares y la especie es conocida como Cyclamen balearicum). 

El ciclamen es un género de plantas perennes que puede alcanzar una altura de entre 30 y 40 cm. Presenta un tubérculo de hasta 3 cm de diámetros, globoso y liso con unas raíces que salen en la base. Las hojas del ciclamen tienen forma de corazón, con manchas grisáceas que forman diferentes dibujos. Dependiendo de la subespecie, sus hojas pueden ser desde blancas a rosadas hasta púrpuras o salmón. 

Ciclamen: tipos y cuidados

Aunque es de exterior, se adapta bien al interior de los hogares –en zonas frescas–, siempre que el espacio sea ventilado y esté bien iluminado, aunque evitando las zonas de calor. Lo ideal es situar la maceta en sitios frescos orientados al norte. La floración del ciclamen comienza en otoño y puede prolongarse durante todo el invierno y parte de la primavera. Puede durar de cuatro a cinco años, con floraciones más abundantes en cada temporada. 

Tipos de ciclamen

  • Cyclamen persicum: es la especie más popular y cuenta con muchas variedades. Se la conoce también como Violeta de Persia o Violeta de los Alpes. Esta subespecie es originaria del oeste de Asia y en los Alpes europeos. Sus hojas son acorazonadas de un verde intenso jaspeadas de plata y el envés suele ser rojo. Sus flores tienen cinco pétalos que pueden ser rosas, blancos, naranjas o moradas. 
  • Cyclamen graecum: es originaria del centro y sur de Grecia. Prospera en climas mediterráneos, con veranos calurosos y secos e inviernos cálidos y húmedos. El color de sus flores varía entre el rosa claro y el púrpura oscuro, aunque también pueden ser blancas, aunque con menor aroma. 
  • Cyclamen balearicum: esta especie de ciclamen presenta hojas carnosas y sus flores son pequeñas y ofrecen un agradable aroma, generalmente son de color blanco. 
  • Cyclamen purpurascens: esta subespecie de ciclamen, también conocido como Cyclamen europaeum, procede de las montañas de piedra caliza del centro y sur de Europa. Son características sus flores, de color púrpura o rojo, que crecen solutarias y sostenidas por pecúndulos muy largos.
Ciclamen: tipos y cuidados

Cuidados del ciclamen

El ciclamen es una planta que ofrece una gran belleza a tu jardín, pero en cuyos cuidados deberás prestar la máxima atención, ya que, especialmente durante su desarrollo, son muy sensibles. 

  • Riego: hay que regarla con grandes cantidades de agua, pero sin encharcar el sustrato ni mojar las flores o las hojas. Cuando está en maceta, la mejor forma de regarlas es colocando un plato con agua en la parte inferior para que el sustrato la vaya absorbiendo. Retira el exceso después. Otro método de riego es por inmersión, con el que también deberás retirar el agua sobrante. 
  • Luz: es importante que el ciclamen no reciba sol directo si la vas a cultivar en el exterior. En este caso, lo ideal es plantarla en un espacio de semisombra. En cambio si está en el interior, colócalo donde le dé el sol. 
  • Ubicación: se desarrollan bien tanto en interior como en exterior, aunque si la pones dentro de tu casa, aleja la maceta de las fuentes de calor y en un ambiente fresco.
  • Temperatura: lo ideal es que, durante la fase de crecimiento de las hojas y de las flores, el entorno en el que está no supere los 15 ºC  
  • Sustrato: agradecen un buen drenaje y un sustrato compuesto por turba y arena. 
  • Abono: se recomienda aplicar un abono líquido en el riego cada dos semanas. Durante el periodo de floración, es mejor suministrar un abono con potasio más alto para facilitar la floración. 
  • Poda: el ciclamen no se poda, Tan solo hay que eliminar las hojas de la base, que poco a poco se irán secando, para evitar posibles plagas y parásitos. 
  • Cuidados tras la floración: se recomienda cuando la planta va creciendo, así como renovar la tierra tras la floración. 
  • Trasplante: se recomienda cuando las raíces han ocupado la maceta salen por los agujeros de drenaje o brotan en superficie. Suele hacerse en primavera, cuando termina la floración. 
Ciclamen: tipos y cuidados

Cómo reproducir el ciclamen

Hay dos formas de reproducir el ciclamen: por semilla o por división del tubérculo. 

  • Multiplicación por semilla: este método tiene la desventaja de, debido a las variaciones genéticas, la planta que brote puede no ser igual a la madre. Este método es mejor realizarlo en verano. Distribuye las semillas de forma uniforme, en filas paralelas. Empújalas bajo el sustrato con un trozo de madera plana. Cubre la bandeja con un plástico transparente y colócala a la sombra, con una temperatura constante de 20 ºC y con el sustrato húmedo. Cuando la semilla haya germinado, quita la cubierta de plástico y reduce la temperatura a 18 ºC. Elimina los plantones más débiles. Cuando sean lo suficientemente grandes, trasplántalas a macetas. 
  • Multiplicación por división del tubérculo: con un cuchillo afilado, limpio y desinfectado divide el tubérculo en dos partes –cada una de las partes debe tener al menos dos yemas– y plántalas en macetas individuales.