Convierte tu dormitorio en un templo del descanso

Dormir es un placer y también una necesidad para el bienestar de nuestro cuerpo y mente. Por eso es importante preparar el dormitorio para que reine en él un entorno relajante y confortable. Aquí tienes todas las claves para conseguirlo. 

La cama, la auténtica protagonista 

Una cama cómoda es, seguramente, el mueble más importante de una casa. Gracias a ella, y al descanso reparador que nos proporciona el sueño, recargamos las pilas cada noche y nos levantamos por la mañana con energía. Escoger la cama con acierto es fundamental y en esta elección influyen varios factores. 

Convierte tu dormitorio en un templo

Para empezar, tendrás que decidir el tamaño que ha de tener. Elige la medida más amplia que el espacio disponible de tu dormitorio te permita. Una cama grande te permitirá descansar mejor, especialmente si duermes en compañía. Ten en cuenta que lo ideal es que queden a su alrededor unos 40 cm como mínimo para poder circular por la habitación y colocar unas mesillas de noche. 

El siguiente aspecto a tener en cuenta es el colchón. Decídete por un modelo de calidad, lo suficientemente firme para proteger tu espalda pero también cómodo. Antes de comprarlo, túmbate en él para probarlo y asegurarte de que es adecuado para tu peso y la postura en la que sueles dormir. 

Vestida para la ocasión

Sábanas, mantas, colchas y edredones vestirán tu cama y la harán aún más confortable. Al elegir la ropa de cama invierte en tejidos de calidad, de algodón 100%, y mejor en blanco o en colores suaves para favorecer la relajación. Unas buenas almohadas, ni muy blandas ni muy duras, y unos cojines mullidos le darán a tu cama ese plus de confort que buscas. 

Convierte tu dormitorio en un templo

Por último, si usas pijama o camisón opta por telas naturales y transpirables como el algodón, el lino o la seda, y evita los tejidos sintéticos. Ya estás listo para dormir a pierna suelta.

El silencio, tu mejor aliado para descansar 

Para dormir bien y descansar adecuadamente es necesario un entorno tranquilo en el que reine el silencio. Puede que tengas una cama maravillosa y un colchón muy confortable, pero no te servirán de nada si tu dormitorio está inmerso en una zona ruidosa. Así no podrás descansar plenamente. 

Convierte tu dormitorio en un templo

Por eso, antes de disponer el dormitorio en casa, conviene buscar la mejor ubicación y situarlo en la zona más silenciosa de la casa. También puedes tomar ciertas medidas para aislarlo del mundanal ruido exterior, como instalar doble acristalamiento en las ventanas, revestir las paredes con corcho o espuma, o colocar placas de lana mineral para insonorizar el dormitorio. 

Elige colores relajantes para las paredes

El color se pone a tu servicio para ayudarte a crear en tu dormitorio una atmósfera tranquila y relajada. Para conseguirlo, lo mejor que puedes hacer es elegir colores claros y suaves para pintar las paredes. Beige, crema, amarillos… Los colores cálidos transmiten sensación de bienestar, resultan muy acogedores y son perfectos para aportar calidez al dormitorio. 

Convierte tu dormitorio en un templo

Otra alternativa interesante es optar por la gama de los grises cálidos, o por algún tono frío como el verde claro o el azul. Son relajantes y destilan serenidad, aunque lo mejor es elegir sus variantes más tenues. Una buena idea es pintar las paredes con colores pastel como el celeste, el malva o el turquesa claro, ya que si nos pasamos con la intensidad del color en lugar de favorecer el relax lograremos el efecto contrario. 

Y si prefieres un color neutro, versátil y relajante puedes probar a pintar las paredes de blanco. Elige un tono de blanco antiguo, blanco roto o cáscara de huevo. Son más cálidos. 

En cualquier caso, y sea cual sea el color que escojas, decídete por pinturas ecológicas, más naturales y mejores para la salud. 

La iluminación perfecta para una atmósfera de relax

Los muebles, el color de las paredes, la ropa de cama… Todos estos elementos se confabulan para crear un ambiente agradable y cómodo en tu dormitorio. Pero aún quedan algunos aspectos a tratar para lograr la atmósfera relajante perfecta. La iluminación es uno de ellos. 

Y es que la luz juega un papel decisivo a la hora de crear ambiente. Lo ideal sería conseguir que nuestro dormitorio pareciese iluminado por la luz natural. Mejor aún, como si la luz ligeramente rojiza del atardecer se colase por tus ventanas bañando tu dormitorio de forma suave. ¿Cómo conseguirlo? No es fácil, pero el primer paso sería evitar las luces frías y colocar en las lámparas bombillas LED con un índice de reproducción cromática de entre 2700 a 3800 K.

Un dormitorio bien iluminado consta tres tipos de luz: general, indirecta y extra. La primera, que ilumina el dormitorio de forma rápida e intensa, suele proceder de un punto de luz en el techo, bien una lámpara colgante o uno o varios focos empotrados. 

Convierte tu dormitorio en un templo

La iluminación indirecta en el dormitorio crea una sensación más íntima y acogedora. Puedes conseguirla con lámparas de sobremesa en las mesillas de noche o con apliques de pared. Tienes un sinfín de posibilidades: con pantalla, de tipo foco articulado, de retroiluminación… Diferentes opciones para crear un ambiente especial en el dormitorio y para leer sin molestar a quien duerme contigo.  

Convierte tu dormitorio en un templo

Por último, la iluminación extra es aquella que es puntual y localizada, como las luces que se colocan en el interior de los armarios, los halógenos que destacan un cuadro de la pared, o los led que señalizan un obstáculo a ras de suelo. 

Crea un buen ambiente para dormir mejor

Si eres de las personas a las que les cuesta conciliar el sueño, necesitarás que en tu dormitorio se respire un ambiente propicio para el descanso. Puedes crear una atmósfera relajante siguiendo, simplemente, estos consejos. Son fáciles de llevar a la práctica y sus beneficios son indiscutibles.

Comienza por ventilar la habitación antes de acostarte para evitar que el ambiente esté demasiado cargado. En invierno, abre las ventanas cada día por la mañana durante unos 10 minutos aunque haga frío.  

Convierte tu dormitorio en un templo

Ten en cuenta la temperatura del dormitorio. Es uno de los factores que puede ayudarte a dormir o desvelarte sin remedio. La temperatura ideal para dormir está entre 15 y 18 grados, ya que el ambiente fresco favorece la circulación sanguínea hacia el cerebro e induce al sueño. Un termostato en tu cuarto es el elemento que necesitas para poder controlar la temperatura sin problemas. 

También es importante mantener la habitación con la humedad adecuada, entre el 50 y el 70%. Puedes utilizar un higrómetro para averiguar el grado de humedad de tu dormitorio. Si este se encuentra por debajo del rango indicado, la sequedad del aire dificultará la respiración, por lo que necesitarás instalar un humidificador. Por el contrario, si la humedad es superior al 80% los ácaros y bacterias encontrarán un paraíso en tu dormitorio, y podrían causarte problemas respiratorios y dermatológicos. 

Ideas para relajarse antes de dormir

Una vez controlados la temperatura y la humedad del dormitorio, todavía puedes hacer algo más para crear un ambiente tranquilo y sereno. Poner música ambiental suave a la hora de acostarte te ayudará a reducir la estimulación sensorial y a relajarte. 

Tomar un baño relajante de agua caliente con unas gotas de aceite esencial de lavanda es una buena costumbre que te ayudará a encontrar el relax que buscas antes de dormir. 

Convierte tu dormitorio en un templo

¿Y si te beneficias de los efectos positivos de la aromaterapia? Disfruta en el dormitorio de un aroma que invite al sueño como el de la lavanda, el jazmín, la rosa o el enebro. Puedes hacerte con un difusor de aromas para los enchufes, o utilizar quemadores de aceite o velas. La primera opción es la más cómoda y segura, ya que las velas o los quemadores requieren una vigilancia constante.  

Con estos sencillos consejos conseguirás que tu dormitorio sea el lugar perfecto para el descanso y el relax.