Ciprés Limón: cuidados y cultivo

Este tipo de ciprés es decorativo y aporta un aroma perfecto a cualquier espacio. Lo mejor es que puede cultivarse tanto en el interior como en el exterior. Descubre cuáles son los cuidados del ciprés limón, así como sus enfermedades más comunes y cómo conseguir que crezca fuerte y exuberante.

¿Qué planta es el ciprés limón?

El ciprés limón (Cupressus macrocarpa) es conocido también como ciprés de Monterrey, ciprés Goldcrest, cedro limón, pino limón o pino limonero. Es un árbol que pertenece al grupo de las coníferas perennes y procede del sur de California, más concretamente de la bahía de Monterrey –de ahí su nombre–. En las Islas Canarias se introdujo como elemento decorativo y es habitual verlo en las zonas de costa, ya que se desarrolla muy bien en áreas boscosas y pinares. 

Lo más llamativo de esta subespecie de ciprés es que tiene un fuerte aroma a limón, perceptible cuando se rozan sus hojas. También es característica por su forma piramidal y hojas escamadas de 1-2 mm de longitud de color verde amarillento. Sus hojas son perennes y sus frutos son similares a una piña. Tiene un crecimiento anual de 1,5 m. 

Ciprés limón: cuidados y cultivo

Lo mejor de esta especie es que se puede tener tanto en el interior como en el exterior, ya que se adapta bastante bien a diversos climas. Eso sí, prosperarán mejor en climas con temperaturas medias, en los que no hace excesivo calor ni excesivo frío. Es muy utilizado con fines ornamentales, pero en fila también hacen las veces de sistema de ocultación ante miradas indiscretas y como protección ante el viento. 

Aunque el ciprés limón ya es una subespecie del ciprés, lo cierto es que podrás encontrarlo en sus versiones en miniatura o enanas. No alcanzan una alta temperatura y sus cuidados son los mismos que el normal. También puede encontrarse como bonsái.

Ciprés limón: cuidados y cultivo

Cuidados del ciprés limón

Aunque el ciprés limón es una planta muy fácil de cuidar, cuando está en el exterior requiere aún de menos cuidados, ya que se adapta muy bien a la climatología.

  • Sustrato: para desarrollarse correctamente, el ciprés limón necesita un suelo con buen drenaje, por lo que puede ser aconsejable mezclar el sustrato con arena –lo que evitará que el agua se estanque–. 
  • Luz: si quieres disfrutar del color verde con tonos amarillos de su hojas es preferible colocar el ciprés limón en una zona soleada. Aunque mejor si no le da el sol durante las horas centrales del día: el exceso de calor puede provocar que el ciprés limón se seque. También prosperará en zonas de sombra, pero lo más adecuado es que al menos reciba 5 horas de luz al día.
  • Temperatura: aunque se adapta bien a cualquier clima, lo ideal es mantenerlo entre 10 y 27 ºC. Si las temperaturas bajan más o hay heladas se aconseja proteger el ciprés o cobijarlo si está en maceta.
  • Riego: al ciprés limón le gusta la humedad, por lo que se recomienda mantener el sustrato algo húmedo, pero sin encharcar el sustrato. Si está en una maceta, se puede colocar debajo un plato con algo de agua, de manera que la propia planta vaya cogiendo el agua que necesita. Evita mojar las hojas al regarlo, ya que se estropeará. 
  • Abono: aplica un abono para plantas acidófilas periódicamente y según las instrucciones del fabricante. 
Ciprés limón: cuidados y cultivo

Cómo cuidar un cedro limón en el interior

Aunque esta planta es de exterior, también se desarrolla bien en el interior de los hogares. Además tiene mucho poder estético y puede colocarse en cualquier rincón, siempre y cuando reciba al menos 5 horas de sol directo. Asimismo es adecuado mantenerlo a una temperatura entre 15 y 20 ºC. Si sus cuidados son sencillos, en el interior son aún menos. Lo único que hay que controlar es no excederse con el riego, ya que puede provocar la pudrición de las raíces y la aparición de hongos.

Cómo podar el ciprés limón

Si el ciprés limón está plantado en el jardín, es probable que con los años crezca mucho. Para mantenerlo con la forma y tamaño deseados, lo más adecuado es podarlo anualmente. Si un ciprés limón no se poda nunca, puede llegar a medir hasta 30 m –y hasta 50 m en zonas silvestres–. Si está en maceta, tendrás que podarlo con frecuencia para evitar que crezca demasiado. Antes de que llegue a su madurez, es aconsejable podar el ciprés limonero cada 3 meses para mantener su estructura. Después, deberás podarlo en otoño, cuando los nuevos brotes surgen con mayor rapidez. Además de la poda de crecimiento, es habitual someter al ciprés limón a una poda decorativa de vez en cuando para darle una forma diferente o mantener la misma.

Ciprés limón: cuidados y cultivo

Enfermedades más comunes del ciprés limón

Aunque el ciprés limón es una planta muy resistente, puede verse afectada por ciertas plagas y hongos:

  • Pulgón: para solucionar el ataque de esta plaga conviene fumigar con insecticidas, especialmente en primavera. Si el ciprés limón se ve atacado por esta plaga, es posible que después no se recupere. 
  • Phytophora: este hongo aparece cuando el ciprés limón tiene exceso de agua. Ataca la raíz y cubre el tallo con unas gruesas algas, por lo que es muy importante regarla con moderación.
  • Seiridium: este hongo afecta al ciprés por cortes de poda (suele pasar si no se desinfectan correctamente las herramientas de poda), pequeñas grietas o picaduras de los insectos. Verás que tu ciprés se ha visto afectado por este hongo si la corteza comienza a volverse de un color marrón rojizo, se resquebraja y suelta resina. Si la planta está afectada, poda las partes atacadas y aplica fungicida.